SEÑALES DE UN NUEVO TIEMPO

A un toque

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Por Geoff Hernández (@geoffhernandez)

1- Sólo valía el triunfo ante México. Y desde allí armaremos el análisis de lo ocurrido en Lusail. Porque me sigue pareciendo interesante como algunos insisten en vender el discurso demagógico de ‘jugar bien’, y ‘bonito’, durante contextos con sobredosis de estrés donde se ve el calzado ajustado a la cornisa de la tragedia. Argentina cumplió y salió con muy buena nota, a pesar de los primeros 50 minutos del partido.

2- Cinco cambios añadió Lionel Scaloni a la alineación titular. Acuña por Tagliafico, Martínez por Romero, Guido entró por Paredes, Montiel sustituyó a Molina Lucero y Alexis Mac Allister tomó el puesto de Papu Gómez. Decíamos en el análisis sobre el partido ante Arabia Saudita que, si este cuerpo técnico tiene un rasgo distintivo, es en apoderarse de los errores cometidos y reaccionar de inmediato. México apostó en poblar la zona media para cortar los circuitos de creación. Tres centrales, cinco volantes y dos delanteros.

3- Desde que pitó el italiano Daniele Orsato, el encuentro fue una extensión de lo visto ante Arabia: Argentina sentía la presión en los hombros, Rodrigo de Paul fue el más notorio en esto. Cometió errores no forzados y falló pases sencillos. Y cuando De Paul no está bien, el mediocampo queda roto, y Messi debe retrasarse muchísimo – como en 2018 – para poder tocar el balón.

4- En medio de la confusión que iba gestándose a medida que el reloj avanzaba, De Paul continuaba fallón. Héctor Herrera no dejó de atormentarle la vida por todo el campo, y Luis Chávez se mantuvo más centralizado que contra Polonia; esto con el fin de igualar los duelos en esa zona ante Argentina. Y cuando peor lo pasaban apareció Alexis Mac Allister, la primera señal de estos nuevos tiempos. El colorado del Brighton se sacudió el miedo escénico y comenzó a secuestrar la pelota y darle fluidez a una posesión horizontalizada y estancada que complicaba aún más el primer tiempo.

5- Ángel Di María es un alero especial. De esos que necesitan la ayuda de un lateral para poder recibir y romper hacia adentro, liberando el pasillo por donde pueda desdoblarse el puesto cuatro, pero Montiel no es de estos. Y estar sólo pegado a la raya lo obligó a chocar de forma constante con Gallardo y Moreno. La fe de Angelito es un motor inextinguible, y en este Mundial con seguridad llegará su escenario ideal donde pueda rememorar lo hecho en el Maracaná, pero hasta este momento está sufriendo el torneo.

 

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6- Cero a cero terminó el primer tiempo y el fantasma de la ópera seguí anidado en la mente de los fanáticos que vivían su propia mundial bélico en las gradas contra los mexicanos. La duda seguía apuntando a Leo, que no aparecía, y no porque no quería, o estuviese a otro ritmo. Es que su influencia positiva sólo llega cuando está en su jardín del Edén; es decir, delante de los volantes centrales. Scaloni y su cuerpo técnico tenían mucho que trabajar si querían romper ese muro ofrecido por Gerardo Martino, que más bien parecía un homenaje a su Paraguay de 2010.

7- …Y cuando no pasaba absolutamente nada, Scaloni sacudió la mata. Añadió a Enzo Jeremías Fernández al campo, y de repente esos automatismos que se habían extraviados en el debut, y en los primeros 50 minutos del encuentro empezaron a reactivarse. De Paul mejoró muchísimo en la anticipación y en conducir menos y mejor. Fernández se ubicó como eje central siendo el primer pase limpio y liberando a Messi a una posición más de mediapunta, con la tranquilidad de no tener que bajar más para contactar con la pelota.

8- Argentina mejoraba, México se replegaba aún más, pero no llegaban las ocasiones, y como si esto fuese un remake de la película hecha por el FC Barcelona en la final de Champions en 2011, Leo Messi tomó un pase desde zona Di María, se acomodó el balón y sacó un zurdazo precioso. Aquella vez había batiado a Van Der Saar; ahora la víctima fue Memo Ochoa, que nada pudo hacer para evitar la caída de su jardín.

9- Las hipótesis en el fútbol son disparos al cielo, pero la dinámica en la que estaba envuelta Argentina apuntaba a un 0 a 0 de manual, por eso en estos escenarios los escogidos deben aparecer cuando la nada aturde en ataque, y Leo dejó una vez más en evidencia a sus odiadores por excelencia. La rabia del grito del gol que estremeció hasta al silente Pablo Aimar fue una confirmación que ahora sí inició la Copa del Mundo en el lenguaje albiceleste.

10- …Y como si todavía no bastase con la bestialidad de gol que hizo Messi, Enzo Fernández seguía construyendo su castillo futbolístico desde el medio hacia la izquierda. Ya se ganaban balones más adelante. Molina y Acuña eran dos balas que no se cansaban de galopar por sus bandas, y las sensaciones de ese equipo invencible de Scaloni por momentos regresaron a Lusail.

11- Minuto 87: Rodrigo de Paul hace efectivo un córner en corto, se la da a Messi y este ve en plena libertad de movimiento a Enzo Fernández, el niño que nació en River, transitó su pubertad futbolística en Defensa y Justicia, y terminó de tatuar su nombre en el mundo con River, recibió y de inmediato vio ese espacio que sólo los jugadores con un don distinto pueden percibir, y apretando el R2 virtual envió un zapatazo que terminó en el 2-0 y en la consolidación de un maravilloso segundo tiempo.

12- Detesto las auto-referencias, pero en ‘El fantasma de la Ópera’ dijimos que Enzo Fernández debía ser titular. No lo fue, pero cuando entró demostró que es la señal más clara de este nuevo tiempo que ilumina el cielo del proyecto de Scaloni. Un jugador valiente, sin temor a los contextos extremos y que además puede aportar su cuota de cara al gol debe ser utilizado. Y la Argentina se despoja de ese temor de la eliminación en el juego dos y ahora irá a la siguiente batalla frente a la Polonia de Lewandowskis y Michniewicz.

13- La diferencia es que ahora Argentina recuperó la autoestima. Se sacudió las dudas y el cuerpo técnico ve en Enzo Fernández, Julián Álvarez y Lisandro Martínez las señales necesarias para construir este nuevo tiempo.

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