La firma en el papel

A un toque

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Jeans rotos, campera agujereada, ojos con delineador, aritos… El look ochentoso de Martín Palermo tenía una clara influencia: Soda Stéreo. En esos tiempos, Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti eran ídolos de póster y su música sonaba en los oídos de aquel adolescente con sueños de jugador. Y su fanatismo por la banda alcanzó el éxtasis en el verano de 1986 en Santa Teresita. Durante un mes, según contó el periodista Cristian Grosso en el libro Futbolistas con Historia (s) de Selección, el Titán trabajó como tarjetero de la discoteca Vabieka. Todo para conocer a los integrantes de Soda Stéreo, que la noche del 17 de enero de ese año se presentaron en el boliche. Una mano anónima le abrió la puerta de los camarines y, al fin, los tres músicos le dejaron su firma en un cuaderno. El tiempo pasó y aquel chico que veraneaba en la Costa se vistió de famoso gracias a sus goles legendarios. Tanto, que alguien se acercó, tocó su espalda y le pidió un autógrafo. Era Gustavo Cerati.

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