A un toque
El reino del revés
El imaginario colectivo lo observa con ojos desconfiados sobre el tablero verde. Cuando Pepe sale a la marca de un rival, los hinchas de Real Madrid y otros equipos piensan en un cruce brutal, con patadas, planchas y otro tipo de agresiones. Ya lo sufrió, por ejemplo, Francisco Casquero, a quien le cometió penal, pegó en un golpe en el tobillo y le pisó la espalda. Entonces, recibió diez fechas de suspensión, el máximo castigo a un futbolista de Real Madrid en la historia de la Liga española. El killer del área también dejó la marca de sus botines en una mano de Lionel Messi. “De Pepe habrá que hacer un video con sus imágenes y patadas“, sugirió, alguna vez, Tito Vilanova, ex DT de Barcelona. Y esa cinta, de ahora en más, tendrá que incluir un momento lujoso del defensor portugués. Magia inesperada. A la espera del choque contra Atlético de Madrid por la Copa del Rey, se hizo cargo de la pelota y trazó un caño entre las piernas de Cristiano Ronaldo. Una perla increíble. El defensor saltó y festejó su obra. Tenía que ser así. El entrenamiento del Madrid fue, por un día, el reino del revés.
Creo en vos
“Ya lloré todo lo que tenía que llorar. Ahora estoy con mucho ánimo y decidido a poner buena energía para recuperarme”. Radamel Falcao García levantó los ojos del piso y soltó un mensaje optimista en el hospital Ordem de Trindade, de Oporto. Sólo habían pasado dos días desde su operación en el ligamento anterior cruzado de la pierna izquierda. Y apoyado en muletas, recorría sus primeros metros para volver a ser. “Las posibilidades están y esa es mi esperanza”, enfatizó el goleador colombiano, a la hora de tomar impulso rumbo al Mundial. Y el doctor Gérard Saillant, que participó de la cirugía, encendió aún más esa ilusión. “Si la cosa no se complica y se hace bien la rehabilitación, puede estar en Brasil”, destacó el médico. Las palabras de ambos protagonistas extinguieron la tristeza en Colombia. Lejos parece haber quedado el dolor y la incertidumbre por la lesión del delantero, autor de nueve goles en las últimas Eliminatorias. Hay un pueblo que confía en su evolución en plazos vertiginosos. Cree en sus palabras. Cree en Falcao.
Mío siempre
Dijo sobre Diego Maradona: “Es una leyenda, un ángel con las alas heridas, un varón y un hombre. Es contradictorio y seguro de sí mismo; ‘sí mismo’, hablando de Maradona, es mucho decir… Unico, popular, genial, irrepetible, sensible, extraordinario, revolucionario, cercano, espontaneo, verdadero, inteligente, noble, milagroso, universal y argentino”. Y una noche de octubre, en 1993, Andrés Calamaro le cantó junto a Fito Páez en el predio de Ezeiza. Guitarra de por medio, brindó por el Diez. Y en ese choque de copas futbolero, 18 años después, le dedicó un texto a Lionel Messi, cuestionado entonces por su bajo vuelo en la Copa América de la Argentina. “Usted juegue tranquilo que ya lo ganó todo. Plántese y explique cómo quiere jugar y dónde. Arme el equipo según su inteligencia total y su sabiduría inexplicable. El fútbol es así”, publicó el cantante en su blog.
La vida color de rojo
Son 60 años sobre su cuerpo. “Muchos, pero los viví bien”, confiesa Ricardo Bochini, hoy, en una entrevista con el diario Clarín. Se entienden y valen esas palabras. En el pendrive de su vida, almacena gigabytes eternos. Inmortales. Pintados de Rojo. Los cuatros títulos con Independiente en el fútbol nuestro. Otra cuatro copas Libertadores. Las dos copas Intercontinental, una de ellas con su autógrafo en la red ante Juventus. Y las tres Interamericana. Ya no se lo ve sobre el césped. Dos décadas y monedas pasaron de su despedida. Aunque, de aquellos tiempos, se destaca esta definición de Roberto Fontanarrosa. Impecable, como los goles del Bocha. Precisa, como sus pases a Bertoni, Burruchaga y Percudani.
“Parece mentira que un futbolista con tan poca presencia física -escribió el Negro sobre Bochini- haya llegado a ser el maravilloso jugador que sin duda alguna fue. Por eso, configura una suerte de rara avis, de ejemplar incunable, muy poco comparable a cualquier otro futbolista (…) Tenía un arranque de una aceleración notable con la pelota, pero arrancaba hacia adelante, empujando la pelota hasta un punto que hacía pensar al defensor que, lanzándose al suelo, podía cortar”. Continue Reading
Dèjá vu
“A cada paso sientes otro déjà vu”. La voz de Gustavo Cerati se pasea por el decorado natural del norte argentino. Ocurre en un paso a nivel solitario y con una modelo deliciosa que se menea delante su auto. El ex Soda Stéreo disfruta en el clip la sensación experimentada en otro momento; “ya vista”, tal como remarcan los científicos. Y algo similar sucedió con Juan Sánchez Miño en el primer superclásico del verano. Se hizo cargo del tiro libre, tomó impulso y recordó una escena de matices idénticos. Allá por agosto de 2012, el volante de Boca le sacó tiza a su botín y diagramó un gol exquisito contra Independiente. Hilario Navarro sintió, entonces, el impacto en la red. Esta vez, quien lo sufrió fue Marcelo Barovero. El uno de River siguió el recorrido de bola, pero no pudo frenar su destino de arco. Sánchez Miño gozó con su grito. Y en el festejo, al cabo, sintió otro déjà vu.
El grito sagrado
Pasaron más de 30 años y nada borroneó el valor de la imagen. Todo lo contrario. Sólo hay que darle play a la cinta y el golpe de la pelota en la red proyecta una escena sagrada. Inmortal. La esencia de un Mundial para cualquier futbolista. Marco Tardelli corre con los brazos abiertos y la boca llena de gol. Enloquecido, casi sin aire en los pulmones, acelera sobre la pradera del Bernabeú y no baja su velocidad. Festeja el segundo gol de Italia en la final contra Alemania. La caricia sobre la Copa del Mundo en España ’82. “Cuando vuelvo a verlo, pienso que aquel grito fue un logro importante en mi vida futbolística. Jugué una final, la gané y, encima, metí un gol”, destaca el italiano. Y confiesa, luego, que pocas veces vio el DVD en su casa. “Pero también sé que esa imagen quedó grabada en la memoria de todos”, reconoce ante su interlocutor. Así es, su festejo resulta un ícono en la película de los mundiales. Es, más allá de los años y las nuevas generaciones, el mejor grito de la historia.
Animarse a más
¡Al fin!, pensó al escuchar su nombre en el Palacio de Congresos, de Zúrich. Respiró aliviado, diseñó una sonrisa inmensa y se acercó al Balón de Oro con lacrimógena alegría. Después de cuatro años de mirarlo desde lejos, Cristiano Ronaldo puso sus manos sobre el trofeo. Fue el broche perfecto en un año brutal. Inolvidable. “No hay palabras para describir este momento. Gracias a todos los compañeros del Real Madrid, al presidente, a mi novia, a mi familia y a mi hijo”, expresó con los flashes en su semblante. Más allá de no haber logrado títulos con Real Madrid, el delantero perforó las redes: convirtió 69 goles en 59 partidos. Nada más. Nada menos. Incluso, se vistió de comandante en medio de las turbulencias e hizo volar el avión de Portugal rumbo al Mundial, con tres festejos históricos en el repechaje contra Suecia. La producción individual y sus números contundentes, en efecto, lo llevaron a la consagración como el mejor futbolista de 2013.
¿Cuál fue el secreto de Cristiano Ronaldo para obtener el Balón de Oro? Algunos protagonistas destacaron su poder de fuego. Otros mencionaron su pegada formidable y su liderazgo en el césped. Jorge Valdano, en cambio, miró fuera de sus virtudes futbolísticas y apuntó a su voracidad mental. Su deseo de animarse a más. “Sobre la sana ambición de Cristiano Ronaldo puede escribirse una enciclopedia. Se trata de un jugador de unas condiciones naturales extraordinarias; pero como aspira a la perfección, no se da tregua y convierte cada día de su vida en un nuevo desafío. Vive para ser el mejor y lo demuestra entrenando, descansando, comiendo y elevando su nivel de exigencia permanentemente”, opinó el ex futbolista en su libro Los 11 poderes del líder. Continue Reading
Volver a las fuentes
Los colores están tatuados en su cuerpo. Y la frase de amor eterno, también. Fernando Cavenaghi es la esencia de River. Lo muestra en su compromiso para jugar en los días de gloria y los momentos turbulentos. En sus gritos frente a la tribuna después de cada festejo. Y sobre todo, en sus deseos de regreso. “Este club es mi lugar en el mundo. Quiero ayudarlo a que disfrute otra vez de esos momentos de gloria y alegría”, sentencia el Torito, mientras disfruta su tercer ciclo con el Millonario. Y desde ese sentimiento, dice presente en el nuevo spot lanzado por la nueva Comisión Directiva. Bajo el lema #RivervuelveaserRiver, el delantero le pone el cuerpo al clip de 32 segundos. Dirigido por Federico Peretti y Rulo Gómez, sus imágenes impactan en el hincha. Movilizan su pasión. Y, al igual que el retorno de Cavenaghi, es otro paso de River para volver a sus fuentes.

