A un toque
Sueño roto
El predio de Ezeiza tembló después de conocerse la exclusión de Ever Banega para el Mundial. La noticia dañó el ánimo del plantel y fue un golpe directo al cuerpo del volante. A esta altura del ciclo de Sabella, era un nombre conocido en las convocatorias y había sumado 13 presentaciones en dos años. Su currículum, además, entregaba el gol del empate contra Bolivia por las Eliminatorias y otro festejo en el triunfo ante Italia 2 a 1. Nada de eso le garantizó el asiento en el avión que viajará hacia Brasil. Las buenas producciones de Enzo Pérez en Benfica y el rendimiento de Augusto Fernández en los ensayos lo dejaron en la sala de embarque. Banega vio astillada su ilusión de futbolista. Esa que meses atrás le confesaba a Víctor Hugo Morales. Ya no tiene sueños de Copa del Mundo, y tampoco de final.
Fuera de juego
Mira a los jugadores y analiza sus producciones. Una y mil veces. Alejandro Sabella recorre la sala de espera hacia el anuncio de la lista definitiva y escribe los últimos nombres. Tiene 26 futbolistas en el plantel, pero hay espacio para 23. A pocas horas para entregar la nómina, el DT de la Selección sigue de cerca a Nicolás Otamendi, Augusto Fernández, Enzo Pérez, Ricky Alvárez y José Sosa. La elección final lo llevará a decirle adiós a tres de ellos. Comprenderá el dolor, la frustración, las lágrimas por no viajar a Brasil. Y a su manera, Sabella entenderá esas reacciones. Claro, en el Mundial de 1986 quedó fuera de la lista para despegar desde Ezeiza y aterrizar en México. El 13 de mayo de ese año, Bilardo anunció los integrantes del plantel y Sabella estuvo fuera de sus planes. Perdió la carrera contra Maradona, Bochini y Tapia. Poco importó que fuera una conocida para el Doctor. El enganche de Estudiantes dijo presente en el programa Todos los Goles y allí, consultado por Adrián Paenza y Dante Zavatarelli, se refirió a la elección de Bilardo: “Cuando yo estuve, los partidos de la Selección no fueron muy felices, y los míos tampoco. La posición de número 10 tiene muchos y muy buenos jugadores que están andando mejor y lo suplantan a uno”.
Yo, el Supremo
Miércoles 17 de agosto de 2005. El estadio de Budapest lleva el nombre de Ferenc Puskas, un mito futbolero. Y su tablero verde alumbra, en el amistoso de la Argentina contra Hungría, el comienzo de la leyenda de este siglo. Con 18 años, un mes y 24 días, Lionel Messi se estrena en celeste y blanco. Lleva el número de su edad en la camiseta e ingresa por Lisandro López. Apenas dura un minuto y 32 segundos en cancha: un manotazo al defensor Vilmos Vanczák lo eyecta con tarjeta roja. La Pulga llora en la ruta hacia al vestuario y, allá a lo lejos, uno de sus compañeros discute con el árbitro. Es Gabriel Heinze, un nombre que, de ahí en más, verá su recorrido en el seleccionado y lo contendrá en los momentos turbulentos. El Gringo será testigo de su primer y único gol -hasta ahora- en un Mundial, su dolor infinito en un vestuario de Sudáfrica y el crecimiento de su liderazgo en el plantel argentino. Hoy, sin pantalones cortos ni botines, el ex defensor deja un análisis interesante sobre el viaje del crack en la Selección. Pasen y lean sus palabras, publicadas en el libro Messi, el patriota. Continue Reading
La volea eterna
La vida diaria era complicada en las calles de La Castellane. Existían miles de relatos con historias de delincuencia y drogadicción. Allí, en los alrededores de Marsella, el hijo de una pareja de argelinos se alejaba de esos problemas y horneaba su talento con la pelota. Una, dos, tres… cientos de veces le pegaba con la derecha y, muchas más, con la izquierda. Y una noche de mayo de 2002, las horas de ensayo se cristalizaron en un gol inolvidable, con título incluido en la Champions League. Zinedine Zidane facturó el centro de Roberto Carlos y su volea tuvo destino de ángulo. “¡Viva la madre que te parió!”, gritó el relator español Manolo Lama. El Ultimo Elegante, menos histriónico, explicó el detrás de escena de ese golazo. “Desde muy pequeño he trabajado con la zurda una y mil veces. Me esforcé al máximo por vencer las limitaciones de mi propia naturaleza. Trabajé a fondo contra la naturaleza”. Pasaron 12 años desde aquella perla, desde esas palabras. Real Madrid ganó su décima Champions League, pero la obra cumbre del “Nijinsky con botas de taco”, tal como lo definió el periodista Santiago Segurola- permanecerá en la memoria futbolera. Ahora y siempre.
La rueda mágica
Llegó una noche helada de 1995 y se fue a principios de 2000, con las cuerdas vocales gastadas de gloria por cuatro títulos locales, una Copa Libertadores y una Supercopa. Regresó un año y medio después y se animó a más. Tanto, que obtuvo el Clausura 2002; una corona que, vaya paradoja, le cerró las puertas en su equipo del corazón. La faja cayó una década más tarde y, entonces, regresó al Monumental. De nuevo, Ramón Día habitó su lugar en el mundo. Y una noche de mayo de 2014, volvió a ponerse la ropa de campeón con River. Ahora, sin el vuelo de sus equipos noventosos y con producciones utilitarias. Lloró por la conquista del Torneo Final y, acaso, las postales del pasado. Porque su vida, a esta altura, es una rueda mágica pintada de rojo y blanco. Hace más de 20 años, River festejaba la vuelta olímpica del Apertura 91 contra Quilmes y Ramón gritaba por triplicado en la goleada 5-1. Esta vez, la celebración fue desde el banco, junto a su hijo de Emiliano. Aunque mantuvo esa sana costumbre de ganar y golear, con título incluido.
Condenados a la nada…
Por Geoff Hernández (@geoffhernandez)
1- Era imposible imaginar otro final para este concierto de eventos desafortunados blaugranas que ahíncan sus raíces en las desgracias administrativas y que se reflejan en lo deportivo. La misma crueldad del fútbol llevó a Barcelona a sufrir la amarga hiel de la desesperanza hasta la última fecha, y es que no se puede observar de otro modo. Aunque sus ojos veían una oportunidad, sus mentes sabían que era imposible. Sufrieron en su casa. Se dieron la mayor paliza de su vida intentando alcanzar un premio que, a partir del inicio de la segunda vuelta del torneo, nunca merecieron. Quisieron apelar al potrero y al coraje contra un equipo que de esto tiene mucho. Terminaron de la misma forma que en las cinco presentaciones anteriores ante el Atleti, creyéndose inferiores. En el Camp Nou se demostró, una vez más, que no siempre ganará el mejor, sino el más convencido.
2- Desde que la pelota comenzó a rodar, la balanza siempre estuvo a favor del cholismo; de ese nuevo orden mundial de pensamiento que plasma en un deporte la grandeza arraigada del ser humano de superación, de creer que lo imposible es un muro pintado en el subconsciente y que la gloria es el resultado final de la fe. Quizás estemos viviendo los últimos suspiros de este maravilloso Atlético de Madrid. Ojalá me equivoque, pero de lo que sí estoy seguro es que de nuestras mentes jamás serán borradas las imágenes de estos guerreros dejándolo todo en el césped solo para adquirir su espacio en la historia. Continue Reading
Juguemos un picado
Se acerca el Mundial y Un picado en el Maracaná llega a los lectores con 32 historias que se imponen sobre el destino de la pelota. La apuesta independiente y de autogestión del sitio Augol.com se enfoca en cada país que jugará la Copa del Mundo y relata momentos que nunca trascendieron o pasaron de largo. El libro, tal como asegura Gustavo Cordera desde el prólogo, “está hecho, pensado y escrito por unos locos imprevisibles que apuestan al buen gusto. Unos locos que no se quedan en la discusión sobre cuántos centímetros estaba adelantado el 18 de Francia cuando recibió la pelota dentro del área. Unos locos que van más allá”. Al hablar de Brasil, por ejemplo, se cuenta la vida de Carlos Alberto, el primer mulato en jugar en Fluminense, en 1914, que se ponía talco en la cara para no parecer negro. Y sobre la Argentina, un abordaje fantasioso plantea al Kun Agüero como el “Bioy Casares de Messi”. Redactado por un grupo de periodistas, entre ellos este cronista, Un picado en el Maracaná rescata también el espíritu amateur que le da vida a este juego y retrata con qué carga emocional llegará cada seleccionado al Mundial. La propuesta de Augol.com, de 180 páginas, dice presente en la mesa de la literatura futbolera y se puede conseguir en www.librofutbol.com y contacto@augol.com.
A mi manera
Campeón. Manuel Pellegrini descorcha el champagne de la gloria y degusta sus burbujas. Levanta su copa y festeja el éxito con miles de almas de corazón celeste y blanco. Manchester City es el nuevo monarca de la Premier League y el DT chileno celebra su primer título de liga en Europa. La consagración ocurre a una década de su llegada a ese continente, donde también dirigió a Villarreal (ganó la Copa Intertoto en 2004), Real Madrid y Málaga. A los 60 años, resulta una corona de valor para el Ingeniero, dado que sólo había sumado nueve puntos en las primeras seis fechas del campeonato inglés. Y su grito sagrado se escucha, también, luego de otra saga de la rivalidad con José Mourinho, que lo descalificó al reemplazarlo en Real Madrid. Un contexto ideal para Pellegrini, el primer entrenador no europeo en quedarse con el Premier League. El dueño de un currículum exitoso, que comenzó a redactar allá por 1988, en la Universidad de Chile. Y el hombre que aún disfruta de la esencia de su vocación, tal como comentó en el libro El fútbol por dentro:”El fútbol es hoy, además de mi profesión, un desafío constante de querer transmitir una manera de ser y de ser sentir la vida”.


