JUGAR EN TIEMPOS DEL FRANQUISMO

A un toque

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Por Gabriel Tuñez (@gabtunez)

Manuel Fernández Fernández compró Por quién doblan las campanas en una gira que Real Madrid realizó hace más de 60 años por Latinoamérica. Lejos de la España franquista, Pahíño, como se lo conoció en el fútbol ibérico, pasó una tras otra las páginas de esa obra insuperable en la que Ernest Hemingway puso en modo de literatura los días de angustia, balas y bombas de la Guerra Civil.

La lectura de aquel libro, de autores como Dostoievski y Tolstoi, y sus ideas “rojas” le impidieron jugar el Mundial del ’50. Ser figura y goleador del Madrid entre 1948 y 1953 (124 gritos en 144 partidos) no fue suficiente motivo para vestir la Roja en ese torneo, pero al menos sirvió para salvarle la vida. “Te lo tenías que tragar y había que tener influencias para que además no te pasara nada. Estaban en todas partes y había que tener cuidado con lo que decías”, recordó alguna vez.

Pahíño creyó siempre que no fueron sus palabras, sino un esbozo de sonrisa, lo que le quitó lugar en el seleccionado. Ocurrió al escuchar la arenga del general coruñés Gómez Zamalloa antes de un amistoso contra Suiza, en 1949. “Entró ese señor al vestuario y dijo: ‘Y ahora, señores, cojones y españolía’”. Las autoridades tomaron nota de la reacción del futbolista y recién volvió a jugar con la camiseta española en 1955. Sólo lo hizo en tres partidos.

“No tengo odio a nadie, pero los fascistas me daban asco. Mataban para entretenerse. A mi padre quisieron capturarlo dos veces, pero pudo esconderse”, relató el ex delantero de Real Madrid, Celta y Deportivo La Coruña, considerado uno de los mejores goleadores de la historia de la Liga española.

Fernández Fernández, que murió a los 89 años en junio de 2012, conocía la historia de Ramón Nebot, que había sido arquero de Real Madrid desde 1929 hasta 1931, cuando llegó al club el histórico Ricardo Zamora. “Después pasé al Valencia hasta 1936, cuando estalló la guerra”. Nebot combatió en defensa de la República y fue tomado prisionero por las fuerzas franquistas en la batalla de Teruel.

La Guerra Civil española tuvo lugar desde 1936 hasta 1939 entre el bando republicano y el nacional, que fue dirigido por Francisco Franco. Luego de la victoria, el General comenzó una dictadura en el país que duró hasta su muerte en 1975.

Así lo recuerda el periodista Julián García Candau en su libro El deporte en la Guerra Civil: “Lo llevaron preso y cuando temía lo peor, una voz lo sobresaltó: ‘Hombre, Ramón, ¿cómo está María Luisa?’. Se trataba de un oficial que era novio de una muchacha de Vila-real, como él. Le quitaron el uniforme republicano, le pusieron el nacional y ganó la Guerra”.

Los restos de Franco, fallecido en 1975, fueron exhumados días atrás del Valle de los Caídos, el mausoleo que mandó a construir para celebrar su “gloriosa cruzada” contra unos republicanos “sin Dios”, y trasladados al cementerio madrileño de El Pardo-Mingorrubio. Y su ideología aún es reivindicada por los llamados Ultra Sur, los hinchas fascistas del Real Madrid. El libro Insider, escrito por un policía infiltrado en el grupo, destaca cómo muchos de sus integrantes conmemoran cada 20 de noviembre la muerte del Generalísimo.

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Esta es la secuencia completa de la exhumación del dictador Francisco Franco. Cuarenta y cuatro años después del entierro con la pompa de una dictadura, la democracia ha exhumado este jueves con sobriedad los restos de Franco para que el Valle de los Caídos deje de ser lo que el dictador quiso que fuera: un monumento a sí mismo que inmortaliza su victoria en la Guerra Civil. Con ese propósito de “desafiar al tiempo y al olvido”, Franco hizo levantar una enorme cruz de 150 metros y un mausoleo que acoge más de 33.800 cuerpos, muchos extraídos de fosas comunes, sin el conocimiento de sus familias, para yacer hasta hoy junto al verdugo. La exhumación ha empezado a las 10.30 de esta gélida mañana (seis grados) en Cuelgamuros, el lugar que Franco escogió en 1940 para levantar su mausoleo. 22 familiares del dictador (nietos, cónyuges y bisnietos) han acudido a la basílica, aunque solo dos han podido presenciar la extracción del féretro, dentro de una carpa en la que también se encontraban la ministra de Justicia, Dolores Delgado, como notaria mayor del Reino; el secretario general de Presidencia, Félix Bolaños; el subsecretario de vicepresidencia, Antonio Hidalgo; los operarios de la funeraria y un forense. Más información en elpais.com #franco #exhumaciondefranco #valledeloscaidos

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