Corregir para triunfar

Al fondo de la red

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Por Geoff Hernández (@geoffhernandez)

1- Es una ridiculez enorme comparar a esta Argentina con la que perdió la final de la Copa del Mundo en Brasil. Esta es una versión desmejorada, desordenada y anárquica. Natural en un proceso de renovación. Aquella era un lienzo bien estructurado, con fundamentos sólidos en defensa y con un roster de intérpretes ofensivos de primerísimo nivel. Sabella optó por ajustarse al ritmo que exige un Mundial y dejar al lado lo que la lógica emitía: atacar para ganar. Aquel seleccionado fue cediendo ante la seducción del orden de mediacancha hacia atrás, hasta convertirse en un muro infranqueable donde la solidaridad sobrepasaba al talento. Y así llegó hasta la final. Y así perdió contra Los hermanos del norte.

2- Pero sin Messi es imposible ganar un campeonato. Y esta lección la vivió Martino en carne viva allá en Barcelona. Reformuló su guión al ver la cumbre alemana en Río de Janeiro y se preparó para llevar a la Argentina a su segunda final en competición internacional en menos de 365 días. Y lo más alucinante, sin extraer una pizca del legado de Sabella. Esta Argentina nueva, rebelde y llena de errores, compite con el mismo espíritu de Brasil, pero con un nuevo fútbol liderado por el enano y el flaco.

Todos los abrazos son para Javier Pastore, autor del segundo gol de la Selección, después de una jugada colectiva de alto vuelo.  Foto de José Brusco / Agencia NA

Todos los abrazos son para Javier Pastore, autor del segundo gol de la Selección, después de una jugada colectiva de alto vuelo. Foto de José Brusco / Agencia NA

3- Pastore es un caníbal que engulle las debilidades de su rivalEntendió el partido de Paraguay antes de que Ricci pitase. No te da nada en defensa, pero te obsequia la vida en la creación. Y como el gol es un puente entre la gestación y la definición, este flaco es un regalo para la Argentina de Martino.

4- Paraguay no sólo compitió mejor en esta Copa, sino que está jugando mejor. Todos tienen sus funciones muy clarificadas. El sacrificio de las épocas doradas se está ajustando a la batuta de un nuevo superhéroe que anduvo en toda esta expedición escupiendo sus hechizos y sus dones. De la mano de Derlis González y de la fe de Silva, esta generación guaraní competirá. El tiempo y la evolución de la idea permitirá creer en el regreso paraguayo a la zona top del continente. Que el resultado no eclipse su exitoso andar.


5- Corregir se convirtió en el verbo favorito de esta Argentina. Mascherano y Biglia –como en el Mundial- se deleitan en estas funciones, y aunque a veces las limitaciones técnicas ante la presión del rival empujen a un error que termine en gol – como el de Paraguay–, la mayoría de las veces el jefecito cataliza el pressin’ y lo convierte en una opción de ataque. Pastore y Di Maria agradecen eternamente. ¿Por qué? Porque el despliegue en ataque y el retroceso en defensa es mucho más sencillo cuando la zona media está bien cubierta. Y Di María lo escuda a Rojo, no así Pastore, que obliga a Zabaleta a permanecer mucho tiempo en defensa. Talento ofensivo primero que todo.

zzzznacd2 NOTICIAS ARGENTINAS CONCEPCIÓN, CHILE, JUNIO 30: Escena del partido jugado entre las selecciones de Argentina y Paraguay correspondiente a la semifinal de la Copa America.FOTO NA: JOSE BRUSCO-DPzzzz

zzzznacd2 NOTICIAS ARGENTINAS CONCEPCIÓN, CHILE, JUNIO 30: Escena del partido jugado entre las selecciones de Argentina y Paraguay correspondiente a la semifinal de la Copa America.FOTO NA: JOSE BRUSCO-DPzzzz

6- El gol se le resiste como nunca, pero él ni se inmuta. Porque este Messi es, en antítesis, una versión mejoradísima de aquella que perdió en Río. Este es un alienígena libre que transita sin escalas en cualquier zona del campo. Participó en los seis goles, gambeteó siete veces de forma pulcra, agrupó a Cáceres y compañía, una y otra vez, y su protagonismo pleno en las transiciones defensivas lo ha llevado a ser el más importante de todos. Porque Martino se juró que no le pasaría lo mismo que en Barcelona.

…y 7- Chile y Argentina definirán el reinado de América. Los errores estarán de lado y lado, y la presión fungirá como termómetro de la batalla. Sampaoli preferiría mil veces enfrentar a la Argentina versión 2014, que a esta, porque aunque los de Martino sean desordenados y lleno de fallas, tienen a dos elementos que pueden destruir a cualquier sistema. A Pastore y a Messi. Sobre todo a este último, cuya reacción frente al dolor de la derrota ha sido inolvidable.

 

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