Atreverse es la cuestión

A un toque

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Tenía 17 años y un inconsciente con sueños de futbolista. Sus pisadas habían relucido en la Dante Alighieri, la escuela secundaria donde fue compañero de Fito Páez, y en Alvear, su equipo del alma en el campeonato interno del Club Provincial. Y ahora, lo esperaba la hora del gran salto. El desafío un mes después de su estreno en Primera contra Platense. Tenía que reemplazar a Tolo Gallego, dueño de la camiseta número 5 y símbolo de Newell’s luego de ganar el Mundial ’78. Y del otro lado, para colmo, se plantaba River, con el cartel de favorito y ahí nomás de lograr su tercer título al hilo. Nada de eso, sin embargo, pobló de temor las vísceras de Gerardo Martino. A la hora señalada, mantuvo el pulso. Su esencia con la pelota bajo los taponey los ojos en la red ajenas. Su genética futbolera de siempre.

Tata Martino, un DT que defiende a los que arriesgan en el césped. Foto de Victor Fraile / Getty Images AsiaPac / Vía Zimbio.

Tata Martino, un DT que defiende a los que arriesgan en el césped. Foto de Victor Fraile / Getty Images AsiaPac / Vía Zimbio.

“Estaba por encima del partido. Era un jugador diferente”, recordó Maño Ruiz, ayudante del técnico Teófilo Cubilla, en el libro El Tata. Y con la camiseta rojinegra adherida a su cuerpo, Martino se atrevió como pocos aquel 27 de julio de 1980. Rápido y furioso, Mostaza Merlo lo corrió para sacarle la pelota y tocar con Jota Jota López y Beto Alonso. Fue deseo y decepción. Martino lo esperó y diagramó un caño exquisito entre las piernas del volante de River, que luego bufó varios insultos a su espalda. Papá Chacra y mamá Abel, habitantes del Parque Independencia, aplaudieron ese gesto técnico al igual que los otros 30 mil hinchas. “Es un cinco a imagen y semejanza del titular”, lo describió el periodista Eduardo Rafael en El Gráfico.

El caño simbolizó una huella que guío a Martino en sus tiempos de futbolista. Y ahora, también, lo hace en estos días de entrenador de la Selección. Tata defiende a quienes se la juegan en el césped. “Me encantan los tipos que asumen riesgos”, subraya en su grupo de trabajo. Se verá, entonces, un equipo que ataque con frecuencia. Que se anime a más en cada juego. Atreverse, según el Tata, es la cuestión.

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