Jefazo… de toda la cancha

A un toque

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En 2012, Evo Morales jugó un partido con funcionarios de la ONU, después de la Asamblea General. Foto de Mario Tama/ Getty Images North America / Vía Zimbio

En 2012, Evo Morales jugó un partido con funcionarios de la ONU, después de la Asamblea General. Foto de Mario Tama/ Getty Images North America / Vía Zimbio

El sueño se repetía mientras poblaba su estómago con tostado de fideo y té, o se arrodillaba en un cuero de oveja para realizar los ejercicios de la escuela. En aquellos días de Orinoca, Evo Morales fantaseaba con ser como su ídolo de póster. Nada de llegar a la presidencia y, menos aún, aspirar a un tercer mandato consecutivo. En su adolescencia, sólo se ilusionaba con copiar los movimientos y los goles de Carlos Aragonés, el delantero que brilló en los setenta en el altiplano. Y ese deseo, incluso, lo llevó a probarse en Oruro. Ahí nomás estuvo de llegar a Primera División.

Pinceladas del perfil futbolero de Morales, que se dio el gusto de jugar con Maradona, le regaló un poncho andino a Lionel Messi y días atrás disputó un amistoso con nombres históricos de Real Madrid. Bajo el lema “Un gol para el desarrollo, gana Bolivia”, el presidente hizo un cambio de frente en plena campaña y enfrentó a Fernando Hierro, Emilio Butragueño y Manolo Sanchís en Santa Cruz de la Sierra.

Evo Morales se dio el gusto de jugar con Maradona y le entregó un premio a Messi.

Evo Morales se dio el gusto de jugar con Maradona y le entregó un premio a Messi.

El fanatismo de Morales por la pelota -candidato a ganar hoy por mayoría absoluta en primera vuelta- comenzó en Orinoca, donde prendió su vocación de líder sindical. Así lo destacó Martín Sivak, en el libro Jefazo. “Lo primero que organizó en su vida fue el equipo de su comunidad. Se llamó Fraternidad y él se convirtió en capitán y delegado. Tenía 16 años cuando lo eligieron director técnico de todo su cantón. Con la lana de las llamas que esquilaba y con los zorros que cazaba, compraba pelotas y camisetas”.

La pasión de Morales por la pelota quedó retratada también en el corto Cambio de juego, de cuatro minutos y medio de duración. “Evo juega a diario. Si no encuentra rivales, lo hace con su equipo de seguridad. Cuando va de visita por el país organiza siempre partidos. Está obsesionado con inaugurar canchas y es un gran defensor de la importancia del deporte”, comentó Juan Carlos Valdivia, el director del proyecto y uno de los cineastas de mayor peso en Boliva.

El fútbol dominó la vida de Morales. Y tuvo, como se ve, un peso fundamental en el inicio de su etapa de dirigente y líder sindical. Mucho más, a esta altura, que aquel rodillazo en los testículos de un rival. El premio a Messi. Y su sueño astillado, este año, de jugar con Sport Boys en el campeonato boliviano.

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