A un toque
Te amo, te odio, dame más
Es la hora del estreno. Boca llega a la sala del Torneo Inicial y lo espera una película contra Belgrano en Córdoba. Hay ilusión en el planeta azul y amarillo, después del bajo rodaje en el campeonato pasado. Las llegadas de Gago, Cata Díaz, Gigliotti, Claudio Riaño, Cangele y Trípodi potencian la ilusión en la mayoría de sus hinchas. Salvo en uno de los más conocidos. ¿Quién? Diego Maradona. “No podemos ganarles a los equipos de Salta y San Luis 1 a 0. Si Boca sigue jugando así, va a perder hasta con Sacachispas”, disparó el Diez. Fue una frase directa a Carlos Bianchi. El hombre a quien elogió pocas veces, y en varias cuestionó con su pirotecnia verbal. Incluso, desde sus tiempos en el banco de suplentes de Vélez. Aquí, una recopilación de sus mensajes filosos contra el DT de Boca.
Cuando Bianchi estaba en Europa, me ofreció plata para que le fuera a inaugurar una de sus escuelas de fútbol, en Reims. Era su único ingreso, porque ningún club lo llamaba. Hacía sapo. Me pagué el viaje, fui y no le cobré nada. La inauguramos, jugué con los pibes, los dirigí y hasta hice de árbitro. Pero después no volvió a llamarme para nada” (1997).
“Si un día me cruzo con Bianchi por la calle, lo escupo” (1997). Continue Reading
Seguí bailando que los vas a enloquecer
Lleva en sus oídos la más maravillosa música: el sonido de la pelota. A los 33 años, Ronaldinho mueve el cuero y disfruta como en su amanecer futbolero con Gremio, allá por fines de los noventa. Goza con la sonrisa incrustada en su cara. Lo hace a cada momento y, más aún, en estas horas de gloria por el título de Atlético Mineiro en la Libertadores. Dinho descorcha el champagne de la consagración y lo saborea con la mejor banda de sonido. Nada lo pudo frenar en la ruta hacia el título. Ni siquiera la patada criminal de Diego Braghieri en el cruce contra Arsenal. Es más, el equipo que dirige Gustavo Alfaro vio en vivo y en directo una joya al ángulo del ex Barcelona. Fue uno de sus cuatro gritos en la Copa. El retrato de su talento inoxidable. Y la ambición de animarse a más. Con la Copa en su currículum exitoso, se convirtió en el cuarto jugador brasileño en ganar esta corona, un Mundial y la Liga de Campeones. “Era el título que me faltaba”, asegura el delantero, satisfecho por haber pagado su deuda personal. Y con los acordes de la pelota en su corazón, cierra: “”Me pasan muchas cosas por la cabeza, muchas. Volví a Brasil para esto, era lo que me faltaba. Todo el mundo decía que yo estaba acabado, que este era un equipo de renegados… ¡Hablen ahora!”.
Mete gol y Campanella entra
Al otro lado del Atlántico, el fútbol europeo empieza su rodaje para la próxima temporada y devuelve cifras récord. París Saint Germain acaba de pagar 64 millones de euros por el uruguayo Edison Cavani, que podrá lucir el cartel de jugador más caro en la historia de la liga francesa. Y en la tierra nuestra de cada día, hay una película que rompe todas las marcas. En su estreno, Metegol fue vista por 102.867 espectadores. Y durante el primer fin de semana, casi medio millón de personas ocuparon las butacas de los cines para contemplar sus imágenes de animación en 3D. El guión está basado en un cuento del Negro Fontanarrosa y tiene al fútbol como un lugar de referencia argumental. Su director, Juan José Campanella, se muestra alejado de la pelota. “No me pregunten nada de fútbol, porque no tengo idea de nada. Es una gran contradicción, pero entre la escena del estadio de Huracán en El Secreto de sus Ojos y Metegol parece que supiera”, aclara en cada entrevista. De todos modos, Campanella se anima a frenar la pelota, cambia de frente y deja su visión sobre el set de filmación de este juego.
“Sólo en los mundiales les creo a los jugadores que les interesa la camiseta. Cuando yo era chico, era de Boca por una cuestión familiar, pero nadie concebiría que Marzolini o Rattín pudiera jugar en River. Hoy en día, en cambio, un jugador de Boca puede pasar a River con toda la tranquilidad”. Continue Reading
Una Copa rota
La mente brillante de Alberto de Gasperi unió las piezas de plata esterlina en un papel. Y las manos de 12 artesanos fueron las autoras materiales de la obra. Ocurrió en una joyería de Lima, donde el trofeo original de la Copa Libertadores tomó forma y asomó su silueta reluciente. Era 1959 y, de ahí en más, la leyenda pasó de mano en mano. Gozó noches gloriosas con distintos equipos. Cielos con fuegos artificiales. Hasta que su metal legendario se hizo pedazos en Manizales. Los festejos de Once Caldas por el título copero contra Boca, en 2004, filmaron la caída y el fin del trofeo original. “Yo rompí la Copa Libertadores”, admitió el colombiano Herly Alcázar. ¿Cómo ocurrió? “Después de que nos entregaron las medallas vino la celebración en grande, agarré la Copa, la besé y empecé a saltar con ella. Pensé que era compacta, pero el muñeco de encimaestaba sostenido apenas por un cablecito y las orejas estaban como pegadas. De repente, el muñeco Continue Reading
Pelotazo en contra
Jueves 10 de julio de 2003. Una insuficiencia hepática frena el corazón de Roberto Bolaño. Es el fin de su vida. El comienzo de su leyenda. “Se trata del autor de la lengua española posterior al Boom con más impacto en la literatura mundial (…) La juventud latinoamericana lo lee de rodillas y jura por él. Los escritores jóvenes encuentran en sus libros un mundo que les habla a su oído”, opina Santiago Gamboa en una nota publicada hoy por el El País, de España. El escritor colombiano recuerda la influencia de Bolaño en el planeta de las letras, señala los temas principales de sus libros y suelta anécdotas: “Lo que más recuerdo de él son sus largas llamadas telefónicas para hablar sobre mil temas, casi siempre literatura pero también cine o fútbol”. Y la mirada profunda de Bolaño sobre la pelota dejó una frase contundente. Inmortal. Como cada uno de sus libros. Pasen y lean. Continue Reading
Los amagues de Ortega vuelven al pasado
Por Gabriel Tuñez (*)
Tiene los ojos perdidos por el último medicamento que le dio la enfermera. Le dicen que es para su bien, pero él no tiene ni bien ni mejoría desde hace mucho tiempo. Está acostado boca arriba en una cama desarmada de hospital, en una sala larga y fría que alberga más recuerdos que otra cosa. Maldice el retraso que tiene la muerte para llegar a su cuerpo, pero mientras tanto se sumerge otra vez en el agua de los buenos momentos, que de tan pocos tienen minutos y segundos donde detenerlos con justeza.

“Está muy mal, lo trajeron hace algunos días y empeoró en las últimas horas”, dice una enfermera que desconoce su pasado. Para ser sincero, casi que yo también lo desconozco, pero mi abuelo se encargó de señalarme con puntualidad cada anécdota suya.
Tiene los ojos fijos en el techo liso y bien blanco, no parpadea porque está viendo su película. Allí está ante una multitud encarando y desbordando a un defensor que sabe lo imposible de la marca. Lo pasa, pero para divertirse frena y lo espera para inventar una nueva gambeta y escuchar otro “ole”. Continue Reading

