«ME QUEDÓ LA ESPINA DE NO HABER JUGADO LA FINAL DE UN MUNDIAL»

A un toque

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[dropcap]J[/dropcap]ueves 27 de junio de 1991. La Argentina y Brasil se prueban otra vez en su lección de honor. Ocurre en Curitiba, a un año de la hazaña de Maradona y compañía contra el Scratch en el Mundial de Italia. Ya no aparece Bilardo como DT. Ahora, es el tiempo de Coco Basile. Sí, en cambio, está Caniggia, que vuelve a convertirle a los brasileños. A su lado, aparece Gabriel Batistuta, el nueve que se estrena esa noche con la Selección y fantasea con la Copa América de Chile.

Miércoles 13 de julio de 2002. Es el fin del sueño de la Argentina en el Mundial de Corea-Japón. Más allá de su cartel de favorita al título, se despide en la primera ronda tras el empate contra Suecia 1 a 1. Es el fin, también, del ciclo de Batistuta en el seleccionado. Un surco de tristeza recorre su rostro, mientras abraza a Crespo. Se va con un currículum de 56 goles (diez de ellos en mundiales, una cifra récord en el equipo nacional) y dos copas América. Nada más. Nada menos.

Batistuta le pega con toda potencia desde fuera del área y le convierte su segundo gol a Grecia en el Mundial ’94. En el segundo tiempo anotaría el tercero, de penal.

Pasaron casi 16 años desde aquel adiós y ahí está Batistuta, cerca de la Selección. Porque es su segundo goleador histórico, luego de haber sido superado por Messi. Y también, porque se acerca el Mundial de Rusia y su corazón vuelve a bombear sangre celeste y blanca. Así lo demuestra en un mano a mano con La Nación Revista. De ahí, rescatamos esta diez frases. Pasen y lean:

1- «Desde que te clasificaste al Mundial no parás de pensar. Pensás todo el tiempo. Con mis compañeros, de mi generación, nos pasaba eso: cuando nos cruzábamos, porque todos jugábamos en contra, en Europa, se hablaba sólo de lo que venía».

2- «El único nueve que tenemos me parece que es Higuaín. Se adapta tanto a los compañeros que hace menos goles de los que hace en otro lado. El nueve forma parte de un equipo. Hay nueves que, sin hacer goles, hacen un trabajo extraordinario».

3- «Lo mejor que le puede pasar a un nueve que no hace goles es hacer uno de rebote. Donde no tenga tiempo para pensar qué puede pasar si lo llega a errar. No es lo mismo agarrar la pelota en el medio de la cancha y llevarla hasta donde está el arquero que si agarro un rebote y fusilo al arquero. Desde la mitad de la cancha hasta llegar al arco pienso cómo voy a festejar el gol, a quién se lo voy a dedicar, pienso que si lo erro, me va a putear todo el mundo, pienso que no lo puedo volver a errar. Todo eso no colabora».

4- «El himno antes del partido me motivaba mucho, pensaba todas cosas positivas. Hay otros pibes que no ven la hora de jugar, «basta de esto, vamos a jugar». Yo disfrutaba mucho ese momento. Siempre se me pasaban cosas buenas por la cabeza. Pensaba lo que me había costado llegar ahí. Ahora no lo miro, porque son tiempos que no volverán».

5. «Lo peor del Mundial es volverte a tu casa antes de la final. Yo no llegué nunca a una final. Me quedó esa espina. Yo me puse contento con mi carrera recién hace dos años, y hace 15 que me retiré. Siempre pensé que podría haber hecho más».

6- A los jugadores siempre les duele algo. Y los que jugamos en la Selección, más: mientras tu equipo está de vacaciones vos vas a jugar con la Selección. No parás nunca. Todos los días te duele algo. No sé cuántos jugadores han jugado al 100% de sus posibilidades».

7- «La noche antes del debut contra Grecia, en el Mundial 1994, dormí con los botines puestos, porque me quedaban chicos y quería estar más cómodo al otro día. Eran un número más chicos y los otros no llegaron a tiempo. La única manera de amoldarlos era usándolos, pero no había tiempo, porque llegaron la tarde anterior al partido. Los mojé y me los puse, a ver si se estiraban un poquito. A la tarde me quedaban chicos, al otro día me quedaban bien».

El festejo de su último grito con la camiseta de la Selección. Fue contra Nigeria, en el Mundial 2002. Foto Agencia AFP.

8- «Hay muchas cosas que los jugadores de la Selección hacen que la gente desconoce. Muchas lesiones ni van al parte: las esconden. Porque jugar en la Selección es lo más».

9- «Al haber sido jugador, ver que los critican a estos chicos me da bronca. Están forrados en plata, la mayoría de ellos ganaron todo lo que se pueda ganar y vienen acá y lo único que les puede pasar es perder. En las Eliminatorias lo único que podía pasarle a la Argentina era perder, porque si ganaba era lo normal».

10- «A mí me encanta escucharlo a Bilardo. Las historias que cuenta son de película. El tipo laburó, laburó, laburó y pudo. Y no tenía nada a favor. Y se trajeron la Copa del Mundo».

 

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