Reinventando la grandeza

Al fondo de la red

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Por Geoff Hernández (@geoffhernandez)

1- En la vida y en el fútbol, uno de los procesos más complicados de conseguir es la reinvención. Ya sea por el añoro precoz de los éxitos del pasado, o por el terror que significa enfrentar al futuro entendiendo que los recursos ya utilizados no tienen los mismos resultados. Y reconocer el momento preciso para reconstruir sin sufrir es algo muy difícil, casi siempre el dolor es el camino más fácil para iniciar la ruta hacia la restitución de la grandeza.

2- Y el Barcelona del año pasado sufrió. En el campo y fuera de el. Esta temporada tenía que tomar la decisión que lo conduciría por la próxima década. Mantenerse ajustado al Torán del pasado o reescribir la leyenda del club que en el fútbol contemporáneo se convirtió en dictador y en dueño de casi todo. Y sin dudas, eligió esta última opción. Dejándose moldear por la frescura de un Luis Enrique que entiende el fútbol desde la óptica de Can Barca, pero con los recursos fundamentados en toda Europa.

La Orejona en el medio, y a su lado, toda la satisfacción de los jugadores del Barcelona. Los dueños de la Champions. Foto de Laurence Griffiths / Getty Images Europe / Vía Zimbio

La Orejona en el medio, y a su lado, toda la satisfacción de los jugadores del Barcelona. Los dueños de la Champions. Foto de Laurence Griffiths / Getty Images Europe / Vía Zimbio

3- Las finales son cortometrajes que no te dan espacio al error. Pruebas que debes entregar al profesor sin permiso de revisión. Las finales son el puente más corto a la gloria o al olvido. Y así lo entendió una Juventus que jugó el partido de su vida. Lo zarandearon como Drago lo hizo con Rocky, lo tiraron a la esquina y le propinaron una paliza emocional y futbolística. Todo esto en apenas 15 minutos. Rakitic, al minuto cuatro, encendía las redes luego del recital que inició Messi por la derecha, asesinando a la Vecchia con pelotas cruzadas, un control orientado perfecto de Neymar y la asistencia del único jugador que tiene la capacidad de detener el tiempo cuando está en el área. Iniesta. Mr.Finales, levantaría la cabeza y le permitiría al croata llenarse de gloria y de colocar el primer sablazo al alma italiana, iniciando el festival.

4- Pero no. Porque la Juventus es tan grande como sus virtudes y tan humilde como sus carencias. Después de un temblor continuo que llevó a Buffon a exigirse al máximo, el conjunto de Allegri mantuvo la calma. Recordó las charlas previas donde el psicólogo dejó muy claro: si dan un paso hacia atrás, los devorarán. Y Morata tomó el testigo. Fue la precisión y exquisitez. Le dio motivos a Mascherano para nunca olvidar este partido. Se encargó de ridiculizar al jefe una y otra vez. De empujarlo a Piqué de su zona de señorío para asistirlo a Javier. Y a partir de ahí todo fue a mejor. Aunque se sabían inferiores, nunca perdieron la fe. Creyeron hasta el final. Nada los derrumbó, y sólo el talento les quitó la gloria.

El Barcelona podía mantenerse ajustado al Torán del pasado o reescribir la leyenda del club que en el fútbol contemporáneo se convirtió en dictador y en dueño de casi todo. Y sin dudas, eligió esta última opción, dejándose moldear por la frescura de su DT”.

5- Barcelona jugó la final con la libreta de Luis Enrique en el pecho, al lado del escudo. Manejó a perfección los tiempos del partido en la primera parte. Apeló a esa eterna capacidad intimidatoria de Messi y a la energía inagotable de Neymar y Suárez para romper el muro. Un trío de actores de repartos se racionarían las funciones en el mediocampo. Rakitic volaría hacia la espalda de Pirlo y retornaría a ser el escudero de Alves. Y hasta en eso acertó Luis Enrique. Cuando le ofrecieron a Kroos, no dudó en preferir al croata-sevillano. Omnipresente y con un amor hacia la camiseta digno de cualquier canterano.

6- Por su parte, Busquets seguiría al corriente de sus actuaciones previas en finales. Mientras los dos volantes que lo acompañen estén lúcidos y responsables, él será el mejor y nadie lo superará. Será una máquina tragabalones. Y cuando estos se estremezcan, Busquets sufrirá, al punto de fracturarse el equipo en dos partes. Así como ocurrió contra el Madrid en la primera vuelta y como se repitió en Berlín después del gol de Morata.

Messi y Xavi, que se quedó con la pelota del partido, disfrutan de su cuarta Champions League. Foto de Shaun Botterill / Getty Images Europe / Vía Zimbio.

Messi y Xavi, que se quedó con la pelota del partido, disfrutan de su cuarta Champions League. Foto de Shaun Botterill / Getty Images Europe / Vía Zimbio.

7- Con la partida igualada a un gol se presentó un escenario que nadie imaginó. De repente la inferioridad de la Juventus no existía. De repente, la confianza en la circulación de la pelota del Barcelona se transformó en un manojo de inseguridades que empujaban al revoleo como coraza de protección. De repente, la hinchada catalana volvió a pisar tierra, y a observar como Pogba, Vidal y Morata descosían a puro corazón las bandas del Barcelona y ponían en peligro la repetición de la hazaña.

8- Y de repente, apareció Messi.

9- Pidiendo la pelota, driblando como niño que huye de un padre violento, gambeteando como se aprende en el potrero, y con la seguridad de que ese esfuerzo terminaría en algo. Y terminó en los pies de Suárez, ese bicho raro, que es simbología de la pasión y que tiene un olor a gol que ni sus fantasmas han podido disipar. Estuvo en el momento indicado para acabar con la disidencia, y enviar el momento de superioridad de la Juventus al arco que protegía de Buffon.

10- Piqué y Bonucci fueron dos gigantes en sus áreas. La ausencia de Chiellini ni se sintió. Lástima que el martillo aplanador de la MSN eclipse la gigante presentación del central Juventino. Y por el otro lado, está el Kaiser. El monstruo que se reinventó y volvió a ser el mejor central del mundo. Por arriba no pasa nada cuando el rival opta por el centro. Y por bajo, mucho menos. 25 rechaces de cabeza, y 6 tacleadas perfectas, así lo confirman.

11- …Y hay un nuevo triplete. Y la reinvención exitosa obliga a pensar en la estatura de sistema que ha establecido el Barcelona en España y en Europa, y que poco a poco estructura la Juventus en su país. Un Barca veloz, segurísimo de sí mismo, asesino cuando el rival se crece y llenos de recursos, ha llegado a la cima, una vez más.

12- La renovación de algunos, y la continuidad de otros, permitirán radiografiar más adelante el futuro deportivo del Barca. Lo que sí es innegociable, es esta generación que ha gerenciado el sustantivo “triunfo” una manera excepcional y lo han llevado a convertirse en un tatuaje de interés y una anticipación de lo que se viene. Porque el Barcelona no es un ciclo. Es una idea. Y las ideas, regularmente terminan venciendo.

En su primera temporada como DT del Barcelona, Luis Enrique logró un triplete que quedará en la historia. Foto de Paul Gilham / Getty Images Europe / Vía Zimbio.

En su primera temporada como DT del Barcelona, Luis Enrique logró un triplete que quedará en la historia. Foto de Paul Gilham / Getty Images Europe / Vía Zimbio.

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