Ni la muerte los va a separar

A un toque

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Era su hora sagrada. Eterna. La foto fantaseada desde el aterrizaje en tierra sudafricana. Y generoso como en sus pases, Andrés Iniesta se levantó la camiseta española y dedicó el gol del título a su amigo del alma. “Dani Jarque, siempre con nosotros”, se leía en su remera blanca. Se trataba del mejor homenaje al ex capitán de Espanyol, fallecido en 2009 por un ataque cardíaco. La casaca se vio aquí, allá, en todas partes. Y ahora, el Cerebro -símbolo del Barça- la entregó a los dirigentes de Espanyol. Fue en una breve ceremonia, donde no pudo frenar sus lágrimas. “Será difícil resistir la conmoción. Me duele mucho tener que desprenderme de esta casaca, aunque creo que es el mejor destino que puedo darle”, resumió. Ni la muerte los va a separar.

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