Dolor de cabeza

A un toque

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De pronto, Chaco Giménez dejó de interesarse por la pelota. Ya no le importaba. En su vertiginosa carrera por la pelota, había algo más preocupante: el botín de Fernando Arce a la altura de su rostro. Poco pudo hacer para esquivarlo. Y a la espera de un impacto inevitable, sólo logró cerrar sus ojos. Durísima fue la patada recibida por el delantero argentino. Afortunadamente, pudo seguir en cancha. Y así, se dio el gusto de convertir un gol. Fue el broche del triunfo de Cruz Azul 2 a 0 contra Santos, por los cuartos de final de la Concachampions. La cabeza de Chaco, en efecto, estaba en su lugar.

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