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	<title>Crónicas Mundiales &#8211; DE FÚTBOL SOMOS</title>
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	<title>Crónicas Mundiales &#8211; DE FÚTBOL SOMOS</title>
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		<title>LA MAGIA IMPERDONABLE</title>
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		<dc:creator><![CDATA[defutbolsomos]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 25 Feb 2018 18:42:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónicas Mundiales]]></category>
		<category><![CDATA[Doping de Maradona]]></category>
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		<category><![CDATA[Página 12]]></category>
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					<description><![CDATA[<img width="1420" height="682" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/maradonanigeria1.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" fetchpriority="high" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/maradonanigeria1.jpg 1420w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/maradonanigeria1-300x144.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/maradonanigeria1-768x369.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/maradonanigeria1-1024x492.jpg 1024w" sizes="(max-width: 1420px) 100vw, 1420px" />Por Eduardo Galeano Maradona viene cometiendo desde hace años el pecado de ser el mejor, el delito de denunciar de viva voz las cosas que el poder manda callar y el crimen de jugar con la zurda, lo cual, según el Pequeño Larousse Ilustrado, significa “con la izquierda” y también significa “al contrario de como &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<img width="1420" height="682" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/maradonanigeria1.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/maradonanigeria1.jpg 1420w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/maradonanigeria1-300x144.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/maradonanigeria1-768x369.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/maradonanigeria1-1024x492.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1420px) 100vw, 1420px" /><p><strong>Por Eduardo Galeano</strong></p>
<p>Maradona viene cometiendo desde hace años el pecado de ser el mejor, el delito de denunciar de viva voz las cosas que el poder manda callar y <a href="https://www.youtube.com/watch?v=5Pp3IdzhbzY">el crimen de jugar con la zurda</a>, lo cual, según el Pequeño Larousse Ilustrado, significa “con la izquierda” y también significa “al contrario de como se debe hacer”.<span id="more-11580"></span></p>
<p>Maradona nunca había usado estimulantes en vísperas de los partidos, para multiplicarse el cuerpo. Es verdad que <a href="http://www.elmundo.es/deportes/2017/01/27/588afe0646163fd0058b464a.html">estuvo metido en la cocaína</a>, pero se dopaba en las fiestas tristes, para olvidar o ser olvidado, cuando ya estaba acorralado por la gloria y no podía vivir sin la fama que no lo dejaba vivir. Jugaba mejor que nadie a pesar de la cocaína, y no por ella.</p>
<p>Desde que <a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/el-diego-que-yo-vi/">la multitud gritó su nombre por primera vez, cuando él tenía 16 años</a>, el peso de su propio personaje le hace crujir la espalda. Este es un hombre que lleva mucho tiempo trabajando de dios en los estadios, sometido a la tiranía del rendimiento sobrehumano, empachado de cortisona y analgésicos y ovaciones: acosado por las exigencias de sus devotos y el odio de sus ofendidos.</p>
<div id="attachment_11586" style="width: 330px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/maradonanigeria2.jpg" rel='prettyPhoto'><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-11586" class="wp-image-11586" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/maradonanigeria2-890x1024.jpg" alt="" width="320" height="368" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/maradonanigeria2-890x1024.jpg 890w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/maradonanigeria2-261x300.jpg 261w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/maradonanigeria2-768x884.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/maradonanigeria2.jpg 1592w" sizes="(max-width: 320px) 100vw, 320px" /></a><p id="caption-attachment-11586" class="wp-caption-text">La mirada en la pelota y el esfuerzo para aguantar la marca del nigeriano Emenalo. Maradona brilló en su último partido con la Selección.</p></div>
<p>El placer de derribar ídolos es directamente proporcional a la necesidad de tenerlos. Hace años, en España, c<a href="https://www.youtube.com/watch?v=P1V5zjY4x4U">uando Goicoechea le pegó de atrás y lo dejó fuera de las canchas por varios meses</a>, no faltaron fanáticos que llevaron en andas al culpable de este homicidio premeditado, y en todo el mundo sobraron gentes que celebraron la caída del insolente sudaca muerto de hambre, intruso en las cumbres, charlatán estrepitoso, fanfarrón y de mal gusto.</p>
<p>Después, en Nápoles, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=uD_5A8vDhAc">Maradona fue Madonna y San Genaro se convirtió en San Gennarmando</a>. En las calles se vendían imágenes de la divinidad de pantalón corto, iluminada por el halo de la Virgen o envuelta en el manto sagrado del santo que sangra, y también se vendían botellitas con lágrimas de Berlusconi. Hacía 60años que el Napoli no ganaba un campeonato, ciudad condenada a las furias del Vesubio y a la derrota eterna en los campos de fútbol; y gracias a Maradona, el sur oscuro pudo vencer al norte blanco que lo despreciaba, copa tras copa, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=a9JjY10KX2Y">en Italia</a> y <a href="https://www.youtube.com/watch?v=xsc1InTU5sg">en Europa</a>. Cada gol era una revancha de la historia. En Milán odiaban al culpable de tanta afrenta, lo llamaban “jamón con rulos”. No sólo en Milán: en el Mundial del ‘90, la mayoría del público castigaba a Maradona con furiosas silbatinas cada vez que tocaba la pelota, y <a href="https://www.youtube.com/watch?v=b4tXFQYSRLk">la derrota argentina ante Alemania</a> fue celebrada como una victoria italiana.</p>
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<p>Para entonces ya había quienes le echaban por la ventana muñecos de cera atravesados de alfileres. Y estalló el escándalo de la cocaína, que convirtió a Maradona en Maracoca, y la televisión retransmitió en directo, como si fuera un partido, el ajuste de cuentas: toda Italia vio cómo la policía se llevaba preso al delincuente que se había hecho pasar por héroe. El proceso que lo condenó fue el más rápido de la historia judicial de Nápoles.</p>
<p>Lo mismo ocurrió, más tarde, en Buenos Aires. D<a href="https://www.youtube.com/watch?v=9vaJLmUMJoU">etención en vivo y en directo, para deleite de quienes disfrutaron el espectáculo del rey desnudo</a>. “Es un enfermo”, dijeron. Dijeron: “Está acabado”. El mesías convocado para redimir la humillación de los italianos del sur había sido también el vengador de <a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/dias-de-guerra-y-futbol/">la derrota argentina en la guerra de las Malvinas</a>, mediante un gol tramposo y otro gol fabuloso, que dejó a los ingleses girando como trompos por algunos años; pero a la hora de la caída, Maradona no fue más que un farsante pichicatero y putañero, que había traicionado a los niños y había deshonrado al deporte. Y hasta un fabricante de opinión que el tiempo olvidará en un ratito, para darse el lujo de decir que el inolvidable Maradona le daba lástima. Y lo dieron por muerto.</p>
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<p>Los mismos periodistas que lo perseguían con los micrófonos lo acusaban entonces, como ahora, de hablar demasiado. No les faltaba, ni les falta razón; pero eso no era, ni es, lo que no podían ni pueden perdonarle: en realidad, no les gusta lo que dice porque cuando habla Maradona es tan incontrolable como cuando juega.</p>
<p>Este petiso ha tenido y tiene la costumbre de lanzar golpes hacia arriba. En México y en Estados Unidos, en el ’86 y el ’94, ha sido su voz la que más fuerte ha denunciado a la dictadura de la televisión, que ha puesto al fútbol a su servicio y obliga a jugar al mediodía, bajo un sol que derrite las piedras. Ha sido y sigue siendo Maradona el hombre de las preguntas insoportables: el jugador, ¿es el mono del circo? ¿Por qué los jugadores no conocen las cuentas secretas de la FIFA, la todopoderosa multinacional del fútbol? ¿Por qué no pueden saber cuánto dinero producen sus piernas? ¿Por qué nunca los jugadores han sido consultados por la FIFA a la hora de tomar decisiones? ¿Por qué se alteran las reglas del fútbol sin que los jugadores puedan decir ni pío? Joseph Blatter, burócrata del fútbol que jamás ha pateado una pelota, pero anda en limusinas de ocho metros y con chofer negro, se limitó a contestar: “El último astro argentino fue Di Stéfano”.</p>
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<p>Maradona resucitó, y estaba siendo otra vez, por lejos, lo mejor de este Mundial. <a href="https://www.infobae.com/2014/05/16/1565067-la-verdadera-historia-del-doping-maradona-eeuu-94/">Pero la máquina del poder se la tenía jurada</a>. El le cantaba las cuarenta. Eso tiene su precio, y el precio se cobra al contado y sin descuentos. El propio Maradona regaló la justificación por su tendencia suicida a servirse en bandeja en boca de sus muchos enemigos y esa irresponsabilidad infantil que lo empuja a precipitarse en cuanta trampa se abre en su camino.</p>
<p>Maradona se va. Ya el Mundial no será lo que venía siendo. Nadie se divierte y divierte tanto charlando con la pelota. Nadie da tanta alegría como este mago que baila y vuela y resuelve partidos con un pase imposible o un tiro fulminante. En el frígido fútbol de fin de siglo, que exige ganar y prohíbe gozar, se va el hombre que nos demostraba que la fantasía puede también ser eficaz.</p>
<p>Nos hemos quedado todos un poquito más solos.</p>
<p><strong>*El texto fue publicado por Eduardo Galeano el 1° de julio de 1994 en Página 12</strong></p>
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			</item>
		<item>
		<title>ROMARIO Y EL PATO LUCAS</title>
		<link>https://www.defutbolsomos.com.ar/romario-y-el-pato-lucas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[defutbolsomos]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 Feb 2018 19:37:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónicas Mundiales]]></category>
		<category><![CDATA[Mundial 1994]]></category>
		<category><![CDATA[Negro Fontanarrosa]]></category>
		<category><![CDATA[Roberto Fontanarrosa]]></category>
		<category><![CDATA[Romario]]></category>
		<category><![CDATA[Selección de Brasil]]></category>
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					<description><![CDATA[<img width="1273" height="636" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/romariousa94-e1518203998743.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/romariousa94-e1518203998743.jpg 1273w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/romariousa94-e1518203998743-300x150.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/romariousa94-e1518203998743-768x384.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/romariousa94-e1518203998743-1024x512.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1273px) 100vw, 1273px" />Por Roberto Fontanarrosa Valdano dice que Romario es un jugador de dibujitos animados. Y Jorge sabe mucho de esto. Es más, se descuenta que el Pato Lucas será el próximo media puntada de su Real Madrid. Romario corre, se cae, gira, salta, rebota y nada parece afectarlo. Erra un gol imposible y aparece en la &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<img width="1273" height="636" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/romariousa94-e1518203998743.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/romariousa94-e1518203998743.jpg 1273w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/romariousa94-e1518203998743-300x150.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/romariousa94-e1518203998743-768x384.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/romariousa94-e1518203998743-1024x512.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1273px) 100vw, 1273px" /><p><strong>Por Roberto Fontanarrosa</strong></p>
<p>Valdano dice que Romario es un jugador de dibujitos animados. <a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/palabras-mayores-por-jorge-valdano/">Y Jorge sabe mucho de esto</a>. Es más, se descuenta que el Pato Lucas será el próximo media puntada de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=kGgwCh0EuEg">su Real Madrid</a>. Romario corre, se cae, gira, salta, rebota y nada parece afectarlo. Erra un gol imposible y aparece en la escena siguiente intacto, como el Gato Malandrín después de habérsele caído una roca de 7.000 kilos en la cabeza.<span id="more-11542"></span></p>
<p>Como los grandes felinos, Romario ahorra energía. Lejos del área, nunca se exige. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=SfwACdfrLTk">Toca apenas la pelota, la empuja corta, bajita</a>. De pronto se decide y arranca. En una baldosa levanta una velocidad increíble. La cabeza echada para atrás, el pecho afuera, los brazos extendidos, los codos levemente abiertos. Como esos juguetes a pila que corren sobre tres ruedas alineadas en ejes locos, cambia de dirección y encara hacia el ángulo inesperado. Bajito, donde mete el hombro debajo de la cabeza del rival, ya le gana la posición. Monta la pelota sobre el empeine chiquitito y ahí pegada la levanta sobre la estirada de otro sueco. Sale Ravelli, jugado.</p>
<div id="attachment_11548" style="width: 274px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/romariousa942.jpg" rel='prettyPhoto'><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-11548" class="wp-image-11548" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/romariousa942-198x300.jpg" alt="" width="264" height="400" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/romariousa942-198x300.jpg 198w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/romariousa942-768x1164.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/romariousa942-676x1024.jpg 676w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/romariousa942.jpg 1056w" sizes="auto, (max-width: 264px) 100vw, 264px" /></a><p id="caption-attachment-11548" class="wp-caption-text">Romario, con la Copa del Mundo en EE.UU. 1994. El brasileño fue la figura de aquel torneo.</p></div>
<p>Romario mira el segundo palo como si pensara usarlo, pero ya tiene todo cocinado. Cuando el uno tapa allá, él sale para afuera cortito, mínimo, elemental. Y entonces, como ocupado en otra cosa, toca al gol. Se olvida que hay más jugadores de dibujitos animados. Un sueco aparece de la nada, desde afuera de la pantalla, como los trenes que atropellan al Coyote en las vías del desierto, y la rechaza.</p>
<p>Resurge el reverendo Edwin Home, el predicador del Templo de la Percepción Sensorial. Ahora desde Las Vegas. Me habla con lágrimas en la voz. &#8220;Ha vuelto a triunfar el bien, hermano -me dice- No podían ganar los suecos, que nunca pasaron de la mitad de la cancha y apenas dispararon dos veces al arco. ¿Adónde quedó esa sed de descubrimiento vikinga? No se atrevieron, ni por curiosidad, a explorar el campo brasileño&#8221;. Le recuerdo que el sueco es un conjunto algo limitado, quizás débil. &#8220;Yo nunca estuve con los humildes, hermano -clama el reverendo- Yo siempre estuve con los mejores. De lo contrario&#8230; ¿en qué se podría creer? ¿Qué sería del equilibrio natural si las gacelas se comieran a los leones?&#8221;.</p>
<p>Me informa luego (en otro orden de cosas) que se está organizando en Las Vegas el 6° Simposio de Actrices de Cine Porno (con el que se relacionó en Mansfield). &#8220;Hay que redimir a las criaturas, hermano&#8221;, gime. Y yo le creo.</p>
<p>Al tiempo que crece su fama, la situación de la Hermana Rosa se complica cada día más. Al acertar los dos finalistas (Italia y Brasil), se reafirma en el FBI la convicción de que Rosa tiene conexión con las apuestas ilegales y el arreglo de resultados deportivos. Anoche aparece (en una jaula, como el senderista Abimael Guzmán) debatiendo por televisión con el coronel Nathaniel T. Kelly, cabeza visible de la CIA. &#8220;No es una ninguna hazaña -la pincha el funcionario- acertar dos candidatos que eran grandes favoritos desde que se inició el torneo. &#8220;Yo puedo adivinar el futuro, mi querido -contesta la vidente- Pero no puedo torcerlo&#8221;. Y brinda, de esta forma, una lección de vida al irreverente.</p>
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<p><strong>*El texto fue publicado por el autor el 14 de julio de 1994 en el diario Clarín.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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			</item>
		<item>
		<title>LA LARGA CARRERA DE BURRUCHAGA CONTRA LA MUERTE</title>
		<link>https://www.defutbolsomos.com.ar/la-larga-carrera-de-burruchaga-contra-la-muerte/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[defutbolsomos]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 28 Jan 2018 20:33:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónicas Mundiales]]></category>
		<category><![CDATA[Burruchaga]]></category>
		<category><![CDATA[Copa del Mundo 86]]></category>
		<category><![CDATA[Gol de Burruchaga a Alemania]]></category>
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		<category><![CDATA[Tata Brown]]></category>
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					<description><![CDATA[<img width="1118" height="612" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/01/burruchaga86-e1517169371959.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/01/burruchaga86-e1517169371959.jpg 1118w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/01/burruchaga86-e1517169371959-300x164.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/01/burruchaga86-e1517169371959-768x420.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/01/burruchaga86-e1517169371959-1024x561.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1118px) 100vw, 1118px" />Por Juan Sasturain En el Mundial de México o, mejor, los argentinos en el Mundial de México, jugando ya jugados bajo ese cielo no precisamente protector del Azteca, lidiaron entre otras cosas con el miedo. Y ahí son ejemplares algunas modulaciones, las distintas respuestas personales ante el apriete del pánico. Lo que va del reconocimiento &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<img width="1118" height="612" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/01/burruchaga86-e1517169371959.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/01/burruchaga86-e1517169371959.jpg 1118w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/01/burruchaga86-e1517169371959-300x164.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/01/burruchaga86-e1517169371959-768x420.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/01/burruchaga86-e1517169371959-1024x561.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1118px) 100vw, 1118px" /><p><strong>Por Juan Sasturain</strong></p>
<p>En el Mundial de México o, mejor, los argentinos en el Mundial de México, jugando ya jugados bajo ese cielo no precisamente protector del Azteca, lidiaron entre otras cosas con el miedo. Y ahí son ejemplares algunas modulaciones, las distintas respuestas personales ante el apriete del pánico. Lo que va del reconocimiento de su imperio absoluto -&#8220;Si perdía la final, no podía volver a la Argentina&#8221;, dijo <a href="https://www.clarin.com/deportes/perdon-bilardo-historia-bandera-mundiales_0_Vy8Y3yxE-.html">Bilardo- </a>al desprecio mayor en <a href="https://www.infobae.com/deportes-2/2016/06/22/a-30-anos-de-la-gesta-asi-cuenta-maradona-los-goles-a-inglaterra-en-mexico-86/">los goles de Maradona a los ingleses</a>, esos dos saltos al vacío, transgresión pura, morisqueta al miedo: tocada de culo (con la mano) a la Ley, y gambeta, evasión, esquive, a la Táctica.<span id="more-11509"></span></p>
<p>Pero Bilardo y Diego, ejemplares (por argentinos), contrapuestos, de algún modo complementarios, tienen una relación extrema, excesiva, con el miedo. El técnico lo respeta, lo reconoce dentro de sí, le hace un lugar en su alma y en la cancha, lo domestica en la convivencia de años: Bilardo es lo que es porque sabe tener miedo. El Diez, a la inversa, lo niega con su sola presencia: es lo que es precisamente porque no lo conoce.</p>
<p>Claro que esos dos no sirven para uno. Por eso me gustaría quedarme con otro protagonista no anunciado, ese al que le tocó estar ahí ocasional, único, en la intersección definitiva y sin libreto ni certeza para su alma: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=vwpyYpU6acA">El Burru, Jorge Burruchaga</a>. Porque la historia de la final es como un cuento tantas veces contado que se aplana sin puntos altos o sólo deja ver dos o tres fogonazos clave. Y fue un partido bárbaro, emotivo como <a href="https://www.youtube.com/watch?v=cDLwL_8MmMk">la final con Holanda ocho años antes</a>, con todas las temperaturas.</p>
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true">
<p lang="es" dir="ltr">Iban solo 5 minutos de partido del ST, y Tata Brown se disloca el brazo. No quiso salir. Agujereó su camiseta y jugó con un dedo dentro de ella, haciéndose un cabestrillo. Así 40’. En una Final del Mundial. Le saqué esta foto en su casa, en Ranchos, cuando me mostró esa casaca. <a href="https://t.co/iaudfaggwt">pic.twitter.com/iaudfaggwt</a></p>
<p>&mdash; Facu Terrés Grimaldi (@OffsideStats) <a href="https://twitter.com/OffsideStats/status/957270648522461184?ref_src=twsrc%5Etfw">January 27, 2018</a></p></blockquote>
<p><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script></p>
<p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=lpck7GgYnhs">El gol prematuro del Tata Brown yendo bien arriba ante un Schumacher frío</a>, tonto, salidor inconsciente al que todavía estaríamos puteando si hubiera sido nuestro; después, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=zt-H7q93d4Y">el largo gol de Valdano</a> llegando vacío por izquierda luego de haber estado en el inicio de la jugada al fondo a la derecha, el toque, su carrera hacia la cámara y el banco con el festejo que inaugura el dedo extendido, repartidor de gracias y dedicatorias: era el 2-0 y a los diez del segundo tiempo se fundaba la leyenda mezquina de el peor resultado.</p>
<p>Porque bajo el terrible peso y la luz oscura del pasado mediodía en el Azteca, la araña gris del mediocampo movió las patas y en el tramo final Alemania verdes rubios monótonos se vino y se vino. Y, goles calcados, con el águila Rummenigge haciendo nido en el área y metiendo picotazos cortos, increíblemente nos empataron. Se repetía, subrayada con marcador negro, la historia del 78, y sobre la hora nos hacían guardar la cornetita. Y venían por más: la araña ya trotaba hacia el barrio de Pumpido.</p>
<p>Es en ese momento, apretados en nuestro campo, sin salida ni real ni aparente, que Diego pega el grito y la pone al vacío detrás del último alemán alineado en mediocampo otra vez la cosa, la historia es por derecha y allá va Burruchaga (vamos todos con él) a buscar la gloria o la tragedia.</p>
<blockquote><p><strong><span style="font-size: 14pt;">Me gustaría quedarme con otro protagonista no anunciado, ese al que le tocó estar ahí ocasional, único, en la intersección definitiva y sin libreto ni certeza para su alma: El Burru, Jorge Burruchaga. Porque la historia de la final es como un cuento tantas veces contado que se aplana sin puntos altos o sólo deja ver dos o tres fogonazos clave.</span></strong></p></blockquote>
<p>Nunca he contado los segundos interminables de la larga carrera del Burru con la pelota al pie, pero todo cabe en esa agonía. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=R_2ZSHzrPHk">Si Diego contra los ingleses hizo ese mismo camino y mucho más largo y acompañado /acosado por camisetas blancas con todos los números, era Diego. Fue y lo inventó, lo hizo cagándose en todo</a>. Pero Burruchaga no, Burru soy yo, es cualquiera de nosotros. Por eso necesito a Handke a mi lado para que acompañe la vacilación alemana del pobre Schumacher entre salir o no, porque yo y otros millones nos concentramos en Burruchaga que va (vamos) corriendo con el último defensor, ese Briegel, muy atrás, pero con la marca del miedo en los talones. Y corre con la pelota al pie.</p>
<p>Toda una vida está jugada ahí: Burruchaga tiene (demasiado) tiempo para pensar; sabe, siente que le ha tocado a él, que no habrá otra, que todo tendrá sentido o dejará de tenerlo en unos pasos más. Es jugarse la vida a un toque contra el miedo.Y Burruchaga sigue, ni mira a los costados después verá, por la tele, que Valdano se mostraba solo a su izquierda, que Briegel le olía ya la nuca, que la araña del Azteca también lo perseguía y demora, demora hasta el final cuando sale Schumacher y entonces sí leve, definitivamente con seguro miedo, con respeto al pánico, con la punta del pie y del alma, la toca. La pelota pasa por debajo de la panza de la muerte.</p>
<p>Y es gol.</p>
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<p><strong>*El texto fue extraído del libro La patria transpirada: Argentina en los mundiales 1930-2010. Editorial Sudamericana.</strong></p>
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