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	<title>Primera Guerra Mundial &#8211; DE FÚTBOL SOMOS</title>
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		<title>DÍA DE LA MUJER: AL FINAL DE PRESTON, UN CUENTO EN HOMENAJE A LAS DICK KERR&#8217;S LADIES</title>
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		<dc:creator><![CDATA[defutbolsomos]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Mar 2023 08:51:37 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<img width="1058" height="595" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/03/dickkerr2.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" fetchpriority="high" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/03/dickkerr2.jpg 1058w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/03/dickkerr2-300x169.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/03/dickkerr2-1024x576.jpg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/03/dickkerr2-768x432.jpg 768w" sizes="(max-width: 1058px) 100vw, 1058px" />Por Karina Almada Cuando se desató la guerra, el Real Ejército Británico convocó a los jóvenes de la isla. Yo me opuse pero Damian estaba dispuesto a acompañar a sus amigos William, Jake y Connor, que se habían reclutado. Todo Preston hablaba de la guerra, las señoras aristocráticas, colgadas del brazo de sus maridos, se &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<img width="1058" height="595" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/03/dickkerr2.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/03/dickkerr2.jpg 1058w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/03/dickkerr2-300x169.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/03/dickkerr2-1024x576.jpg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/03/dickkerr2-768x432.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1058px) 100vw, 1058px" /><p><strong>Por Karina Almada</strong></p>
<p>Cuando se desató la guerra, el Real Ejército Británico convocó a los jóvenes de la isla. Yo me opuse pero Damian estaba dispuesto a acompañar a sus amigos William, Jake y Connor, que se habían reclutado.<span id="more-14972"></span></p>
<p>Todo Preston hablaba de la guerra, las señoras aristocráticas, colgadas del brazo de sus maridos, se horrorizaban ante la posibilidad de que su vida social se paralizara sin teatros o fiestas. También, se dejaría de crear la moda, eso era algo de lo que podía oírse en los parques.</p>
<p>Las fábricas de Preston estuvieron a punto de cerrar sus puertas. Cada vez eran más los hombres que se enrolaban para marchar al frente. Con la guerra casi no quedaban obreros para trabajar. El gobierno decretó que aquellos puestos debían de ser ocupados por las mujeres de la ciudad. Así lo pedía el cartel del Mariscal de Campo Kitchener, con su poderosa mirada de cejas tupidas y bigote espeso y puntiagudo. “Your country needs you”, podía leerse en cada poste de la ciudad.</p>
<p>Con Damian nos conocimos en la Preston School, éramos apenas dos niños que volvíamos corriendo hasta Main Street, que era donde estaba la Plaza de la ciudad. De adolescentes nos escapábamos de la vigilancia de mi madre (una señora con aires de duquesa) para ir a ver las sesiones populares en el cine del barrio.</p>
<p>Desde muy chica, mi hermana Lauren había estado enamorada de William y al poco tiempo de que él se marchara, ella se recibió de enfermera y partió para ayudar a los heridos en los hospitales del campo de batalla. ¿Qué podíamos saber de la guerra si habíamos vivido casi medio siglo en paz? Para toda nuestra generación era apenas una leyenda heroica y romántica que habíamos conocido a través de los libros escolares.</p>
<div id="attachment_14988" style="width: 810px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/alfinaldepresto.jpeg" rel='prettyPhoto'><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-14988" class="wp-image-14988" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/alfinaldepresto-1024x723.jpeg" alt="" width="800" height="565" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/alfinaldepresto-1024x723.jpeg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/alfinaldepresto-300x212.jpeg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/alfinaldepresto-768x542.jpeg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/alfinaldepresto.jpeg 1280w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><p id="caption-attachment-14988" class="wp-caption-text">&#8220;Al final de Preston&#8221;, el cuento escrito por Karina Almada, fue publicado en la antología &#8220;14 Corazones. A través del tiempo&#8221;</p></div>
<p>Comencé a trabajar en la Dick Kerr. Me levantaba cada mañana a las cinco y veinte. Lo primero que hacía al recuperar mi conciencia era pensar en Damian y en sus serenos ojos azules. Tomaba una taza de té y comía un pedazo de pan tostado con aceite que había preparado mi madre. Ataba mi pelo largo y caminaba cinco cuadras hasta la fábrica con la bruma de la madrugada en mi cara.</p>
<p>Un día Gina apareció con una pelota de su pequeño Matthew, ella lo había castigado por no estudiar. La dejó en el patio de la Dick Kerr y cuando salimos a tomar una taza de sopa con un trozo de pan y queso, Grace empezó a patear la pelota contra la pared. Todo empezó como una distracción en las interminables jornadas de trabajo. Gina se resbaló al intentar quitarle la pelota a Grace y cayó sentada en un charco de agua embarrada. Parecía que iba a estallar otra guerra entre ellas, pero aquello había sido el comienzo de nuestro único pasatiempo.</p>
<p>Poco a poco, las mujeres nos fuimos animando a patear esa pelota de cuero marrón que mitigaba nuestra soledad y la incertidumbre del destino que les aguardaba a aquellos hombrecitos de Preston que marcharon como si fuesen a vivir una aventura salvaje y viril. Se habían ido cantando, con sus resplandecientes uniformes, en los trenes que los llevaban al matadero.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-0&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</p>
<p style="text-align: right;"><em>Agosto, 1916</em></p>
<p><em>Querida Mary,</em></p>
<p><em>A pesar del estado del mar y los fuertes vientos que azotaron durante todo el viaje, llegamos sanos y salvos a las costas del Río Somme. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=ja1eSpFWoqg">Esta batalla se cobró la vida de miles de británicos</a>, pero tenemos la esperanza de vencer al ejército alemán en los próximos enfrentamientos.</em></p>
<p><em>Estamos bien, el Batallón Veinticinco de la quinta división es grande y estaremos a las órdenes del Comandante Douglas Haig.</em></p>
<p><em>Aún conservo tu pañuelo, aquel que me diste el último día que nos vimos en Preston, te recuerdo con tu largo pelo oscuro recogido, prolijo, sobre tu esbelta nuca, y la sonrisa angelical que me enamoró en la escuela. Tus cartas me acompañan en el fondo de mi bolsa, envueltas en ese pañuelo. Ya oculto en la trinchera aprovecho la última hora de luz para releerlas.</em></p>
<p><em>Te imagino caminando por Preston, del brazo de tu madre. Guiado por la urgencia de mi corazón, necesito escribirte estas cartas para pelear cada día con la esperanza de volver a verte pronto.</em></p>
<p><em>Joe lleva doble ración de provisiones, es un hombre robusto y le gusta cargar en su bolsa navajas de bolsillos, abrelatas, encendedores, placas de identificación de nuestros compatriotas caídos –creo que es para venderlas y conseguir dinero- y también lleva cigarrillos.</em></p>
<p><em>El casco metálico, el Brodie, pesa un kilo y medio pero nos protege de las ametralladoras de los germanos.</em></p>
<p><em>Desde la última vez que estuvimos juntos, mis pensamientos son todos tuyos, mis recuerdos me llenan de vida al final del día rodeado de tanta muerte. Aún siento el roce de tu suave mejilla en la mía tan áspera. No hace falta que te diga que los días en el frente son interminables.</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>Siempre tuyo, Damian</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;"><em>Septiembre, 1916</em></p>
<p><em>Querido Damian,</em></p>
<p><em>El cartero recién acaba de entregarme tu correspondencia y subí hasta mi habitación aún con la cartera en la mano y el gorro puesto. A mi madre todavía la oigo llamarme desde la planta baja, siempre con ese gesto adusto.</em></p>
<p><em>Recostada sobre mi cama, leí ansiosa tu carta, deseando que regreses pronto.</em></p>
<p><em>Preston sigue igual a cuando te marchaste, pero con la triste imagen de la soledad en sus calles y en sus fábricas.</em></p>
<p><em>Hace tiempo que en Dick Kerr dejamos de fabricar trenes para ocupar las líneas de producción con armamento y municiones. Aunque no esté en el frente, los días son interminables, cargamos largas jornadas de trabajo sobre nuestros hombros, entramos y salimos con el cielo azul oscuro.</em></p>
<p><em>Por la fábrica vemos pasar infinidad de oficiales que van y vienen, algunos de ellos van pero no vienen.</em></p>
<p><em>Mi mano tiembla y mi corazón palpita al escribirte estas líneas, te imagino llevando aquella pesada bolsa con mi correspondencia en el fondo. Conservo tus cartas en una bolsita bordada que me regaló mi madre. Solo Dios sabe lo que pasa por mi interior cada vez que las releo.</em></p>
<p><em>No quiero que estas líneas te transmitan melancolía, solo quería expresarte cuánto te echo de menos.</em></p>
<p><em>En los descansos que tenemos para comer algo y continuar fabricando armas, hemos empezado a jugar al fútbol. Sí, ¿No lo puedes creer, verdad? Mujeres pateando una pelota. ¿Será que esta guerra hará cambiar el mundo?</em></p>
<p><em>Espero con ansias tu próxima carta.</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>Siempre tuya, Mary</em></p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-0&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</p>
<p>Yo tenía la esperanza de volver a ver a Damian para las navidades pero él no regresaría para esa fecha, estaba destinado en el Batallón Veinticinco junto a William y Jake. Connor había sido herido y regresó a Preston después de tres meses. Mientras nuestros padres, hermanos, hijos, novios y maridos se desangraban en el frío suelo extranjero, nosotras fabricábamos armas y municiones. En nuestras camisas de trabajo podía olerse la pólvora impregnada. En cada casa se sufría por las pérdidas o la desesperanza pero aún así seguíamos adelante. La batalla del Somme había sido devastadora para ambos bandos.</p>
<div id="attachment_14995" style="width: 1034px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/prestonmemorial.jpg" rel='prettyPhoto'><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-14995" class="wp-image-14995 size-large" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/prestonmemorial-1024x768.jpg" alt="" width="1024" height="768" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/prestonmemorial-1024x768.jpg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/prestonmemorial-300x225.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/prestonmemorial-768x576.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/prestonmemorial.jpg 1200w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><p id="caption-attachment-14995" class="wp-caption-text">Un monumento inaugurado en 2018 recuerda a las Dick Kerr’s Ladies en Preston.</p></div>
<p>Anhelaba la llegada del cartero todos los días al regresar de la Dick Kerr. Extrañaba el aroma de Damian al besarme, sus huesudas manos cuando acariciaba mis muslos y sus labios sobre mi nuca. Él hacía arder mis mejillas y vibrar mis sentidos.</p>
<p>Un día de verano, mientras jugábamos al fútbol en el patio, bajó Alfred Frankland, el administrador de la fábrica. Después de mirarnos jugar un rato él le propuso a Grace que formara un equipo de fútbol femenino para representar a la Dick Kerr. Frankland quería organizar un partido para Navidad y donar los fondos recaudados a los heridos que volvían a casa.</p>
<p>El entrenador que contrató Frankland no estaba convencido de que pudiéramos lograr la hazaña y era muy duro con nosotras. Los entrenamientos se hacían cada vez más intensos, yo creo que él lo hacía para que renunciáramos a la idea de jugar al fútbol, pero nosotras seguíamos entrenando. Las mujeres tuvimos la mala suerte de ser testigos de un tiempo violento, pero fuimos capaces de superar las adversidades enfrentando a los miedos y derribando las imposiciones sociales.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-0&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</p>
<p style="text-align: right;"><em>Diciembre, 1916</em></p>
<p><em>Querida Mary,</em></p>
<p><em>El frío cala hondo en nuestros huesos. Parece que las Navidades las pasaremos en las trincheras junto a lo que quedó del Batallón Veinticinco. Cuando finalizó la contienda del Somme, ambos bandos dejamos soldados en el barro, incluso más de los que se perdieron en Verdún.</em></p>
<p><em>Amada Mary, pienso en tu delicada forma de caminar y en tu voz cada noche en mi trinchera y deseo, en lo más profundo de mi corazón, que esta guerra llegue a su fin lo antes posible para regresar a tiempo a Preston, antes que tu alma elija estar al lado de otro hombre.</em></p>
<p><em>Las noches son silenciosas y perturbadoras cuando cesa el traquetear de los fusiles y las ametralladoras, pero la hierba mojada por el rocío me despierta al alba habiendo soñado con tu compañía.</em></p>
<p><em>Cada uno de nosotros arrastra los objetos necesarios para sobrellevar los días de combate. Cuando empieza a caer la negrura de la noche y el enemigo ha avanzado o retrocedido, según el resultado de la contienda, nos preguntamos si lograremos dormir en paz en estos campos de muerte. Con la pala de trinchera, que cargamos junto a las municiones, la cantimplora, el fusil y la bolsa cavamos un pozo en un lugar seguro. La trinchera es la mejor opción para dormir.</em></p>
<p><em>Mary, suelo desear el sabor de tus labios, debo confesarte, no sin pudor, que al releer tus cartas saboreo la solapa de los sobres que me envías imaginando que tu boca ha pasado sobre ella.</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>Siempre tuyo, Damian.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;"><em>Marzo, 1917</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>Querido Damian,</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>Por fin la nieve y el mal tiempo nos han dado un pequeño alivio. Durante estos angustiosos meses en que no hemos podido comunicarnos, los días y las noches se han vuelto agónicos. La oficina postal hoy ha abierto sus puertas después de casi tres meses por el crudo y melancólico invierno.</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>Parece ser que Su Majestad Jorge V ha escuchado los reclamos que venimos haciendo en toda Inglaterra y, por fin, las mujeres de Preston dejaremos de estar arrinconadas en la casa como objetos decorativos.</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>Mi corazón y mi cuerpo siguen amándote con la intensidad del mar embravecido sobre las rocas en la orilla. Te juro, amor, que cuando esta inútil guerra acabe y volvamos a estar juntos, jamás volveremos a separarnos. Deseo tanto tu cuerpo como tu compañía, ya lo sabes.</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>En las horas que paso armando bombas y granadas en la Dick Kerr no dejo de rogar para que alguna de ellas llegara a tus manos y así protegerte de las ametralladoras alemanas.</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>Cada vez somos más las mujeres que jugamos al fútbol en la isla. Al principio éramos dos o tres pateando una pelota, tan solo para sobrellevar la desesperanza. Matthew, el hijo de Gina, me ha enseñado a patear con el borde interno del pie, él me ha dicho que de esa forma se consigue controlar mejor la pelota y dar un pase con precisión. Deberías verme.</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>Por favor cuídate bien, ansío con todo mi corazón que vuelvas cuanto antes a Preston.</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>Siempre tuya, Mary</em></p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-0&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</p>
<p>La guerra no estaba de nuestro lado como decían en la prensa. Los hospitales de la isla estaban repletos de soldados que trasladaban del otro lado del Canal. En las ventanas de Preston flameaba una bandera británica por cada hijo que luchaba por la causa, pero cuando las retiraban se sabía que una carta firmada por el Primer Ministro había sido entregada.</p>
<p>Yo había quedado seleccionada entre las veinte mujeres que íbamos a representar a la Dick Kerr. Cuando se lo dije a mi madre fue todo un escándalo. Ella se opuso a que yo participara en semejante desfachatez pero yo estaba decidida.</p>
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true">
<p lang="en" dir="ltr">In the 1920s, women’s football was flying. There were around 150 teams in England, and a game between Dick Kerr’s Ladies and St Helen’s Ladies at Goodison Park on Boxing Day in 1920 had 53,000 people watching it. It will have been rocking. <a href="https://t.co/mUdXD79Hy3">pic.twitter.com/mUdXD79Hy3</a></p>
<p>&mdash; MUNDIAL (@MundialMag) <a href="https://twitter.com/MundialMag/status/1104075834015531009?ref_src=twsrc%5Etfw">March 8, 2019</a></p></blockquote>
<p><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script></p>
<p>Habíamos jugado varios partidos de prueba antes del gran evento de Navidad donde asistirían las personas más importantes de la alta sociedad británica. Alice Woods, Florrie Redford, Jeannie Harris, eran el tridente ofensivo de las míticas Dick Kerr´s Ladies, como nos apodó el <em>Daily Mirror</em> después de jugar un tremendo partido que ganamos por 4 a 0. Yo había encontrado mi puesto en el equipo, aunque antes tuve que probar en varias posiciones. El entrenador Chapman descubrió que tenía buenos reflejos para atrapar la pelota con las manos y me ubicó en el arco. Nunca más lo abandoné. Ese partido fue el puntapie inicial. Rompimos record de recaudación (20 Libras de entonces) y superamos todas las expectativas de la prensa.</p>
<p>A bordo del ferrocarril que nos transportaba por todo el país, viajábamos con soldados que iban a la Guerra con sus bolsas llenas de coraje y que al volver estaban destrozados por el horror. En cada una de sus miradas veía los ojos de Damian. Estuvimos muchos años separados por la guerra y aunque lo extrañaba con todo mi cuerpo, iba perdiendo el recuerdo de su aroma y eso me desesperaba.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-0&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</p>
<p style="text-align: right;">Abril, 1917</p>
<p style="text-align: left;"><em>Querida Mary,</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>Tus misivas abrigan mi alma, son el remanso al final de un día ensordecedor por las bombas que no dejan de caer del cielo. Cada noche, al leerlas, me doy cuenta de que todo puede cambiar en un instante, ¿Sabes una cosa? Morir no da miedo, al contrario, en estas circunstancias sería un alivio, dejaría atrás el frío húmedo del campo de batalla. La tierra y el barro penetran a través del uniforme. Las pesadas botas rompen mis pies. Ya te lo dije, morir no da miedo sino tristeza, tristeza de no volver a verte.</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>Han sido meses muy duros, no sabes lo que es apretar el gatillo mirando de frente a los ojos al enemigo. Al caminar por entre la maleza, a veces encontramos soldados vivos, escondidos para protegerse o para desertar. </em></p>
<p style="text-align: left;"><em>Los alemanes jamás se contentarán con sólo ganar esta guerra, ellos anhelan más y más poder, quieren esclavizarnos. Hemos visto que rompen las fronteras para arrasar, quemar y violar a las mujeres de las naciones vecinas. Amada Mary, de sólo pensar que alguno de estos salvajes de cascos picudos, rapados y mal vestidos, podría llegar a hacerte daño se me enardece el corazón.</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>No pensemos en nada porque no haríamos más que sentir dolor. Añoro besarte y decirte cuánto te amo. Entregarte un beso ahí, ya sabes bien a dónde me refiero, y luego darte otro más y otro más y otro más. Besarte horas enteras en la noche y acariciarte donde tu piel es tan suave, esconderme en tu pecho donde reposa tu corazón.</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>Siempre tuyo, Damian</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;"><em>Junio, 1917</em></p>
<p><em>Querido Damian,</em></p>
<p><em>Las noticias que llegan a Preston son alentadoras, ojalá sean ciertas. Aquí se escucha que esta guerra nos favorece y que, si Dios lo permite, pronto regresarás a casa y dejarás de sentir el frío que te provoca el campo de batalla.</em></p>
<p><em>Los días aún siguen siendo helados, la primavera no se ha dejado ver. Las chimeneas de las fábricas no descansan, y exhalan un humo tan opaco y turbio que cuesta respirar.</em></p>
<p><em>Nuestros monos de trabajo están impregnados por el olor de la pólvora de las municiones que fabricamos, pero también tienen barro y manchas de pasto. Producir armas ya no es lo único que hacemos para ayudar a los valientes soldados.</em></p>
<p><em>Amor mío, deseo con toda mi alma que regreses cuanto antes, te extraño tanto que lo único que me mantiene tranquila es pensar que con mis manos te ayudo a derribar alemanes y que con lo recaudado por las Dick Kerr´s Ladies ayudaría a curarte en el caso de que estuvieses herido, Dios no lo permita.</em></p>
<p><em>Te amo tanto que no sé cómo transmitirlo en palabras, solo se me ocurre copiar una carta que Beethoven le escribió a su amada y que dice así:</em></p>
<p><em>&#8220;Solo puedo pensar en ti, mi amor inmortal; solo puedo vivir del todo contigo o de ningún modo. Mi vida, mi amor, solo pensando en nuestra existencia conseguiremos nuestro objetivo que es vivir juntos. Sigue, oh, amándome, nunca juzgues mal el corazón de tu fiel enamorado. Siempre tuyo, Siempre mía, Siempres nuestros&#8221;.</em></p>
<p><em>Mi Damian amado, debo pedirte que te cuides de los bombardeos enemigos y que sigas amándome como Beethoven le pide a su amada. Hasta la próxima carta, te amo.</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>Siempre tuya, Mary</em></p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-0&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</p>
<p>Durante la guerra las cartas de Damian llegaban a mi casa de Preston y yo las esperaba con angustiosa alegría y se las contestaba en el mismo momento que las recibía, pero cuando la guerra llegó a su fin, Damian no regresó a Preston porque fue designado a otro territorio para proteger las colonias inglesas en la India. Estuvo en Calcuta, Birmania y Bangladesh.</p>
<p>Él fue trasladado del Batallón Veinticinco de Infantería al Batallón Cuatro de Artillería. Era un excelente tirador y había aprendido a disparar desde distancias lejanas.</p>
<p>Estuvo a bordo del Niveleur Mark V, uno de los tanques que rompieron el impasse en Amiens para abrir camino a la infantería.</p>
<p>Estuvimos separados durante años, ya había perdido toda la esperanza de recuperarlo y formar una familia juntos. Un día, al volver de un partido junto a Gina y Lily, veo en la puerta de mi casa un hombre alto y delgado con uniforme militar, el corazón me latió tan fuerte que tuve que detenerme antes de llegar a mi puerta, Lily me tomó por el brazo y me acompañó. Al darse vuelta descubrí un rostro desconocido, de mirada triste y de corazón herido. En sus ajadas manos traía un sobre amarillento con algunas manchas de sangre, supe de inmediato que ese hombre parado frente a mí no era mi Damian, y que ese sobre traía su alma.</p>
<p>El uniformado apartó sus ojos y comenzó a recitar la que sería la última carta de Damian: <em>“Querida, Mary, En Bangladesh los niños son muy amables, hablan inglés conmigo y responden en francés si alguien lo requiere. La comida es escasa pero sabrosa. Algunos bangladesí nos miran con recelo, nos tratan de manera parca porque, para ellos, somos el invasor que quiere sus riquezas. No me encuentro del todo bien, he contraído fiebre tifoidea pero creo que me recuperaré pronto y por fín podré volver a tu lado. Cuánto te he extrañado, amada Mary. Todo el tiempo que no hemos estado juntos he vivido solo por ti, para poder abrazarte. ¿Has pensado en mí? Siempre tuyo, Damian”.</em></p>
<p>Estuve dos años de luto por Damian y también por mi madre. Lauren regresó a Preston acompañando a William, que había sufrido heridas muy graves en un bombardeo en los bosques de Tronville. Ella lo buscó por los hospitales de campaña, se quedó a su lado hasta que se recuperó y regresaron a Preston para casarse en 1925.</p>
<div id="attachment_14998" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/karinaaalmada-scaled.jpg" rel='prettyPhoto'><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-14998" class="wp-image-14998" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/karinaaalmada-683x1024.jpg" alt="" width="300" height="450" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/karinaaalmada-683x1024.jpg 683w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/karinaaalmada-200x300.jpg 200w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/karinaaalmada-768x1152.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/karinaaalmada-1024x1536.jpg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/karinaaalmada-1365x2048.jpg 1365w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/karinaaalmada-scaled.jpg 1707w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-14998" class="wp-caption-text">La escritora Karina Almada.</p></div>
<p>A pesar de todo el esfuerzo que hacíamos para continuar trabajando en la fábrica y jugar al fútbol, la Football Association consideró que podíamos ser una amenaza a la hora de recuperar el público en el fútbol masculino. Nuestra popularidad había crecido de una manera poco habitual y opacábamos a los varones. Así fue que en el año 1921 se prohibió a los clubes alquilarnos sus estadios. Dijeron que a raíz de investigaciones realizadas por médicos, el fútbol era nocivo para la salud de las mujeres.</p>
<p>Las Dick Kerr´s Ladies nos habíamos convertido en mujeres audaces y ante tal atropello desafiamos a los dirigentes y continuamos jugando en campos de rugby. Esta decisión perjudicó el crecimiento de nuestro deporte porque las condiciones de esas canchas eran terribles, además de tener menos capacidad para albergar a los espectadores, lo que hizo que las recaudaciones disminuyeran.</p>
<p>En 1926 tuvimos otro golpe durísimo, la Dick Kerr despidió a Alfred Frankland, pero él no se dio por vencido y fundó el Preston Ladies para que siguiéramos jugando.</p>
<p>A medida que pasaban los años, jugábamos con menos frecuencia, algunas se habían casado y sus esposos no lo permitían. Otras pudieron defender ese derecho adquirido pero al quedar embarazadas abandonaban el equipo.</p>
<p>Al morir Frankland, en 1957, el club fue sumiéndose en una crisis cada vez más profunda hasta que el invierno del 65 desapareció por completo.</p>
<p>Y hoy me encuentro aquí, con setenta y un años, frente a ustedes, a punto de inaugurar este panteón como recuerdo del querido estadio Deepdale que hace cincuenta años albergó a unas mujeres que nos atrevimos a usar pantalones hasta las rodillas y patear una pelota en una época vehemente.</p>
<p>Mujeres excluidas y apartadas por aquella Football Association por considerarnos ¿qué?, ¿una amenaza, indecorosas, poco femeninas o porque simplemente, nos necesitaban en los hogares para criar hijos y lavar ropa?</p>
<p>Pero no todo fue drama, una tarde de julio del año 1926, al regresar de un entrenamiento, con mis pantalones deportivos embarrados y las medias bajas, me topé con un joven militar que estaba parado en la puerta de mi antigua casa. Sentí las piernas entumecidas pero no por el cansancio físico. Ese hombre, con el rostro curtido pero con la mirada traslúcida, me sonrió y abrió sus brazos: ¿Has pensado en mí? Esta vez sí era Damian, mi Damian, que estaba vivo y frente a mí. Aquel que había creído muerto en Bangladesh a causa de la fiebre tifoidea cuando un soldado trajo su carta hasta mi puerta. Había estado muy grave, es verdad, al borde de la muerte pero resistió en cautiverio hasta que años después logró recuperarse. En una rebelión, Damian había perdido su documento y era difícil volver a Preston desde un lugar tan remoto como Bangladesh. Al poco tiempo nos casamos y tuvimos dos hijos, Margaret, que fue la primera mujer campeona olímpica en natación, y Connor que se dedicó al fútbol, como yo.</p>
<p>Hoy, por fin, he tenido la suerte de ver que las mujeres podemos jugar al fútbol sin escondernos de nadie.</p>
<p>Gracias Preston Fútbol Club por aquella vez que nos albergaron y gracias a la nueva generación de la Football Asociation.</p>
<p>El auditorio se puso de pie.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Karina Almada es escritora y autora de los cuentos &#8220;Al final de Preston&#8221;, publicado en &#8220;14 Corazones. A través del tiempo&#8221; y &#8220;Entre tules y velos&#8221;, del libro &#8220;Viajeras&#8221;. Ambos forman parte de antologías solidarias. Además participó en programas de radio para hablar sobre cultura y literatura. Pueden seguirla en su cuenta de Instagram: <a href="https://www.instagram.com/karinaalmadaescritora/">@karinaalmadaescritora</a></em></strong></p>
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]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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		<title>RESCATANDO AL HEART OF MIDLOTHIAN, EL EQUIPO QUE COMBATIÓ EN UNA GUERRA</title>
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		<dc:creator><![CDATA[defutbolsomos]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 26 Feb 2022 19:10:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[No te olvidés]]></category>
		<category><![CDATA[Edimburgo]]></category>
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					<description><![CDATA[<img width="1037" height="690" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/midlothians1-1.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/midlothians1-1.jpg 1037w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/midlothians1-1-300x200.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/midlothians1-1-768x511.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/midlothians1-1-1024x681.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1037px) 100vw, 1037px" />Por Enrique Gariglio (@enriquegariglio) Por un instante, el silencio volvió a la Soledad. Y ahora lo que lastima es el viento polar, la lejanía, el dolor por los amigos perdidos. No las balas que hace apenas un par de horas se llevaron la vida del teniente Roberto Estévez, que con 25 años se convirtió en &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<img width="1037" height="690" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/midlothians1-1.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/midlothians1-1.jpg 1037w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/midlothians1-1-300x200.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/midlothians1-1-768x511.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/midlothians1-1-1024x681.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1037px) 100vw, 1037px" /><p><strong>Por Enrique Gariglio (@enriquegariglio)</strong></p>
<p>Por un instante, el silencio volvió a la Soledad. Y ahora lo que lastima es el viento polar, la lejanía, el dolor por los amigos perdidos. No las balas que hace apenas un par de horas se llevaron la vida del <a href="https://www.infobae.com/sociedad/2018/04/02/la-carta-del-teniente-estevez-a-su-padre-dios-ha-dispuesto-que-muera-en-malvinas-cumpliendo-con-mi-mision/">teniente Roberto Estévez</a>, que con 25 años se convirtió en leyenda al recibir la distinción militar más alta que otorga la Argentina: la Cruz al Heroico Valor en Combate.<span id="more-13792"></span></p>
<p>Antes de sufrir un tercer disparo mortal, Estévez pasó impartiendo órdenes por la trinchera de Ganso Verde, donde <a href="https://www.youtube.com/watch?v=KvkDOMS1WGs">Mario Kempes</a>, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=zHNpyfKb04k">Daniel Passarella</a>, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=FWuxL1YNqCs">Pato Fillol</a> y <a href="https://www.elgrafico.com.ar/articulo/1089/33146/2002-un-muchacho-como-yo">Mostaza Merlo</a> intentan recuperar ahora algo de calor en sus uniformes húmedos. Los ídolos del Millonario comparten una rancheada de mate cocido y galletas marineras duras con algunos hinchas que hasta hace pocas semanas los alentaban desde la popular Sívori.</p>
<p>Todos están serios. Ninguno, nunca, pensó en cambiar el rugido dominguero del Monumental por el estampido bestial de las bombas que los artilleros del 2º Batallón de Paracaidistas de la Task Force inglesa, enviado por <a href="https://www.youtube.com/watch?v=3D5RxDA_aig">Margaret Tatcher hasta las Islas Malvinas</a> para volver a usurparlas, descargaron sobre esas posiciones argentinas.</p>
<p>A pocos kilómetros, los de Boca también vienen soportando noches muy difíciles. Pero un grupo de hinchas xeneizes pudieron evacuarse junto con <a href="https://www.youtube.com/watch?v=HzOUKKQGqGc">Diego Maradona</a>, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=z9R4-TOD-yw">Miguel Brindisi</a>, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=15g7UJY245A">Loco Gatti</a> y <a href="https://www.youtube.com/watch?v=FpoCswzmyfo">Roberto Mouzo</a>. A duras penas, dejaron sus trincheras agachados bajo una lluvia de balas de los fusiles L1A1 con que les dispararon durante horas los integrantes de la compañía Yankee del 45º Batallón de Comandos de los Marinos Reales.</p>
<p>Integrantes del Regimiento de Infantería 6 apostado en el Cerro dos Hermanas, los jugadores e hinchas de Boca pudieron ponerse a salvo gracias a <a href="https://www.youtube.com/watch?v=15g7UJY245A">la actitud heroica del conscripto Oscar Ismael Poltronieri</a>, que se ofreció para cubrir la retirada de sus compañeros y él solo, con su ametralladora, resistió el ataque inglés. Por esta acción, también recibiría la Cruz al Heroico Valor en Combate con la diferencia de ser el único solado conscripto en haberla obtenido en la historia de nuestro país.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;0&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;</p>
<p>Las acciones de combate descriptas, las divisiones que las protagonizaron y el nombre de los héroes argentinos que se destacaron en ellas, son verdaderos. Los futbolistas mencionados son de integrantes de los planteles de River y Boca en 1982. Y como las escenas en las que se los nombran son ficticias, podrían ser reemplazados por jugadores de San Lorenzo, Racing, Independiente o cualquier otro equipo del fútbol argentino de aquella temporada y estar acompañados por hinchas de cada uno de los clubes elegidos en esas terribles circunstancias.</p>
<p>Se trata de un ejercicio de ficción hecho apenas para tratar de introducir al lector en situación, en sentimiento, de un episodio que en tiempos modernos sonaría increíble, pero que realmente sucedió: la marcha de un equipo de fútbol completo, junto con sus hinchas, a un frente de combate. Fueron 16 jugadores del <a href="https://www.heartsfc.co.uk/squads/first-team/playing-squad">Heart of Midlothian, un club de Edimburgo</a>, la capital de Escocia, que el 25 de noviembre de 1914 dejaron de lado un torneo en el que llevaban ocho victorias al hilo en la Primera División para alistarse como voluntarios e ir a pelear en la Primera Guerra Mundial.</p>
<p>No termina ahí este hecho que mezcla fútbol, pasión, guerra y tragedia. Para mostrar hasta qué punto llegaba el <em>aguante</em> de los hinchas al club de sus colores, más de 500 de ellos siguieron al equipo hacia el frente de batalla.</p>
<p>Pero los Midlothians y sus fanáticos marcaron un camino para otros clubes y parcialidades, tal el caso de unos 150 seguidores del <a href="http://www.hibernianfc.co.uk/team">Hibernian</a> (<a href="https://www.youtube.com/watch?v=0dGDWTovoIk">rival tradicional del Midlothian</a>) y varios futbolistas profesionales de otros cuadros de la liga escocesa, como el <a href="https://www.raithrovers.net/">Raith Rovers</a>, <a href="https://www.falkirkfc.co.uk/">Falkirk</a> y <a href="https://www.dafc.co.uk/">Dunfermline</a>. Todos se alistaron en masa en el batallón voluntario de Sir George McCrae, un empresario y político escocés que ocupó altos cargos en el gobierno de ese país y fue miembro de la Cámara de los Comunes británica. Pero quedaría en la historia, justamente, por conformar el 16º Regimiento Real Escocés, más conocido como…. El Batallón de los Futbolistas.</p>
<p>La Gran Guerra –como se la llamó hasta el desarrollo de la Segunda- había comenzado apenas cuatro meses antes de la decisión de los jugadores y de la creación del Batallón de McCrae. El conflicto que mezclaría los efectos brutales de la guerra tecnificada con las antiguas tácticas de batalla de cargas de infantería y caballería, dejaría entre 10 y 30 millones de muertos entre militares y civiles. Y otros varios millones con secuelas en los países intervinientes que, a grandes rasgos, fueron el Imperio Británico y Francia, más Estados Unidos y el Imperio Ruso, contra el Imperio Alemán, el Austrohúngaro y el Imperio Otomano.</p>
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<p>Los escoceses, claro, se sumaron a las fuerzas británicas. Pero los Hearts podrían haberlo evitado. Sucedió que, por entonces, los futbolistas profesionales estaban eximidos del reclutamiento. Al estar contratados por sus clubes, el Estado no podía avanzar sobre una relación entre privados y hacerlos vulnerar ese compromiso. En la mayoría de los países la discusión se saldó rápido y todos marcharon al frente sin importar si eran los <a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/la-evolucion-tactica-de-messi-es-la-mas-grande-que-se-vio-en-un-futbolista/">Messi</a> o los <a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/la-pasion-mira-lejos/">Cristiano Ronaldo</a> de su tiempo.</p>
<p><a href="https://www.abc.es/historia/abci-futbol-si-o-no-bochornoso-y-trascendental-debate-inglaterra-estallar-primera-guerra-mundial-201807070241_noticia.html">El aparente privilegio de los futbolistas desató un feroz debate en la sociedad del Reino Unido, con posiciones a favor y en contra</a>. Frederick Charrington fue el más fervoroso activista a favor del envío de los futbolistas a la Primera Guerra Mundial. “Jugar al fútbol mientras nuestros hombres están luchando es repugnante”, afirmaba, entre sus argumentos más suaves. Otros referían a la supuesta “falta de hombría o virilidad” de los jugadores a los que intimidaba públicamente y también en sus vidas privadas.</p>
<p>Charrington venía ya con una carga emocional fuerte: era hijo de millonarios propietarios de una célebre cervecería londinense. Cuando en una caminata por los barrios bajos de la capital inglesa se encontró con cientos de personas estragadas por el alcohol producido en la maltería familiar, renunció a su fortuna y se convirtió en un fervoroso moralista anti alcohol.</p>
<p>La Primera Guerra Mundial le dio a Charrington otra causa para canalizar aquella culpa y la emprendió contra el fútbol. La prensa amarillista –cuándo no- encontró fermento ideal para incrementar su tirada estigmatizando a los jugadores que no se alistaban. Pero la Asociación de Fútbol Inglesa continuó con la temporada 1914-15 y respondió a sus críticos señalando que había puesto a disposición las instalaciones de los clubes asociados para el reclutamiento y hecho una fuerte contribución financiera al esfuerzo de guerra. Charrington no escuchaba ningún argumento.</p>
<p>Otro que se sumó a la cruzada antifutbol de guerra fue William Joynson-Hicks, un político conservador que tendría entre sus grandes logros haberle ganado en 1908 una elección distrital en un suburbio de Manchester a un tal <a href="https://www.youtube.com/watch?v=atBaviR-3IU">Winston Churchill.</a> Joyson-Hicks se hizo fama de autoritario, furioso anticomunista e implacable moralista contrario a cualquier expresión de diversión nocturna. Con estos antecedentes era casi previsible que censurara al fútbol en tiempos de guerra y él también formaría su batallón de futbolistas en Inglaterra semanas después que el de MCCrae para ejemplificar a una sociedad que en buena parte consideraba al juego de los 11 contra 11 como un modo de entretener y levantar la moral de la población civil en los difíciles tiempos de guerra.</p>
<p>Después de tomar en grupo su decisión, los Hearts (nombre corto del club que nos ocupa) trataron de continuar en aquel controvertido campeonato y mantuvieron su racha de victorias varias fechas más. Sin embargo, el duro entrenamiento militar –que incluía extenuantes caminatas nocturnas de diez horas en el implacable invierno boreal- empezó a afectar el desempeño de varios jugadores. Podrían haber evitado esa decisión, porque tanto la asociación escocesa como la inglesa resistieron casi hasta el final la partida de sus jugadores.</p>
<div id="attachment_13850" style="width: 1034px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/batallonmccrae.jpg" rel='prettyPhoto'><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-13850" class="size-large wp-image-13850" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/batallonmccrae-1024x613.jpg" alt="" width="1024" height="613" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/batallonmccrae-1024x613.jpg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/batallonmccrae-300x179.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/batallonmccrae-768x460.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/batallonmccrae.jpg 1424w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><p id="caption-attachment-13850" class="wp-caption-text">El batallón de George McCrae (de bigotes, en el centro de la imagen) fue conocido como el Batallón de los Futbolistas.</p></div>
<p>Pero los 16 de Hearts estaban imbuidos de un genuino espíritu patriótico. El de sus 500 seguidores, ¿quién puede afirmarlo? Simplemente hicieron carne aquel “yo te sigo a todas partes” de toda hinchada que se precie de tal. Y fue gracias a un artilugio militar inglés que pudieron hacerlo: los “Pals Battallions” o “Batallones de amigos” que permitían sumarse a grupos enteros de muchachos con alguna afinidad en sus barrios, pueblos…. Clubes, para ir a luchar por su país.</p>
<p>Así que los 1.350 integrantes del Batallón del Fútbol escocés de McCrae se sumaron al 17 ° Batallón del Regimiento Middlesex que, con el mismo formato, había formado en Inglaterra Joynson-Hicks y logrado armar un seleccionado nada desdeñable. Entre sus reclutados tenía a Franklin Charles Buckley, que ya había jugado en Aston Villa, Manchester United y Manchester City.</p>
<p>También sumó al delantero Walter Daniel John Tull, que había jugado en Tottenham y llegó en gira a la Argentina y Uruguay en 1909 con ese club. De origen afrocaribeño, se convirtió en el primer oficial de raza negra del ejército británico también por participar de aquel batallón de futbolistas.</p>
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<p>Para enero de 1916, futbolistas, hinchas y hasta algunos árbitros habían completado su entrenamiento y eran embarcados rumbo al norte de Francia, al Frente Occidental, donde se desarrollaba esa carnicería estremecedora conocida como la “guerra de trincheras”. Su destino, más específicamente, fue el frente del río Somme.</p>
<p>La batalla del Somme fue una de las más largas y sangrientas de la Primera Guerra Mundial. Entre ambos bandos, sumaron más de un millón de bajas. Sólo el primer día, el 1 de julio de 1916, los británicos contabilizaron 57.740 bajas, de las cuales 19.240 fueron mortales…</p>
<p>De visita a Edimburgo, este cronista se topó con un monumento. Podría haber sido uno más en un continente con más de 2.000 años de historia, donde abundan las referencias a hechos memorables. Pero éste, en la remozada zona de Haymarket, no muy lejos del centro de la capital escocesa, era especialmente llamativo. Una torre reloj que se impone en una esquina de tránsito urbano.</p>
<p>Una placa oscurecida por el tiempo reza: “Erigido por el Heart of Midlothian Fútbol Club en memoria de sus jugadores y miembros que cayeron en la Gran Guerra 1914/1919 (SIC: la Primera Guerra Mundial terminó en 1918)”. Detrás, hay otra placa en memoria de los caídos del club en la Segunda Guerra Mundial, pero esa es otra historia…. Y en cada bloque de la columna figuran los lugares donde entraron en combate. No dice más.</p>
<div id="attachment_13859" style="width: 530px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/memorialheartofmidlothian.jpg" rel='prettyPhoto'><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-13859" class="wp-image-13859" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/memorialheartofmidlothian-681x1024.jpg" alt="" width="520" height="782" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/memorialheartofmidlothian.jpg 681w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/memorialheartofmidlothian-200x300.jpg 200w" sizes="auto, (max-width: 520px) 100vw, 520px" /></a><p id="caption-attachment-13859" class="wp-caption-text">La torre reloj que homenajea a los jugadores e integrantes del Heart of Midlothian que murieron en la Primera Guerra Mundial.</p></div>
<p>El libro <em>El Batallón de McCrae: la historia del 16° Regimiento Real Escocés</em>, que el autor Jay Alexander publicó en 2004, resume quiénes fueron aquellos Hearts que “cayeron”: futbolistas, fueron siete de los 16 enlistados; hinchas, quizá nunca se sepa la cifra.</p>
<p>Tres de las bajas se produjeron aquel fatídico 1° de julio de 1916 del inicio de la batalla del Somme. Murieron bajo balas y artillería alemanas Duncan Currie, Ernest Ellis y Henry Wattie (su cuerpo nunca fue hallado). Tenían poco más de 20 años. Otros cuatro jugadores, Alfred Briggs, Paddy Crossan, James Hazeldean y Edward Maguire resultaron gravemente heridos ese mismo día, en el que casi 700 miembros del batallón McCrae (más de la mitad) murieron o fueron heridos.</p>
<p>James Boyd, el arquero, murió un mes después, el 3 de agosto, cuando el hospital de campaña en el que se recuperaba de heridas sufridas en combate fue bombardeado. John Allan, Tom Gracie, y James Speedie completarían en los meses siguientes el número de bajas fatales en el Hearts.</p>
<p>Las cuatro muertes que completan a los 11 del equipo se dieron una vez finalizado el conflicto. Bob Mercer, capitán del Hearts, sobrevivió a la terrible Gran Guerra. Había sido rechazado al momento del reclutamiento de McCrae, porque tenía una lesión en la rodilla. Pero insistió y fue incorporado en 1916 y enviado al combate. Un año después sufrió graves lesiones pulmonares por inhalación del temible “gas mostaza”, pero sobrevivió. En 1924, ya retirado, lo convencieron para que participara en un partido de despedida ante el Selkirk. A los diez minutos de partido, Mercer se desplomó en el suelo. Con apenas 34 años, había sufrido un fulminante ataque al corazón, seguramente vinculado a aquella deficiencia respiratoria que le dejó la guerra.</p>
<p><a href="https://www.marca.com/2012/05/19/futbol/futbol_internacional/1337444865.html">El Hearts of Midlothians cuenta hoy con cuatro Copas de Escocia</a>, considerado el torneo de fútbol más viejo del mundo. De hecho, este club está entre los que fueron formando al fútbol tal cual lo conocemos hoy. Terminó sexto el año pasado en la Liga de Escocia (no la gana desde 1960) y tiene una camiseta color granate, similar a la de Lanús. El propio club inauguró el memorial en Edimburgo en 1922: las crónicas cuentan que asistieron unas 65.000 personas.</p>
<p>Hay otro Memorial a los futbolistas caídos en la Gran Guerra, pero este específicamente dedicado a todo el Batallón de McCrae. Está en la localidad francesa de Contalmaison, adonde cada año se hace una peregrinación de aficionados de fútbol que recuerdan la valentía de los jugadores/voluntarios como el moreno Tull, que moriría en acción apenas seis meses antes del fin de La Gran Guerra.</p>
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