<br />
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	<title>Literatura hecha pelota &#8211; DE FÚTBOL SOMOS</title>
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	<title>Literatura hecha pelota &#8211; DE FÚTBOL SOMOS</title>
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		<title>NO SE VAYAN QUE HAY MÁS</title>
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		<dc:creator><![CDATA[defutbolsomos]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 05 Sep 2023 11:09:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Literatura hecha pelota]]></category>
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					<description><![CDATA[<img width="2048" height="1381" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/08/batistutacolombia.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" fetchpriority="high" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/08/batistutacolombia.jpg 2048w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/08/batistutacolombia-300x202.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/08/batistutacolombia-768x518.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/08/batistutacolombia-1024x691.jpg 1024w" sizes="(max-width: 2048px) 100vw, 2048px" />Algo sabía, Osvaldo Soriano. Sabía de La Patagonia, de letras y de fútbol, entre otras cosas. Su prosa y los destinos del cuero redondo se unían en sus columnas de Página 12. Y aquel martes 31 de agosto de 1993 activó las alarmas. Escribió en la contratapa del diario: &#8220;Como los colombianos tienen mucha diferencia &#8230;]]></description>
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<p>Cinco día después, la última escena del film resultó peor a la imaginada por Soriano. La Selección sufrió una goleada legendaria contra Colombia y, por primera vez, debió jugar un repechaje para llegar al Mundial. &#8220;No se vayan que hay más&#8221;, fue el título elegido por el escritor para analizar la derrota 5 a 0 en el Monumental. Vale recuerdo de su texto sobre <a href="https://www.youtube.com/watch?v=ETsILgtv5zU">un partido que marcó a Coco Basile</a> y <a href="https://www.youtube.com/watch?v=5lBhva3wB_A">otros nombres</a>. Un partido que dejó un tatuaje eterno en ambos equipos. Un partido del que ya pasaron más de 30 años y ofrece razones para volver a Soriano. Nada más. Nada menos.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-0&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>Nadie imaginaba semejante humillación, pero el partido se había perdido hacía mucho, el día que Ruggeri y los otros se empecinaron en no escuchar las críticas. Yo, que no abundo en sentido común, lo di por perdido el martes pasado a sabiendas de que estos colombianos son maravillosos. Eso desató muchas broncas. Gente que me escribía y me dejaba mensajes. En el fútbol, si uno no está en el negocio, mejor no opinar. Sobre todo si se hacen nombres. Pero el sábado, al anunciar el equipo, Basile firmó la derrota sin pelear.</p>
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<p>¿Otra vez <a href="https://www.youtube.com/watch?v=--0_LOXgwIs">Redondo</a>, Leo Rodríguez, Altamirano y Ruggeri? ¿Era necesario verlos de nuevo para convencerse de que no están pasando por un buen momento? ¿Por qué el técnico que antes elegía a los mejores de pronto empezó a elegir a los fieles? ¿Qué miraba mientras Ruggeri cruzaba una y otra vez a destiempo? ¿Y cuando Redondo se paraba a ver pasar el fantasma de Maradona? ¿Por qué si Rodríguez siempre corre de costado no le hizo saber que el arco queda del otro lado?</p>
<p>A mí me cae bien Basile. A diferencia de otros, el sufrimiento se le nota en la cara. Al principio pocos apostaban por él, pero se ganó al país en <a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/en-el-nombre-del-padre/">las grandes jornadas de Chile, hace dos años</a>. Después a su alrededor, me dicen, se formó un coro de adulones y alcahuetes, como pasa siempre con los que tienen éxito. Eso lo hizo más testarudo e impermeable a los mensajes del exterior: porque unos periodistas dijeron que ese fútbol era aburrido y feo permitió que les quitaran la palabra; <a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/aquellos-anos-felices/">porque Maradona dijo de él que la Copa se le había subido a la cabeza lo descartó como a un trapo viejo</a>.</p>
<blockquote>
<h2><strong>&#8220;Si la tribuna ruge los 90 minutos y Dios Nuestro Señor acepta estar otra vez de nuestro lado; si todo eso pasa, y Colombia está en un mal día, podemos ganar&#8221;, había escrito Soriano días antes de aquella goleada histórica en el diario Página 12.</strong></h2>
</blockquote>
<p>Tanta era la petulencia por unos pocos instantes sublimes que no vieron venir al verdugo. Y sin embargo hace años que Colombia anunciaba lo que por fin pasó en River: tiene jugadores soberbios que pueden llegar muy arriba en el Mundial. Para jugarle con alguna posibilidad había que cambiar de actitud. Atacar, sí, pero poner a tipos que supieran <a href="https://www.youtube.com/watch?v=srf6Q_1a4VM">qué cuernos hacer con Valderrama</a> y qué actitud tomar en la vida cuando se vinieran a la carga Asprilla y Valencia.</p>
<p>Tanto fue así que Colombia cedió su primer corner recién en el segundo tiempo. Cuarenta y cinco minutos de música argentina monótona y previsible no despertaron en Basile la necesidad de relevos. Tampoco mandó cambiar la manera de ocupar la cancha. Fue cuando todo estaba perdido que entraron Claudio García y Alberto Acosta. La lógica indicaba que a esa altura debían irse los dos laterales, pero en cambio sacó a Leo Rodríguez y Redondo, que nunca tendrían que haber jugado ese partido; uno por falta de cabeza, el otro por falta de corazón.</p>
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<p>Bastaba un gol de Paraguay en Lima para quedar afuera. En lugar de desertar del partido, los chicos deberían haber buscado un gol que nos pusiera a salvo. Pero no, ya estaban moralmente acabados. El público gritaba el <em>ole</em> del adversario y eran los peruanos quienes en Lima defendían nuestra última chance.</p>
<p>El pobre Basile cayó en el rídiculo por haber declarado en la semana: &#8220;Que todos sepan que este equipo estará acorde con la historia de nuestro fútbol&#8221;. Ahora el problema no es si en el futuro volveremos a ser buenos o excelentes, malos u horribles; tampoco si Basile debe suicidarse o convocar a otros jugadores anímicamente enteros. Lo grave es que la hinchada perdió la confianza en ese equipo que antes era la niña de sus ojos. Y que los pibes, antes de vencer a otros, van a tener que ganar una dura batalla consigo mismos.</p>
<p>¿Qué hacer entonces? ¿Olvidar lo hecho por Basile y echarlo a patadas? ¿Darle una nueva oportunidad? ¿Podrán él y los desairados jugadores que le queden sobrellevar una de las mayores derrotas del fútbol argentino? Difícil de responder en caliente. El propio Basile conjeturaba hace poco: &#8220;Si ganás sos Gardel y si perdés sos una mierda&#8221;. Su reputación, hoy, no es la de Garcel. Pero no perdamos el humor. Yo creo que tiene que ir a Australia y ponerlos de nuevo Altamirano, Goycochea, Redondo y Leo Rodríguez. Que vuelvan los dos Basualdo también. Quisiera oírlos decir que todavía somos los mejores, pobres australianos.</p>
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		<title>HEREJÍA</title>
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		<dc:creator><![CDATA[defutbolsomos]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 21 Jun 2023 15:36:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Literatura hecha pelota]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Bilardo]]></category>
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		<category><![CDATA[Rodrigo De Paul]]></category>
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					<description><![CDATA[<img width="1200" height="731" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2023/06/muralmessiydiego.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2023/06/muralmessiydiego.jpg 1200w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2023/06/muralmessiydiego-300x183.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2023/06/muralmessiydiego-1024x624.jpg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2023/06/muralmessiydiego-768x468.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px" />Por Marcos Villalobo (@MJVillalobo) -Yo no soy Maradona. -¿Qué? -No soy Maradona. No sé qué pasa, yo soy Lionel. -¿Qué? ¿Diego, qué te pasa? -No soy el Diego. Soy Lionel, se supone que todavía no nací. No entiendo. ¿Quién sos vos? ¿Dónde estamos? -Dale, deja de joder, no te hagas el payaso, que hoy tenemos &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<img width="1200" height="731" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2023/06/muralmessiydiego.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2023/06/muralmessiydiego.jpg 1200w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2023/06/muralmessiydiego-300x183.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2023/06/muralmessiydiego-1024x624.jpg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2023/06/muralmessiydiego-768x468.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p><strong>Por Marcos Villalobo (@MJVillalobo)</strong></p>
<p>-Yo no soy Maradona.<br />
-¿Qué?<br />
-No soy Maradona. No sé qué pasa, yo soy Lionel.<br />
-¿Qué? ¿Diego, qué te pasa?<br />
-No soy el Diego. Soy Lionel, se supone que todavía no nací. No entiendo. ¿Quién sos vos? ¿Dónde estamos?<br />
-Dale, deja de joder, no te hagas el payaso, que hoy tenemos un partido importante. Todo el mundo está hablando del partido.<br />
-¿Contra quién jugamos?<br />
-¡¿Cómo contra quién jugamos?! Estás loco, Diego. Dejá de hacerte el gracioso, pelotudo. ¿Lo llamo a Carlos?<br />
-En serio, no soy Diego; soy Lionel.<span id="more-17297"></span><br />
-La puta que te parió. Ya sé que te gusta Lionel Richie, que ayer lo estuvimos escuchando con &#8220;Burru&#8221;, pero dejá de joder que hoy jugamos contra los ingleses y tenemos que estar concentrados.<br />
-No es ningún chiste. No soy Diego Maradona. No sé qué hago acá. A vos sólo te conozco por videos de Youtube.<br />
-¿Qué, Diego? ¿Qué decis, pelotudo? ¿Qué es Youtube? Dejá de joder, que esto ya no parece una broma, y todo se está tornando de mal gusto.<br />
-No es una broma. No entiendo nada. Me duele la cabeza. Mucho. ¿Dónde está Rodri? Ayer estaba con Rodrigo, en Qatar, esperando jugar la semifinal ante Croacia, y ahora, aparezco acá. No entiendo nada.<br />
-¿Qatar? ¿Quién es Rodrigo? ¿Qué es Croacia? No te entiendo. Esperame que lo llamo a Carlos. Carlos te va a sacar la boludez de una patada en el culo.<br />
-¿Quién es Carlos?<br />
-Ah, en serio, esto está mal, muy mal.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;0&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>-¡Carlos! ¡Carlos!<br />
-¿Qué pasa, Pedro?<br />
-Diego dice que no es Diego. Se volvió loco.<br />
-¿Qué?<br />
-Que Diego se despertó raro esta mañana. Se vio en el espejo, pegó un grito, se tocaba la cara, las manos, balbuceaba, decía incoherencias, y cuando nos pusimos a hablar, dijo que él no es Maradona, que se llama Lionel.<br />
-¿Qué?<br />
-Lo que le digo, Carlos, Diego dice que él no es Maradona, que viene del futuro, no sé. Incluso, se le nota en la mirada algo raro, no me mira a los ojos, mira mucho para abajo. No entiendo nada, por eso lo llamé.<br />
-No le entiendo yo a usted, Pedro. Voy ya a la habitación. Por favor, vaya a buscar al doctor Madero. Es una locura lo que está diciendo. Maradona jamás haría esto en la previa a este partido. Jugamos con Inglaterra, no llegamos a tener a Maradona y estamos fritos, fritos estamos.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;0&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>-Usted es Bilardo.<br />
-Si, Diego, yo soy Bilardo. ¿Qué te pasa?<br />
-Carlos, usted me conoce.<br />
-Sí, Diego, yo te conozco hace años. ¿Qué te pasa?<br />
-No, Carlos, yo no soy el Diego. Siempre soñé con ser el Diego. Pero no soy Diego, soy Lionel.<br />
-¿Cómo que Lionel? ¿Qué Lionel? Te volviste loco de remate, Diego. Me quiero morir, me quiero morir, Diego se volvió loco, loco.<br />
-No soy Diego Maradona, soy Leo Messi. Yo no debería estar acá. No entiendo qué pasa. Anoche a la última persona que vi fue a Rodrigo De Paul, hablamos del partido con Croacia, tengo que jugar esta noche la semifinal del Mundial de Qatar&#8230;<br />
-Pará, pará, Diego. ¿Quién es Messi?&#8230; Está loco, Diego se nos volvió loco. ¡Doctooooor! ¡Doctor, es urgente!&#8230; Diego, ¿quién es Rodrigo? Estamos en México, Diego. ¿Qatar? ¿Qué es Croacia? Estamos en el Mundial, pero de México, jugamos en unas horas contra Inglaterra, contra Inglaterra, reaccioná, estamos en cuartos de final del mundial. Despertá, Diego&#8230; ¡Doctor, por favor, la puta que lo parió, venga ya! ¡Llamen al doctor, se nos volvió loco Maradona! Nos matan, me matan.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;0&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>-Yo no soy Leo.<br />
-¿Qué?<br />
-¿Dónde estoy?<br />
-Leo, ¿qué te pasa?<br />
-¿Por qué me decis, Leo? ¿Vos, quién sos?<br />
-Dejá de hacer chistes, Leo. Soy Rodrigo, ¿quién voy a ser? Reaccioná, Leo, hoy no es un día para hacer chistes.<br />
-No sé quién es Leo, no sé quién sos, ni dónde estoy, yo soy Diego Armando Maradona&#8230;</p>
<blockquote class="twitter-tweet">
<p dir="ltr" lang="es">Como Diego en el 86. Sí. Pero ahora también como Messi en el 2022</p>
<p>Esa imagen de Messi, en andas con la Copa del Mundo, quedará marcada a fuego para toda la eternidad. <a href="https://t.co/9UAKOwKRQd">pic.twitter.com/9UAKOwKRQd</a></p>
<p>— Diario Olé (@DiarioOle) <a href="https://twitter.com/DiarioOle/status/1604674085967085569?ref_src=twsrc%5Etfw">December 19, 2022</a></p></blockquote>
<p><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>*Marcos Villalobo es periodista de los diarios <em>La Nueva Mañana</em> y <em>Perfil</em>. También escribió los libros<em> El Pase</em>, <em>La Joya, así surgió Paulo Dybala</em>, y <em>Huellas</em>.</strong></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>DÍA DE LA MUJER: AL FINAL DE PRESTON, UN CUENTO EN HOMENAJE A LAS DICK KERR&#8217;S LADIES</title>
		<link>https://www.defutbolsomos.com.ar/al-final-de-preston/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[defutbolsomos]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Mar 2023 08:51:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[#LecturaRecomendada]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura hecha pelota]]></category>
		<category><![CDATA[#8M]]></category>
		<category><![CDATA[#DiaDeLaMujer]]></category>
		<category><![CDATA[Dick Kerr]]></category>
		<category><![CDATA[Dick Kerr's Ladies]]></category>
		<category><![CDATA[Fútbol Femenino]]></category>
		<category><![CDATA[Gran Bretaña]]></category>
		<category><![CDATA[Karina Almada]]></category>
		<category><![CDATA[Preston]]></category>
		<category><![CDATA[Primera Guerra Mundial]]></category>
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					<description><![CDATA[<img width="1058" height="595" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/03/dickkerr2.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/03/dickkerr2.jpg 1058w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/03/dickkerr2-300x169.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/03/dickkerr2-1024x576.jpg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/03/dickkerr2-768x432.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1058px) 100vw, 1058px" />Por Karina Almada Cuando se desató la guerra, el Real Ejército Británico convocó a los jóvenes de la isla. Yo me opuse pero Damian estaba dispuesto a acompañar a sus amigos William, Jake y Connor, que se habían reclutado. Todo Preston hablaba de la guerra, las señoras aristocráticas, colgadas del brazo de sus maridos, se &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<img width="1058" height="595" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/03/dickkerr2.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/03/dickkerr2.jpg 1058w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/03/dickkerr2-300x169.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/03/dickkerr2-1024x576.jpg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/03/dickkerr2-768x432.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1058px) 100vw, 1058px" /><p><strong>Por Karina Almada</strong></p>
<p>Cuando se desató la guerra, el Real Ejército Británico convocó a los jóvenes de la isla. Yo me opuse pero Damian estaba dispuesto a acompañar a sus amigos William, Jake y Connor, que se habían reclutado.<span id="more-14972"></span></p>
<p>Todo Preston hablaba de la guerra, las señoras aristocráticas, colgadas del brazo de sus maridos, se horrorizaban ante la posibilidad de que su vida social se paralizara sin teatros o fiestas. También, se dejaría de crear la moda, eso era algo de lo que podía oírse en los parques.</p>
<p>Las fábricas de Preston estuvieron a punto de cerrar sus puertas. Cada vez eran más los hombres que se enrolaban para marchar al frente. Con la guerra casi no quedaban obreros para trabajar. El gobierno decretó que aquellos puestos debían de ser ocupados por las mujeres de la ciudad. Así lo pedía el cartel del Mariscal de Campo Kitchener, con su poderosa mirada de cejas tupidas y bigote espeso y puntiagudo. “Your country needs you”, podía leerse en cada poste de la ciudad.</p>
<p>Con Damian nos conocimos en la Preston School, éramos apenas dos niños que volvíamos corriendo hasta Main Street, que era donde estaba la Plaza de la ciudad. De adolescentes nos escapábamos de la vigilancia de mi madre (una señora con aires de duquesa) para ir a ver las sesiones populares en el cine del barrio.</p>
<p>Desde muy chica, mi hermana Lauren había estado enamorada de William y al poco tiempo de que él se marchara, ella se recibió de enfermera y partió para ayudar a los heridos en los hospitales del campo de batalla. ¿Qué podíamos saber de la guerra si habíamos vivido casi medio siglo en paz? Para toda nuestra generación era apenas una leyenda heroica y romántica que habíamos conocido a través de los libros escolares.</p>
<div id="attachment_14988" style="width: 810px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/alfinaldepresto.jpeg" rel='prettyPhoto'><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-14988" class="wp-image-14988" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/alfinaldepresto-1024x723.jpeg" alt="" width="800" height="565" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/alfinaldepresto-1024x723.jpeg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/alfinaldepresto-300x212.jpeg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/alfinaldepresto-768x542.jpeg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/alfinaldepresto.jpeg 1280w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><p id="caption-attachment-14988" class="wp-caption-text">&#8220;Al final de Preston&#8221;, el cuento escrito por Karina Almada, fue publicado en la antología &#8220;14 Corazones. A través del tiempo&#8221;</p></div>
<p>Comencé a trabajar en la Dick Kerr. Me levantaba cada mañana a las cinco y veinte. Lo primero que hacía al recuperar mi conciencia era pensar en Damian y en sus serenos ojos azules. Tomaba una taza de té y comía un pedazo de pan tostado con aceite que había preparado mi madre. Ataba mi pelo largo y caminaba cinco cuadras hasta la fábrica con la bruma de la madrugada en mi cara.</p>
<p>Un día Gina apareció con una pelota de su pequeño Matthew, ella lo había castigado por no estudiar. La dejó en el patio de la Dick Kerr y cuando salimos a tomar una taza de sopa con un trozo de pan y queso, Grace empezó a patear la pelota contra la pared. Todo empezó como una distracción en las interminables jornadas de trabajo. Gina se resbaló al intentar quitarle la pelota a Grace y cayó sentada en un charco de agua embarrada. Parecía que iba a estallar otra guerra entre ellas, pero aquello había sido el comienzo de nuestro único pasatiempo.</p>
<p>Poco a poco, las mujeres nos fuimos animando a patear esa pelota de cuero marrón que mitigaba nuestra soledad y la incertidumbre del destino que les aguardaba a aquellos hombrecitos de Preston que marcharon como si fuesen a vivir una aventura salvaje y viril. Se habían ido cantando, con sus resplandecientes uniformes, en los trenes que los llevaban al matadero.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-0&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</p>
<p style="text-align: right;"><em>Agosto, 1916</em></p>
<p><em>Querida Mary,</em></p>
<p><em>A pesar del estado del mar y los fuertes vientos que azotaron durante todo el viaje, llegamos sanos y salvos a las costas del Río Somme. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=ja1eSpFWoqg">Esta batalla se cobró la vida de miles de británicos</a>, pero tenemos la esperanza de vencer al ejército alemán en los próximos enfrentamientos.</em></p>
<p><em>Estamos bien, el Batallón Veinticinco de la quinta división es grande y estaremos a las órdenes del Comandante Douglas Haig.</em></p>
<p><em>Aún conservo tu pañuelo, aquel que me diste el último día que nos vimos en Preston, te recuerdo con tu largo pelo oscuro recogido, prolijo, sobre tu esbelta nuca, y la sonrisa angelical que me enamoró en la escuela. Tus cartas me acompañan en el fondo de mi bolsa, envueltas en ese pañuelo. Ya oculto en la trinchera aprovecho la última hora de luz para releerlas.</em></p>
<p><em>Te imagino caminando por Preston, del brazo de tu madre. Guiado por la urgencia de mi corazón, necesito escribirte estas cartas para pelear cada día con la esperanza de volver a verte pronto.</em></p>
<p><em>Joe lleva doble ración de provisiones, es un hombre robusto y le gusta cargar en su bolsa navajas de bolsillos, abrelatas, encendedores, placas de identificación de nuestros compatriotas caídos –creo que es para venderlas y conseguir dinero- y también lleva cigarrillos.</em></p>
<p><em>El casco metálico, el Brodie, pesa un kilo y medio pero nos protege de las ametralladoras de los germanos.</em></p>
<p><em>Desde la última vez que estuvimos juntos, mis pensamientos son todos tuyos, mis recuerdos me llenan de vida al final del día rodeado de tanta muerte. Aún siento el roce de tu suave mejilla en la mía tan áspera. No hace falta que te diga que los días en el frente son interminables.</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>Siempre tuyo, Damian</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;"><em>Septiembre, 1916</em></p>
<p><em>Querido Damian,</em></p>
<p><em>El cartero recién acaba de entregarme tu correspondencia y subí hasta mi habitación aún con la cartera en la mano y el gorro puesto. A mi madre todavía la oigo llamarme desde la planta baja, siempre con ese gesto adusto.</em></p>
<p><em>Recostada sobre mi cama, leí ansiosa tu carta, deseando que regreses pronto.</em></p>
<p><em>Preston sigue igual a cuando te marchaste, pero con la triste imagen de la soledad en sus calles y en sus fábricas.</em></p>
<p><em>Hace tiempo que en Dick Kerr dejamos de fabricar trenes para ocupar las líneas de producción con armamento y municiones. Aunque no esté en el frente, los días son interminables, cargamos largas jornadas de trabajo sobre nuestros hombros, entramos y salimos con el cielo azul oscuro.</em></p>
<p><em>Por la fábrica vemos pasar infinidad de oficiales que van y vienen, algunos de ellos van pero no vienen.</em></p>
<p><em>Mi mano tiembla y mi corazón palpita al escribirte estas líneas, te imagino llevando aquella pesada bolsa con mi correspondencia en el fondo. Conservo tus cartas en una bolsita bordada que me regaló mi madre. Solo Dios sabe lo que pasa por mi interior cada vez que las releo.</em></p>
<p><em>No quiero que estas líneas te transmitan melancolía, solo quería expresarte cuánto te echo de menos.</em></p>
<p><em>En los descansos que tenemos para comer algo y continuar fabricando armas, hemos empezado a jugar al fútbol. Sí, ¿No lo puedes creer, verdad? Mujeres pateando una pelota. ¿Será que esta guerra hará cambiar el mundo?</em></p>
<p><em>Espero con ansias tu próxima carta.</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>Siempre tuya, Mary</em></p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-0&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</p>
<p>Yo tenía la esperanza de volver a ver a Damian para las navidades pero él no regresaría para esa fecha, estaba destinado en el Batallón Veinticinco junto a William y Jake. Connor había sido herido y regresó a Preston después de tres meses. Mientras nuestros padres, hermanos, hijos, novios y maridos se desangraban en el frío suelo extranjero, nosotras fabricábamos armas y municiones. En nuestras camisas de trabajo podía olerse la pólvora impregnada. En cada casa se sufría por las pérdidas o la desesperanza pero aún así seguíamos adelante. La batalla del Somme había sido devastadora para ambos bandos.</p>
<div id="attachment_14995" style="width: 1034px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/prestonmemorial.jpg" rel='prettyPhoto'><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-14995" class="wp-image-14995 size-large" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/prestonmemorial-1024x768.jpg" alt="" width="1024" height="768" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/prestonmemorial-1024x768.jpg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/prestonmemorial-300x225.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/prestonmemorial-768x576.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/prestonmemorial.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><p id="caption-attachment-14995" class="wp-caption-text">Un monumento inaugurado en 2018 recuerda a las Dick Kerr’s Ladies en Preston.</p></div>
<p>Anhelaba la llegada del cartero todos los días al regresar de la Dick Kerr. Extrañaba el aroma de Damian al besarme, sus huesudas manos cuando acariciaba mis muslos y sus labios sobre mi nuca. Él hacía arder mis mejillas y vibrar mis sentidos.</p>
<p>Un día de verano, mientras jugábamos al fútbol en el patio, bajó Alfred Frankland, el administrador de la fábrica. Después de mirarnos jugar un rato él le propuso a Grace que formara un equipo de fútbol femenino para representar a la Dick Kerr. Frankland quería organizar un partido para Navidad y donar los fondos recaudados a los heridos que volvían a casa.</p>
<p>El entrenador que contrató Frankland no estaba convencido de que pudiéramos lograr la hazaña y era muy duro con nosotras. Los entrenamientos se hacían cada vez más intensos, yo creo que él lo hacía para que renunciáramos a la idea de jugar al fútbol, pero nosotras seguíamos entrenando. Las mujeres tuvimos la mala suerte de ser testigos de un tiempo violento, pero fuimos capaces de superar las adversidades enfrentando a los miedos y derribando las imposiciones sociales.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-0&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</p>
<p style="text-align: right;"><em>Diciembre, 1916</em></p>
<p><em>Querida Mary,</em></p>
<p><em>El frío cala hondo en nuestros huesos. Parece que las Navidades las pasaremos en las trincheras junto a lo que quedó del Batallón Veinticinco. Cuando finalizó la contienda del Somme, ambos bandos dejamos soldados en el barro, incluso más de los que se perdieron en Verdún.</em></p>
<p><em>Amada Mary, pienso en tu delicada forma de caminar y en tu voz cada noche en mi trinchera y deseo, en lo más profundo de mi corazón, que esta guerra llegue a su fin lo antes posible para regresar a tiempo a Preston, antes que tu alma elija estar al lado de otro hombre.</em></p>
<p><em>Las noches son silenciosas y perturbadoras cuando cesa el traquetear de los fusiles y las ametralladoras, pero la hierba mojada por el rocío me despierta al alba habiendo soñado con tu compañía.</em></p>
<p><em>Cada uno de nosotros arrastra los objetos necesarios para sobrellevar los días de combate. Cuando empieza a caer la negrura de la noche y el enemigo ha avanzado o retrocedido, según el resultado de la contienda, nos preguntamos si lograremos dormir en paz en estos campos de muerte. Con la pala de trinchera, que cargamos junto a las municiones, la cantimplora, el fusil y la bolsa cavamos un pozo en un lugar seguro. La trinchera es la mejor opción para dormir.</em></p>
<p><em>Mary, suelo desear el sabor de tus labios, debo confesarte, no sin pudor, que al releer tus cartas saboreo la solapa de los sobres que me envías imaginando que tu boca ha pasado sobre ella.</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>Siempre tuyo, Damian.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;"><em>Marzo, 1917</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>Querido Damian,</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>Por fin la nieve y el mal tiempo nos han dado un pequeño alivio. Durante estos angustiosos meses en que no hemos podido comunicarnos, los días y las noches se han vuelto agónicos. La oficina postal hoy ha abierto sus puertas después de casi tres meses por el crudo y melancólico invierno.</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>Parece ser que Su Majestad Jorge V ha escuchado los reclamos que venimos haciendo en toda Inglaterra y, por fin, las mujeres de Preston dejaremos de estar arrinconadas en la casa como objetos decorativos.</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>Mi corazón y mi cuerpo siguen amándote con la intensidad del mar embravecido sobre las rocas en la orilla. Te juro, amor, que cuando esta inútil guerra acabe y volvamos a estar juntos, jamás volveremos a separarnos. Deseo tanto tu cuerpo como tu compañía, ya lo sabes.</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>En las horas que paso armando bombas y granadas en la Dick Kerr no dejo de rogar para que alguna de ellas llegara a tus manos y así protegerte de las ametralladoras alemanas.</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>Cada vez somos más las mujeres que jugamos al fútbol en la isla. Al principio éramos dos o tres pateando una pelota, tan solo para sobrellevar la desesperanza. Matthew, el hijo de Gina, me ha enseñado a patear con el borde interno del pie, él me ha dicho que de esa forma se consigue controlar mejor la pelota y dar un pase con precisión. Deberías verme.</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>Por favor cuídate bien, ansío con todo mi corazón que vuelvas cuanto antes a Preston.</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>Siempre tuya, Mary</em></p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-0&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</p>
<p>La guerra no estaba de nuestro lado como decían en la prensa. Los hospitales de la isla estaban repletos de soldados que trasladaban del otro lado del Canal. En las ventanas de Preston flameaba una bandera británica por cada hijo que luchaba por la causa, pero cuando las retiraban se sabía que una carta firmada por el Primer Ministro había sido entregada.</p>
<p>Yo había quedado seleccionada entre las veinte mujeres que íbamos a representar a la Dick Kerr. Cuando se lo dije a mi madre fue todo un escándalo. Ella se opuso a que yo participara en semejante desfachatez pero yo estaba decidida.</p>
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true">
<p lang="en" dir="ltr">In the 1920s, women’s football was flying. There were around 150 teams in England, and a game between Dick Kerr’s Ladies and St Helen’s Ladies at Goodison Park on Boxing Day in 1920 had 53,000 people watching it. It will have been rocking. <a href="https://t.co/mUdXD79Hy3">pic.twitter.com/mUdXD79Hy3</a></p>
<p>&mdash; MUNDIAL (@MundialMag) <a href="https://twitter.com/MundialMag/status/1104075834015531009?ref_src=twsrc%5Etfw">March 8, 2019</a></p></blockquote>
<p><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script></p>
<p>Habíamos jugado varios partidos de prueba antes del gran evento de Navidad donde asistirían las personas más importantes de la alta sociedad británica. Alice Woods, Florrie Redford, Jeannie Harris, eran el tridente ofensivo de las míticas Dick Kerr´s Ladies, como nos apodó el <em>Daily Mirror</em> después de jugar un tremendo partido que ganamos por 4 a 0. Yo había encontrado mi puesto en el equipo, aunque antes tuve que probar en varias posiciones. El entrenador Chapman descubrió que tenía buenos reflejos para atrapar la pelota con las manos y me ubicó en el arco. Nunca más lo abandoné. Ese partido fue el puntapie inicial. Rompimos record de recaudación (20 Libras de entonces) y superamos todas las expectativas de la prensa.</p>
<p>A bordo del ferrocarril que nos transportaba por todo el país, viajábamos con soldados que iban a la Guerra con sus bolsas llenas de coraje y que al volver estaban destrozados por el horror. En cada una de sus miradas veía los ojos de Damian. Estuvimos muchos años separados por la guerra y aunque lo extrañaba con todo mi cuerpo, iba perdiendo el recuerdo de su aroma y eso me desesperaba.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-0&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</p>
<p style="text-align: right;">Abril, 1917</p>
<p style="text-align: left;"><em>Querida Mary,</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>Tus misivas abrigan mi alma, son el remanso al final de un día ensordecedor por las bombas que no dejan de caer del cielo. Cada noche, al leerlas, me doy cuenta de que todo puede cambiar en un instante, ¿Sabes una cosa? Morir no da miedo, al contrario, en estas circunstancias sería un alivio, dejaría atrás el frío húmedo del campo de batalla. La tierra y el barro penetran a través del uniforme. Las pesadas botas rompen mis pies. Ya te lo dije, morir no da miedo sino tristeza, tristeza de no volver a verte.</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>Han sido meses muy duros, no sabes lo que es apretar el gatillo mirando de frente a los ojos al enemigo. Al caminar por entre la maleza, a veces encontramos soldados vivos, escondidos para protegerse o para desertar. </em></p>
<p style="text-align: left;"><em>Los alemanes jamás se contentarán con sólo ganar esta guerra, ellos anhelan más y más poder, quieren esclavizarnos. Hemos visto que rompen las fronteras para arrasar, quemar y violar a las mujeres de las naciones vecinas. Amada Mary, de sólo pensar que alguno de estos salvajes de cascos picudos, rapados y mal vestidos, podría llegar a hacerte daño se me enardece el corazón.</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>No pensemos en nada porque no haríamos más que sentir dolor. Añoro besarte y decirte cuánto te amo. Entregarte un beso ahí, ya sabes bien a dónde me refiero, y luego darte otro más y otro más y otro más. Besarte horas enteras en la noche y acariciarte donde tu piel es tan suave, esconderme en tu pecho donde reposa tu corazón.</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>Siempre tuyo, Damian</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;"><em>Junio, 1917</em></p>
<p><em>Querido Damian,</em></p>
<p><em>Las noticias que llegan a Preston son alentadoras, ojalá sean ciertas. Aquí se escucha que esta guerra nos favorece y que, si Dios lo permite, pronto regresarás a casa y dejarás de sentir el frío que te provoca el campo de batalla.</em></p>
<p><em>Los días aún siguen siendo helados, la primavera no se ha dejado ver. Las chimeneas de las fábricas no descansan, y exhalan un humo tan opaco y turbio que cuesta respirar.</em></p>
<p><em>Nuestros monos de trabajo están impregnados por el olor de la pólvora de las municiones que fabricamos, pero también tienen barro y manchas de pasto. Producir armas ya no es lo único que hacemos para ayudar a los valientes soldados.</em></p>
<p><em>Amor mío, deseo con toda mi alma que regreses cuanto antes, te extraño tanto que lo único que me mantiene tranquila es pensar que con mis manos te ayudo a derribar alemanes y que con lo recaudado por las Dick Kerr´s Ladies ayudaría a curarte en el caso de que estuvieses herido, Dios no lo permita.</em></p>
<p><em>Te amo tanto que no sé cómo transmitirlo en palabras, solo se me ocurre copiar una carta que Beethoven le escribió a su amada y que dice así:</em></p>
<p><em>&#8220;Solo puedo pensar en ti, mi amor inmortal; solo puedo vivir del todo contigo o de ningún modo. Mi vida, mi amor, solo pensando en nuestra existencia conseguiremos nuestro objetivo que es vivir juntos. Sigue, oh, amándome, nunca juzgues mal el corazón de tu fiel enamorado. Siempre tuyo, Siempre mía, Siempres nuestros&#8221;.</em></p>
<p><em>Mi Damian amado, debo pedirte que te cuides de los bombardeos enemigos y que sigas amándome como Beethoven le pide a su amada. Hasta la próxima carta, te amo.</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>Siempre tuya, Mary</em></p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-0&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</p>
<p>Durante la guerra las cartas de Damian llegaban a mi casa de Preston y yo las esperaba con angustiosa alegría y se las contestaba en el mismo momento que las recibía, pero cuando la guerra llegó a su fin, Damian no regresó a Preston porque fue designado a otro territorio para proteger las colonias inglesas en la India. Estuvo en Calcuta, Birmania y Bangladesh.</p>
<p>Él fue trasladado del Batallón Veinticinco de Infantería al Batallón Cuatro de Artillería. Era un excelente tirador y había aprendido a disparar desde distancias lejanas.</p>
<p>Estuvo a bordo del Niveleur Mark V, uno de los tanques que rompieron el impasse en Amiens para abrir camino a la infantería.</p>
<p>Estuvimos separados durante años, ya había perdido toda la esperanza de recuperarlo y formar una familia juntos. Un día, al volver de un partido junto a Gina y Lily, veo en la puerta de mi casa un hombre alto y delgado con uniforme militar, el corazón me latió tan fuerte que tuve que detenerme antes de llegar a mi puerta, Lily me tomó por el brazo y me acompañó. Al darse vuelta descubrí un rostro desconocido, de mirada triste y de corazón herido. En sus ajadas manos traía un sobre amarillento con algunas manchas de sangre, supe de inmediato que ese hombre parado frente a mí no era mi Damian, y que ese sobre traía su alma.</p>
<p>El uniformado apartó sus ojos y comenzó a recitar la que sería la última carta de Damian: <em>“Querida, Mary, En Bangladesh los niños son muy amables, hablan inglés conmigo y responden en francés si alguien lo requiere. La comida es escasa pero sabrosa. Algunos bangladesí nos miran con recelo, nos tratan de manera parca porque, para ellos, somos el invasor que quiere sus riquezas. No me encuentro del todo bien, he contraído fiebre tifoidea pero creo que me recuperaré pronto y por fín podré volver a tu lado. Cuánto te he extrañado, amada Mary. Todo el tiempo que no hemos estado juntos he vivido solo por ti, para poder abrazarte. ¿Has pensado en mí? Siempre tuyo, Damian”.</em></p>
<p>Estuve dos años de luto por Damian y también por mi madre. Lauren regresó a Preston acompañando a William, que había sufrido heridas muy graves en un bombardeo en los bosques de Tronville. Ella lo buscó por los hospitales de campaña, se quedó a su lado hasta que se recuperó y regresaron a Preston para casarse en 1925.</p>
<div id="attachment_14998" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/karinaaalmada-scaled.jpg" rel='prettyPhoto'><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-14998" class="wp-image-14998" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/karinaaalmada-683x1024.jpg" alt="" width="300" height="450" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/karinaaalmada-683x1024.jpg 683w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/karinaaalmada-200x300.jpg 200w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/karinaaalmada-768x1152.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/karinaaalmada-1024x1536.jpg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/karinaaalmada-1365x2048.jpg 1365w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/03/karinaaalmada-scaled.jpg 1707w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-14998" class="wp-caption-text">La escritora Karina Almada.</p></div>
<p>A pesar de todo el esfuerzo que hacíamos para continuar trabajando en la fábrica y jugar al fútbol, la Football Association consideró que podíamos ser una amenaza a la hora de recuperar el público en el fútbol masculino. Nuestra popularidad había crecido de una manera poco habitual y opacábamos a los varones. Así fue que en el año 1921 se prohibió a los clubes alquilarnos sus estadios. Dijeron que a raíz de investigaciones realizadas por médicos, el fútbol era nocivo para la salud de las mujeres.</p>
<p>Las Dick Kerr´s Ladies nos habíamos convertido en mujeres audaces y ante tal atropello desafiamos a los dirigentes y continuamos jugando en campos de rugby. Esta decisión perjudicó el crecimiento de nuestro deporte porque las condiciones de esas canchas eran terribles, además de tener menos capacidad para albergar a los espectadores, lo que hizo que las recaudaciones disminuyeran.</p>
<p>En 1926 tuvimos otro golpe durísimo, la Dick Kerr despidió a Alfred Frankland, pero él no se dio por vencido y fundó el Preston Ladies para que siguiéramos jugando.</p>
<p>A medida que pasaban los años, jugábamos con menos frecuencia, algunas se habían casado y sus esposos no lo permitían. Otras pudieron defender ese derecho adquirido pero al quedar embarazadas abandonaban el equipo.</p>
<p>Al morir Frankland, en 1957, el club fue sumiéndose en una crisis cada vez más profunda hasta que el invierno del 65 desapareció por completo.</p>
<p>Y hoy me encuentro aquí, con setenta y un años, frente a ustedes, a punto de inaugurar este panteón como recuerdo del querido estadio Deepdale que hace cincuenta años albergó a unas mujeres que nos atrevimos a usar pantalones hasta las rodillas y patear una pelota en una época vehemente.</p>
<p>Mujeres excluidas y apartadas por aquella Football Association por considerarnos ¿qué?, ¿una amenaza, indecorosas, poco femeninas o porque simplemente, nos necesitaban en los hogares para criar hijos y lavar ropa?</p>
<p>Pero no todo fue drama, una tarde de julio del año 1926, al regresar de un entrenamiento, con mis pantalones deportivos embarrados y las medias bajas, me topé con un joven militar que estaba parado en la puerta de mi antigua casa. Sentí las piernas entumecidas pero no por el cansancio físico. Ese hombre, con el rostro curtido pero con la mirada traslúcida, me sonrió y abrió sus brazos: ¿Has pensado en mí? Esta vez sí era Damian, mi Damian, que estaba vivo y frente a mí. Aquel que había creído muerto en Bangladesh a causa de la fiebre tifoidea cuando un soldado trajo su carta hasta mi puerta. Había estado muy grave, es verdad, al borde de la muerte pero resistió en cautiverio hasta que años después logró recuperarse. En una rebelión, Damian había perdido su documento y era difícil volver a Preston desde un lugar tan remoto como Bangladesh. Al poco tiempo nos casamos y tuvimos dos hijos, Margaret, que fue la primera mujer campeona olímpica en natación, y Connor que se dedicó al fútbol, como yo.</p>
<p>Hoy, por fin, he tenido la suerte de ver que las mujeres podemos jugar al fútbol sin escondernos de nadie.</p>
<p>Gracias Preston Fútbol Club por aquella vez que nos albergaron y gracias a la nueva generación de la Football Asociation.</p>
<p>El auditorio se puso de pie.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Karina Almada es escritora y autora de los cuentos &#8220;Al final de Preston&#8221;, publicado en &#8220;14 Corazones. A través del tiempo&#8221; y &#8220;Entre tules y velos&#8221;, del libro &#8220;Viajeras&#8221;. Ambos forman parte de antologías solidarias. Además participó en programas de radio para hablar sobre cultura y literatura. Pueden seguirla en su cuenta de Instagram: <a href="https://www.instagram.com/karinaalmadaescritora/">@karinaalmadaescritora</a></em></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>EDUARDO GALEANO: EL FÚTBOL EN AMÉRICA LATINA Y EL PACTO DEL AMOR DEL HINCHA</title>
		<link>https://www.defutbolsomos.com.ar/el-pacto-de-amor-del-hincha-parece-ser-mas-serio-que-cualquier-contrato-conyugal/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[defutbolsomos]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Jan 2023 12:01:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Literatura hecha pelota]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Galeano]]></category>
		<category><![CDATA[Estadio Centenario]]></category>
		<category><![CDATA[Fluminense]]></category>
		<category><![CDATA[Libro Cerrado por Fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Peñarol]]></category>
		<category><![CDATA[Racing]]></category>
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					<description><![CDATA[<img width="1200" height="675" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/09/galeanonueva.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/09/galeanonueva.jpg 1200w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/09/galeanonueva-300x169.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/09/galeanonueva-1024x576.jpg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/09/galeanonueva-768x432.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px" />Por Eduardo Galeano (*) En abril de 1997, cayeron acribillados los guerrilleros que ocupaban la embajada de Japón en la ciudad de Lima. Cuando los comandos irrumpieron, y en un relámpago ejecutaron su espectacular carnicería, los guerrilleros estaban jugando al fútbol. El jefe, Néstor Cerpa Cartolini, murió vistiendo los colores del Alianza, el club de &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<img width="1200" height="675" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/09/galeanonueva.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/09/galeanonueva.jpg 1200w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/09/galeanonueva-300x169.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/09/galeanonueva-1024x576.jpg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/09/galeanonueva-768x432.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p><strong>Por Eduardo Galeano (*)</strong></p>
<p>En abril de 1997, cayeron acribillados los guerrilleros que ocupaban la embajada de Japón en la ciudad de Lima. Cuando los comandos irrumpieron, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=ViufC7VyUAY">y en un relámpago ejecutaron su espectacular carnicería</a>, los guerrilleros estaban jugando al fútbol. El jefe, Néstor Cerpa Cartolini, murió vistiendo los colores del Alianza, el club de sus amores.</p>
<p><span id="more-11307"></span></p>
<p>Al mismo tiempo, en la ciudad de Montevideo, el municipio ofreció 150 empleos para la recolección de basuras. Se presentaron 26 748 jóvenes. Para recibir a semejante multitud, no hubo más remedio que realizar el sorteo de los puestos en el mayor estadio de fútbol, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=I-sszspRRjA">el Centenario</a>, donde Uruguay había ganado, en 1930, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=TvNuQN3jq3U">el primer campeonato del mundo</a>. Un gentío de desempleados ocupó el escenario de aquella histórica alegría. En vez de marcar goles, el tablero electrónico señalaba los números de los escasos jóvenes que encontraron trabajo.</p>
<p>Pocas cosas ocurren, en América Latina, que no tengan alguna relación, directa o indirecta, con el fútbol. El fútbol ocupa un lugar importante en la realidad, a veces el más importante de los lugares, aunque lo ignoren los ideólogos que aman a la humanidad pero desprecian a la gente. Para los intelectuales de derecha, el fútbol suele no ser más que la prueba de que el pueblo piensa con los pies; y para los intelectuales de izquierda, el fútbol suele no ser más que el culpable de que el pueblo no piense.</p>
<p>Pero a la realidad de carne y hueso, este desprecio ni le va ni le viene. Cuando arraigan en la gente y encarnan en la gente, las emociones colectivas se hacen fiesta compartida o compartido naufragio, y existen sin dar explicaciones ni pedir disculpas. Nos guste o no nos guste, para bien o para mal, en estos tiempos de tanta duda y desesperanza, los colores del club son, hoy por hoy, para muchos latinoamericanos, la única certeza digna de fe absoluta y la fuente del más alto júbilo o la tristeza más honda. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=kzTuYLNvUFE">“Racing, una pasión inexplicable”</a>, leí en un muro de Buenos Aires. Y en un muro de Río de Janeiro, un hincha del <a href="https://www.youtube.com/watch?v=dKDouMWrTxI">Fluminense</a> garabateó: “Mi querido veneno”.</p>
<blockquote class="twitter-tweet">
<p dir="ltr" lang="es">&#8220;¿En qué se parece el fútbol a Dios? En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales&#8221;, Eduardo Galeano <a href="https://t.co/MA1ZiGxuxm">pic.twitter.com/MA1ZiGxuxm</a></p>
<p>— VarskySports (@VarskySports) <a href="https://twitter.com/VarskySports/status/1184147531313418240?ref_src=twsrc%5Etfw">October 15, 2019</a></p></blockquote>
<p><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script></p>
<p>Alguna mano anónima, en estado de paroxismo, dejó su testimonio en un muro de Montevideo: “<a href="https://www.youtube.com/watch?v=zz-HAFzHTUY">Peñarol</a>, sos como el Sida. Te llevo en la sangre”. Lo leí, y me quedé dudando. El amor a la camiseta, ¿es tan peligroso como el amor a una mujer? Los tangos no aclaran el punto.</p>
<p>En todo caso, el pacto de amor del hincha parece ser más serio que cualquier contrato conyugal, porque la obligación de fidelidad no admite ni la sombra de sospecha de la posibilidad de un desliz. Y no sólo en América Latina. Un amigo, Ángel Vázquez de la Cruz, me escribe desde Galicia: “Yo había sido siempre del Celta de Vigo. Ahora me he pasado a su peor enemigo, el Deportivo de La Coruña. Es sabido que uno puede, y quizá debe, cambiar de ciudad, de mujer, de trabajo o de partido político… pero jamás, jamás, puede uno cambiar de equipo. Soy un traidor, lo sé. Te pido que lo creas: lo hice por mis hijos. Mis hijos me convencieron. Traidor, pero padre ejemplar”.</p>
<p>Para los fanáticos, que son los hinchas que viven siempre al borde de un ataque de nervios, el amor se realiza en el odio al adversario. Cuando el jugador argentino <a href="https://www.youtube.com/watch?v=9Bapc9v1YLs">Ruggieri abandonó el equipo de Boca Juniors y se incorporó a las filas de su rival tradicional, el club River Plate</a>, los fanáticos le quemaron la casa. Los padres, que estaban adentro, se salvaron por milagro.</p>
<p>Recientemente, en marzo del 97, <a href="https://elpais.com/diario/1997/03/24/deportes/859158007_850215.html">cuatrocientos fanáticos de los clubes holandeses Ajax y Feyenoord se dieron cita, por teléfono y por internet, para pelear en un descampado cerca de Ámsterdam</a>. El sangriento ritual dejó un muerto y numerosos heridos.</p>
<blockquote><p><span style="font-size: 14pt;"><strong>“Pocas cosas ocurren, en América Latina, que no tengan alguna relación, directa o indirecta, con el fútbol. El fútbol ocupa un lugar importante en la realidad, a veces el más importante de los lugares, aunque lo ignoren los ideólogos que aman a la humanidad pero desprecian a la gente”, consideró el escritor uruguayo.</strong></span></p></blockquote>
<p>La violencia ensucia el fútbol, como ensucia todo lo demás en este mundo de nuestro tiempo, donde, al decir del historiador Eric Hobsbawm, “la matanza, la tortura y el exilio masivo se han hecho experiencias cotidianas que ya no sorprenden a nadie”. Los medios de comunicación suelen irradiar voces de alarma contra los influjos maléficos del fútbol. ¿Se vuelve jauría sangrienta, por su causa, una población de mansas ovejas?</p>
<p>A la vista está, para quien no se niegue a verlo: en los estadios estallan, a veces de mala manera, las tensiones acumuladas por la desesperanza y la soledad, que signan este fin de siglo al norte y al sur, al este y al oeste del mundo; y esas tensiones pueden estallar en los estadios, ni más ni menos que en cualquier otro espacio de la violenta vida de nuestros días.</p>
<p>En Grecia, en tiempos de Pericles, había tres tribunales. Uno de ellos juzgaba las cosas: castigaba al cuchillo, pongamos por caso, que había sido instrumento de un crimen, y se dictaba sentencia rompiendo el cuchillo en pedazos o arrojándolo al fondo de las aguas. Hoy por hoy, ¿sería justo condenar a la pelota? ¿Tiene el fútbol la culpa de los crímenes que en su nombre se cometen?</p>
<div id="attachment_11324" style="width: 510px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2017/12/galeanonotablog1.jpg" rel='prettyPhoto'><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-11324" class="wp-image-11324" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2017/12/galeanonotablog1-932x1024.jpg" alt="" width="500" height="550" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2017/12/galeanonotablog1-932x1024.jpg 932w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2017/12/galeanonotablog1-273x300.jpg 273w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2017/12/galeanonotablog1-768x844.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px" /></a><p id="caption-attachment-11324" class="wp-caption-text">&#8220;Cuando el Mundial comenzó, en la puerta de mi casa colgué un cartel que decía: Cerrado por el fútbol&#8221;, recordó Galeano alguna vez.</p></div>
<p>Quienes demonizan al fútbol, y lo confunden con el papá de Jack el Destripador, ejercen a veces un fanatismo tan irracional como el de los futboleros fanáticos. Y comparten el mismo equívoco de quienes creen que el fútbol no es más que un opio de los pueblos y un buen negocio de mercaderes y políticos: unos y otros hacen de cuenta que los estadios son islas, y no los reconocen como espejos del mundo al que pertenecen y expresan.</p>
<p>¿O podría alguien mencionar una sola pasión humana que no sea usada como instrumento de alienación y como objeto de manipulación por los poderes que en el mundo mandan?</p>
<p>El respeto por la realidad obligaría a reconocer que, a pesar de todos los pesares, la cancha de fútbol es bastante más que un escenario de violencia y una fuente de dinero, prestigio político y Valium colectivo. La cancha constituye también un espacio de expresión de destreza, y en ocasiones de belleza, un centro de encuentro y comunicación y uno de los pocos lugares donde los invisibles pueden todavía hacerse visibles, aunque sea por un rato, en tiempos donde esa hazaña resulta cada vez menos probable para los hombres pobres y los países débiles.</p>
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<p>Los que manejan el negocio, los dueños de la pelota, actúan como si los jugadores no existieran. Jamás los escuchan. Los verdaderos protagonistas del espectáculo asisten desde la tribuna, como espectadores, a las decisiones que toman los empresarios y sus burócratas: quiénes juegan, por cuánto, cuándo, dónde y cómo. Designios inescrutables, cuentas secretas.</p>
<p>Los jugadores, los autores de la fiesta, padecen un ritmo atroz de trabajo, que invita a recordar la respuesta que dio Winston Churchill al periodista que le preguntó cuál era el secreto de su vida tan larga y su salud tan buena:</p>
<p>-El deporte -dijo Churchill-. Jamás lo practiqué.</p>
<p>En el fútbol profesional, abundan los deberes: la aceptación de las decisiones ajenas, la disciplina miliar, los entrenamientos extenuantes, los partidos que se juegan un día sí y otro también, la obligación de rendir más a cambio de menos, el bombardeo de las drogas que queman la juventud pero permiten jugar a pesar del agotamiento y las lesiones&#8230; Los derechos, en cambio, brillan por su ausencia.</p>
<p><strong><em>(*) Extracto del discurso leído por Galeano en la apertura del Congreso de Deportes Play de Game en Copenhague, Dinamarca, 1997, y publicado en el libro Cerrado por Fútbol, de Siglo Veintiuno Editores.</em></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
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			</item>
		<item>
		<title>RETRATO DEL BUEN PROFESIONAL</title>
		<link>https://www.defutbolsomos.com.ar/retrato-del-buen-profesional/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[defutbolsomos]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 05 Jan 2022 11:36:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Literatura hecha pelota]]></category>
		<category><![CDATA[Eamon Dunphy]]></category>
		<category><![CDATA[Libro ¿Sólo un juego?]]></category>
		<category><![CDATA[Millwall]]></category>
		<category><![CDATA[Roy Keane]]></category>
		<category><![CDATA[U2]]></category>
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					<description><![CDATA[<img width="1920" height="1280" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/01/buenprofesional1.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/01/buenprofesional1.jpg 1920w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/01/buenprofesional1-300x200.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/01/buenprofesional1-1024x683.jpg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/01/buenprofesional1-768x512.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/01/buenprofesional1-1536x1024.jpg 1536w" sizes="auto, (max-width: 1920px) 100vw, 1920px" />El currículum del irlandés Eamon Dunphy indica que jugó en Millwall, Charlton Athletic y Reading, entre otros equipos de Inglaterra. Incluso, disputó 27 partidos en la selección de su país entre 1965 y 1971. Sin embargo, tenía más facilidad con las palabras que con la pelota. Lo demostró con sus columnas futboleras en los diarios &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<img width="1920" height="1280" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/01/buenprofesional1.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/01/buenprofesional1.jpg 1920w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/01/buenprofesional1-300x200.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/01/buenprofesional1-1024x683.jpg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/01/buenprofesional1-768x512.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2022/01/buenprofesional1-1536x1024.jpg 1536w" sizes="auto, (max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><p>El currículum del irlandés Eamon Dunphy indica que jugó en Millwall, Charlton Athletic y Reading, entre otros equipos de Inglaterra. Incluso, disputó 27 partidos en la selección de su país entre 1965 y 1971. Sin embargo, tenía más facilidad con las palabras que con la pelota. Lo demostró con sus columnas futboleras en los diarios <em>Sunday Tribune</em> y <em>Sunday Independent</em>. Y también, en las páginas de varios libros, entre ellos <a href="https://bleacherreport.com/articles/2223088-roy-keane-autobiography-most-incredible-extracts-from-irishmans-new-book">la biografía del ex volante Roy Keane</a> y <a href="https://www.youtube.com/watch?v=8OyLEtwq1lM">la historia de la banda <em>U2</em></a>.<span id="more-15977"></span></p>
<p>Su aventura en Millwall durante la temporada 1973-74 quedó retratada en <em>¿Sólo un juego?</em>, un clásico indispensable. Allí, le puso conceptos, análisis y emoción a los momentos vividos en el césped y el vestuario. La dedicatoria de aquel libro no se enfocó en sus padres. Tampoco en su esposa y sus hijos. Fue para el buen profesional del fútbol, al que Dunphy describió esta manera. Pasen y lean&#8230;</p>
<p>&#8220;Creo que el verdadero profesional es el auténtico héroe del deporte. Él no es necesariamente un gran jugador, o el mejor jugador del equipo, aunque puede ser ambas cosas. Su grandeza está más relacionada con su disposición que con su talento (&#8230;) Muchas de sus cualidades son invisibles desde la grada y las tribunas de prensa (&#8230;)</p>
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true">
<p lang="en" dir="ltr">Eamon Dunphy in action for Millwall<a href="https://twitter.com/hashtag/MFC?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#MFC</a> <a href="https://twitter.com/hashtag/Millwall?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#Millwall</a> <a href="https://twitter.com/hashtag/Lions?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#Lions</a> <a href="https://t.co/5CrhtAV9xx">pic.twitter.com/5CrhtAV9xx</a></p>
<p>&mdash; Football Memories (@footballmemorys) <a href="https://twitter.com/footballmemorys/status/1263923254353432577?ref_src=twsrc%5Etfw">May 22, 2020</a></p></blockquote>
<p><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script></p>
<p>El buen profesional siempre acepta la responsabilidad, la suya y, cuando las cosas se ponen duras, la de los demás compañeros (&#8230;) Si estás en la mierda, después de conceder a tu rival uno o dos metros, acudirá a rescatarte para hacer lo que a los ojos de la gente parece una simple intercepción (&#8230;) Cuando tu equipo ataca, siempre estará dispuesto a recibir el balón, no cuando ganas 2-0 en casa o cuando pierdes 2-0 fuera de tu campo, sino cuando es necesario coraje moral (&#8230;)</p>
<p>En el ataque o en la defensa, en casa o fuera, en el barro de enero, en el viento de abril, en el calor de agosto, cada partido es un examen y hay muchas maneras de escabullirse, de evitar la responsabilidad con el equipo. El buen profesional nunca lo hace. A veces está exhausto, o desesperado, pero nunca fuera del partido, nunca en la lista de desaparecidos (&#8230;) Él es mi jugador. Él es el futbolista de los futbolistas&#8221;.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>EXTRACTO DE &#8216;MI DIEGO&#8217;, UN RETRATO PERSONAL Y REVELADOR DE MARADONA</title>
		<link>https://www.defutbolsomos.com.ar/extracto-de-mi-diego-un-retrato-personal-y-revelador-de-maradona/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[defutbolsomos]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Aug 2021 13:56:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Literatura hecha pelota]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandro Duchini]]></category>
		<category><![CDATA[Argentinos Juniors]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Maradona]]></category>
		<category><![CDATA[La Paternal]]></category>
		<category><![CDATA[Libro Mi Diego]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.defutbolsomos.com.ar/?p=15543</guid>

					<description><![CDATA[<img width="2560" height="1703" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/08/casamuseomaradona-scaled.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/08/casamuseomaradona-scaled.jpg 2560w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/08/casamuseomaradona-300x200.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/08/casamuseomaradona-1024x681.jpg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/08/casamuseomaradona-768x511.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/08/casamuseomaradona-1536x1022.jpg 1536w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/08/casamuseomaradona-2048x1363.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 2560px) 100vw, 2560px" />Por Alejandro Duchini (@aleduchini) Es viernes 5 de diciembre de 2020. Hace poco más de una semana que murió Diego Maradona. Me contacto con César Pérez. Ahora es el propietario de la primera casa que tuvo Maradona en Capital Federal. Es la que le dio Argentinos Juniors en 1978 como parte de pago. En 2008 &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<img width="2560" height="1703" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/08/casamuseomaradona-scaled.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/08/casamuseomaradona-scaled.jpg 2560w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/08/casamuseomaradona-300x200.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/08/casamuseomaradona-1024x681.jpg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/08/casamuseomaradona-768x511.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/08/casamuseomaradona-1536x1022.jpg 1536w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/08/casamuseomaradona-2048x1363.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 2560px) 100vw, 2560px" /><p><strong>Por Alejandro Duchini (@aleduchini)</strong></p>
<p>Es viernes 5 de diciembre de 2020. Hace poco más de una semana que <a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/los-hijos-de-nuestros-hijos-preguntaran-por-el/">murió Diego Maradona</a>. Me contacto con César Pérez. Ahora es el propietario de la primera casa que tuvo Maradona en Capital Federal. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=fnOOlV-3iGA">Es la que le dio Argentinos Juniors en 1978 como parte de pago</a>. En 2008 la compró su padre, Alberto, dirigente de aquellos tiempos y que figura como referente del club en la firma del contrato. Cuando se fue Diego de ahí, a fines de 1980, vendió la casa a una familia de apellido Almeida, que a su vez la vendió a otra, Grajales, que instaló una fábrica de carteras. La casa, grande y antigua, estaba bastante dañada cuando los Pérez la adquirieron.<span id="more-15543"></span></p>
<p>Ahora no sólo es un museo a días de reabrir al público, sino un santuario. Flores, botellones plásticos sin pico, plegarias en papeles, figuras de santos, fotos de fanáticos con sus familias y del propio Diego, alguna camiseta y una bandera conmueven desde el escalón anterior a la puerta. Una lata de cerveza Quilmes. Una botella de vino. Un porro tirado. Parece un lugar de veneración. Podría ser para el Gauchito Gil o la Difunta Correa. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=UIY8NP4p0sg">O hasta para Rodrigo, el cantante fallecido en un accidente en el año 2000</a>, cuando estaba en lo mejor de su popularidad y <a href="https://www.youtube.com/watch?v=xHsZkHnlvgs">se había hecho amigo de Diego</a>. Pero no: es por Maradona. Alguien pegó un escudito de All Boys, rival barrial de Argentinos. “Gracias por tanto, Diego. Hasta siempre”, escribió a mano otro sobre un papel blanco. Una familia le escribió que lo iban a extrañar. Hay un dibujito que parece hecho por un chico en el que se ve a Maradona con la camiseta de Boca. “Gracias por estar junto al pueblo”, se lee también.</p>
<p>“En esta casa vivió Diego Armando Maradona”, dice la placa que colocó la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires en octubre de 2016, a 40 años de <a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/el-diego-que-yo-vi/">su debut en Primera</a>.</p>
<p>César Pérez está a cargo de la propiedad y me invita a recorrerla. Estacionados frente a la casa, y es lo primero que me muestra, hay dos autos viejos. Un Fiat 125 rojizo, desgastado, y un Ford Taunus de los 80. Son las réplicas de los autos que tuvo Maradona cuando vivía ahí. Dos personas, una de ellas con un tatuaje de Marcelo Gallardo, el director técnico y emblema de River, los están arreglando. “Son hinchas de River pero se ofrecieron a restaurarlos porque aman a Diego”, me dice César. La idea de los hinchas de River era llevarse los coches a su taller para trabajarlos mejor. Pero acordaron hacer todo en el lugar para no dañarlos al moverlos. No tienen motor y sólo sirven de réplica.</p>
<p>Me siento en los años 70 y 80. No sé si es bueno. Pero si está Maradona, no será un recorrido tranquilo. La casa-museo está ambientada como cuando vivían los Maradona. Después de otros escalones, a la izquierda está el enorme living comedor que funciona como la primera estación de esta máquina del tiempo. Los muebles son de época. Sillón, radiograbador, televisor blanco y negro grande, fotos familiares, un tocadiscos, una mesa ratona y detrás una mesa enorme con sillas. Hay cuadros y recortes alusivos a Diego. No falta el ciclomotor Zanella tan canchero de entonces. “Cada cosa que ves acá la fuimos comprando con mi viejo imitando lo que tenía Diego en esa época”, me explica César, ex futbolista del Club Parque e hincha de Argentinos.</p>
<h2>&#8220;Me quedo con el Maradona que me dio todas las alegrías y con el que me cuentan algunos que lo conocieron, que era un tipazo, que siempre buscaba momentos de tranquilidad, lejos de las cámaras, para tomarse unos mates con vecinos. Y eso me lo humaniza más aún. Por eso, en el libro no lo juzgo, lo cuento”, dice Alejandro Duchini, autor de <em>Mi Diego</em>.</h2>
<p>En el hall, nos recibe un Maradona enorme y lleno de rulos. Obvio, no le falta la pelota. Es una estatua que tiempo atrás descubrió Jorge Mario Olguín, campeón del mundo del 78 y símbolo como jugador y técnico de Argentinos Juniors. En otro mueble hay una tapa de <em>El Gráfico</em> con Diego y la camiseta blanca suplente de Argentinos y otra edición en la que comparte portada con Beckenbauer. Aquel fue un encuentro memorable gestionado por el periodista Guillermo Blanco, quien se transformaría en su jefe de prensa en los tiempos de Barcelona. “Maradona y los millones de dólares”, invita a leer la revista <em>Gente</em> desde otra tapa en la que también está Diego, pero con la roja de Argentinos.</p>
<p>Este Diego retro le debe una gran parte de su existencia a la artista plástica Liliana Rosa Dursi. Es la madre de César y falleció en 2014. “Me hubiera gustado mucho que ella vea cómo quedó la casa”, lamenta César en la recorrida. Dursi fue parte de un grupo de artistas vecinos encargados de pintar murales por el barrio. Desde el actor <a href="https://www.youtube.com/watch?v=qPAY_FXohSQ">Héctor Carella</a> al <a href="https://www.youtube.com/watch?v=z263vKDXmLM">Bichi Borghi</a>, pasando por Francis Cornejo y unos cuantos de Maradona, el emblema barrial. Ella fue la coordinadora del Mural Homenaje a los 100 años de A.A.A.J. y al barrio, en San Blas y Boyacá.</p>
<p>“Todo esto nos atraviesa familiarmente”, dice César mientras me invita a firmar el libro de visitas. Al fondo de la enorme planta baja hay un sector que impresiona: en la cocina, que parece aún más detenida en el tiempo que el resto de la casa, hay una mesa a la que está sentado Diego junto a sus padres. de tamaño natural, son obras artísticas que de tan logradas causan impresión: atravieso la puerta y los veo, sonrientes, como en la suya. Ni me prestan atención. Conversan como si yo no existiera. Es imposible no sentir que están vivos. ¿Qué sentirá cada uno de los visitantes ante ese instante de pasado que da un cachetazo? ¡Diego está vivo!, asalta la sensación. Lleva puesta una vieja remera de Argentinos con una franja blanca. Está firmada por Los Cebollitas. Sus padres lo miran. Es lo más parecido a esa imagen tan difundida en las redes sociales cuando murió Diego en la que se lo ve llegando al cielo recibido por ellos. Si van, atájanse antes de asomar las narices en la cocina.</p>
<p>Desde una de las paredes, la foto sepia de la familia custodia la escena. La mesa es blanca, las sillas son negras. Hay una cafetera de tecnología ochentosa. Mesada de mármol. Hasta no hace mucho, cuando no estaban las réplicas de Diego y sus padres, los visitantes se sentaban a intentar sentir vaya uno a saber qué. Pero se sentaban. Ahora eso se complica: sería como interrumpir un momento familiar. Mejor mirar desde afuera. Más educado, parece. “Trato de no venir de noche”, dice César.</p>
<p>El baño es una de las reliquias que más tienta a los visitantes, sonríe César. Tiene una cinta para que sólo pueda verse desde afuera. César cuenta que suele darse el fenómeno de que la gente quiera sentarse en el inodoro. Por eso impidieron el ingreso a ese espacio tan íntimo de paredes rosadas, tan de los setenta. La decisión de cerrarlo al público la tomaron desde que un fanático napolitano se alejó de un grupo de visitantes y fue encontrado -literalmente- sentado sobre el inodoro, solo y meditabundo. Eso sí, con los pantalones puestos.</p>
<p><strong>* Fragmento del libro &#8216;Mi Diego&#8217;, de Alejandro Duchini, Lince Ediciones, Barcelona, 2021.</strong></p>
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		<title>¡ABRAN CANCHA, LLEGA UN CAMPEÓN!</title>
		<link>https://www.defutbolsomos.com.ar/abran-cancha-llega-un-campeon/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[defutbolsomos]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Jan 2020 12:00:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Literatura hecha pelota]]></category>
		<category><![CDATA[Gordo Soriano]]></category>
		<category><![CDATA[Osvaldo Soriano]]></category>
		<category><![CDATA[Página 12]]></category>
		<category><![CDATA[San Lorenzo]]></category>
		<category><![CDATA[Torneo Clausura 1995]]></category>
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					<description><![CDATA[<img width="1200" height="675" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/osvaldosorianociclon.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/osvaldosorianociclon.jpg 1200w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/osvaldosorianociclon-300x169.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/osvaldosorianociclon-768x432.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/osvaldosorianociclon-1024x576.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px" />Por Osvaldo Soriano * No sé si alguna vez les tocó seguir un partido por teléfono a 11.000 kilómetros de distancia. Mejor dicho: dos partidos al mismo tiempo. A mí sí, ésta es la segunda vez. Solo en la medianoche de París, encerrado en 40 metros cuadrados, igual que hace 14 años cuando era joven &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<img width="1200" height="675" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/osvaldosorianociclon.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/osvaldosorianociclon.jpg 1200w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/osvaldosorianociclon-300x169.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/osvaldosorianociclon-768x432.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/osvaldosorianociclon-1024x576.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p><strong>Por Osvaldo Soriano *</strong></p>
<p>No sé si alguna vez les tocó seguir un partido por teléfono a 11.000 kilómetros de distancia. Mejor dicho: dos partidos al mismo tiempo. A mí sí, ésta es la segunda vez. Solo en la medianoche de París, encerrado en 40 metros cuadrados, igual que hace 14 años cuando era joven y <a href="https://www.youtube.com/watch?v=UDE1bVirTUc">San Lorenzo se fue al descenso</a>. ¿Cómo festejo el título ahora? ¿Con quién lo comparto? ¿Qué hago ¿Cuelgo las 200 páginas de la novela y me voy a terminar la noche a <a href="https://www.youtube.com/watch?v=FprJoFA7c4E">Pigalle</a>?<span id="more-13882"></span></p>
<p>Mi hijo Manuel no pudo gozarlo todavía porque se pescó una faringitis que lo tiene durmiendo todo el día. Pucha, tendríamos que haber estado los dos en la cancha, se lo había prometido, le había dicho que nos abrazaríamos con Cheek si fuera necesario. Si había que hacerlo lo haríamos. Qué desastre como <a href="https://www.youtube.com/watch?v=QKjdLl7o7Go">diplomático el yanqui</a>&#8230; Después del lío que armó no quedaba un solo referí en el mundo capaz de dar un penal para San Lorenzo sin que lo acusaran de estar a sueldo de la Embajada de Estados Unidos. Podían asesinar al <a href="https://www.youtube.com/watch?v=KfY0_5IbFAY">Pampa Biaggio</a> en el área sin que nadie se diera por enterado.</p>
<p>Durante la inolvidable semana que precedió al partido con nuestros hermanos de Rosario Central, yo me decía: los de Independiente no nos pueden fallar, no van a ir a La Plata a que les bailen en la cara; pero al mismo tiempo <a href="https://www.youtube.com/watch?v=W9aKUKfRor8">los de Gimnasia, si ya hicieron un campañón</a>, no se van a pinchar justo ahora y en su cancha. Y la respuesta que me daba a mí mismo era alentadora: no pueden ganar siempre, no son el <a href="https://www.youtube.com/watch?v=h8IfKgc9uY0">Santos de Pelé</a>, alguien los tiene que bajar, ya en el año ‘33 les robamos un campeonato, por qué no enterrarlos de nuevo si, se sabe, el cartero siempre llama dos veces.</p>
<p>A las 11 de la noche de Francia la angustia ya me tenía afiebrado y ahora, tres horas más tarde, todavía no se me pasó. Sabrán perdonar los lectores la parcialidad y las tonterías que pueda decir. Estuve hasta recién festejando a gritos, despertando vecinos, tirándome de cabeza en el colchón. ¡Vamos San Lorenzo, carajo! <a href="https://mundoazulgrana.com.ar/sanlorenzo/noticias/27688/a_44_anos_del_ciclon_campeon_con_zubeldia.html">¡Veinte años después de aquellas campañas inolvidables</a>, el Ciclón vuelve a ser el más grande, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=GES8Qo-rY4c">el que hizo un estadio nuevo</a> y lo estrenó con un campeonato! Tenía que darse: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=mQBN_UQ7I1U">si uno trabaja como Veira</a> y consigue tener un plantel como éste, y si encima hay algún Dios, y bien, entonces el campeón no podía ser otro (&#8230;)</p>
<p>¿A qué se parece eso de ser campeón, pregunta usted? Mire: es algo así como un champán seco y cálido que baja por la garganta. Una cosquilla ahí donde usted quiere. La piel rejuvenece de golpe. En una sola noche a los calvos les crece el pelo y se cura el ardor de estómago. Yo, por ejemplo, usaba anteojos para leer y escribir. Bueno, ya no, ya se curó.</p>
<p>Escribo estas líneas de la mano de Dios todopoderoso, veo las letras de San Lorenzo Campeón con la misma claridad con que Beethoven escuchaba más allá de los zumbidos y la sordera. ¿Si me lo esperaba? Tenía la sospecha, mire. Me parecía que esos volantes (Monserrat, Galetto, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=3gC7tGzwgEg">Netto</a>, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=0a3urvF9ldU">Silas</a>) eran los cuatro buenos jugadores que pedía <a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/panzeri-y-el-mundial-78-es-un-acto-de-robo-a-nosotros-mismos/">Dante Panzeri</a> para formar un equipo de primera línea. Además estaba <a href="https://www.youtube.com/watch?v=1s_gZqI_dFw">Ruggeri</a>, que ya ganó todos los títulos y les transmite a los otros esa cosa ecuménica, ese aire fenomenal que necesitaba tener el bueno de Arévalo para reventarla de punta.</p>
<div id="attachment_13894" style="width: 613px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/osvaldosorianociclon2.jpg" rel='prettyPhoto'><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-13894" class="wp-image-13894" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/osvaldosorianociclon2-686x1024.jpg" alt="" width="603" height="900" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/osvaldosorianociclon2-686x1024.jpg 686w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/osvaldosorianociclon2-201x300.jpg 201w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/osvaldosorianociclon2-768x1146.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/osvaldosorianociclon2.jpg 1000w" sizes="auto, (max-width: 603px) 100vw, 603px" /></a><p id="caption-attachment-13894" class="wp-caption-text">Soriano vivió el título de San Lorenzo desde París y lo puso en palabras en esta crónica de Página 12.</p></div>
<p>Si hubiera estado en lugar del técnico, yo lo hubiera puesto a Rivadero de cuatro; ya sé que no es su puesto, pero era un pecado que estuviera afuera. Y le haría un monumento a Passet, que atajó penales, balazos, pedradas, moscardones y todo lo que quisieran tirarle.</p>
<p>Muchachos del glorioso Ciclón: gracias por todo. Gracias por no arrugar en el momento crucial. Vuelvan a su casa felices. Esto no será Boca ni River, pero tiene su historia y un corazón grande como una lengua de jabalí. Ya están en nuestra pequeña historia. Dentro de algunos años sus nombres se pronunciarán con el fervor con que hoy decimos los de Martino, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=9QMsS2A1-f8">Sanfilippo</a>, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=T_UNw1YGLjk">Telch</a>, Cocco y <a href="https://www.elgrafico.com.ar/articulo/1087/31756/29-de-abril-de-1964-jose-rafael-albrecht-baluarte-de-san-lorenzo">Albrecht</a>. Y el de un tal Cancino, que hace casi 40 años sacó una pelota imposible sobre la raya. Pueden pedir lo que quieran y les será concedido. Ganaron con los colores que yo sólo pude vestir en mis sueños.</p>
<p>Ahora son las tres de la mañana del lunes en París. Voy a llamar para alquilar una pilcha de moda y un Rolls Royce Silver Shadow, como Carlitos Gardel, y ya mismo salgo a incendiar la noche. Que me encuentren borracho en un puente del Sena o en brazos de Margarita Gauthier. ¡Abran cancha, llega un campeón!</p>
<iframe loading="lazy"  style="display: block; margin: 0px auto;"  id="_ytid_83381"  width="600" height="380"  data-origwidth="600" data-origheight="380" src="https://www.youtube.com/embed/SvaleOkoHts?enablejsapi=1&autoplay=0&cc_load_policy=1&cc_lang_pref=&iv_load_policy=1&loop=0&rel=1&fs=1&playsinline=0&autohide=2&theme=dark&color=red&controls=1&disablekb=0&" class="__youtube_prefs__  no-lazyload" title="YouTube player"  allow="fullscreen; accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen data-no-lazy="1" data-skipgform_ajax_framebjll=""></iframe>
<p><strong>*Esta nota fue publicada en el diario Página 12, el 27 de junio de 1995, cuando San Lorenzo logró el torneo Clausura y volvió a consagrarse campeón después de 21 años. </strong></p>
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		<title>TE VOLVÍ A VER, VIEJA</title>
		<link>https://www.defutbolsomos.com.ar/te-volvi-a-ver-vieja/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[defutbolsomos]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 05 Nov 2017 14:00:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Literatura hecha pelota]]></category>
		<category><![CDATA[El pase y otros relatos de goles olvidados]]></category>
		<category><![CDATA[Marcos Villalobo]]></category>
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					<description><![CDATA[<img width="1920" height="1080" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2015/01/juanpabloangel.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2015/01/juanpabloangel.jpg 1920w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2015/01/juanpabloangel-300x169.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2015/01/juanpabloangel-768x432.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2015/01/juanpabloangel-1024x576.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1920px) 100vw, 1920px" />Por Marcos Javier Villalobo (@mjvillalobo) dropcapR/dropcapecuerdo ese instante. Parecía tan decadente, me sentía afligido, y ahora no puedo comprender haberme sentido de tal forma. Para mi es una añeja anécdota. Aunque el desenlace fue tan raro que me dolió. Se coronó con lágrimas, sí, fue así; y también con dos vasos de vino tinto puro. &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<img width="1920" height="1080" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2015/01/juanpabloangel.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2015/01/juanpabloangel.jpg 1920w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2015/01/juanpabloangel-300x169.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2015/01/juanpabloangel-768x432.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2015/01/juanpabloangel-1024x576.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><p><strong>Por Marcos J</strong><strong>avier Villalobo (@mjvillalobo)</strong></p>
<p>[dropcap]R[/dropcap]ecuerdo ese instante. Parecía tan decadente, me sentía afligido, y ahora no puedo comprender haberme sentido de tal forma. Para mi es una añeja anécdota.</p>
<p>Aunque el desenlace fue tan raro que me dolió.</p>
<p>Se coronó con lágrimas, sí, fue así; y también con dos vasos de vino tinto puro. No tengo remordimientos, es por eso que lo cuento. <span id="more-7689"></span>Aunque no cometí un delito.</p>
<p>Me sentí un infeliz. Muchas veces me sentí así, pero en ese momento creí que era el tipo más desdichado.</p>
<p>Interrogué a los sentimientos, litigué con mis creencias e imaginé figuras cadavéricas. Hoy lo recuerdo y me asombro. Tal vez transgredí mis emociones y me culpé demasiado. Pero es que estaba enajenado, y el encierro, en mi habitación, con mis demonios, delató ese instante, que fue justamente un instante pero repugnante para ese entonces. No es un grato recuerdo. Ahora lo cuento para descargarme y por el desenlace.</p>
<p><a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2015/01/pelota.jpg" rel='prettyPhoto'><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-7692" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2015/01/pelota.jpg" alt="pelota" width="590" height="405" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2015/01/pelota.jpg 650w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2015/01/pelota-300x206.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 590px) 100vw, 590px" /></a></p>
<p>Había dormido gran parte de la tarde. La siesta en los pueblos es sagrada, pero ese día descarrilé y dormí de más. Me levanté desorientado, como dice mi hermano “más desorientado que perro en cancha de bochas”. Y salí a caminar sin ni siquiera haberme lavado la cara. Caminé. Hasta que vi esa imagen. Fue un accidente. No debí haber estado en ese lugar, pero estaba.</p>
<p>Y la vi, la volví a ver. A ella, a quien había “extraviado” de pequeño. La recuerdo por sus marcas. Estaba diferente. Yo también estaba distinto. Todos cambiamos con el paso del tiempo. La vi en la vereda de la antigua casa del barrio. Apoyada sobre un cantero adornado con piedritas blancas y negras. El sentimiento que se me cruzó fue deshonesto, lo admito. Pero era ella; sí, ella. Desgastada por los años, pero ella al fin.<!--more--></p>
<p>Me quedé detenido en el tiempo y recordé cuando la acariciaba. Eran detalles que le gustaban. Me desvivía por ella y ahora la volvía a ver, estaba ahí. Capturé aquellas antiguas y simpáticas tardes de sol en que nos sentíamos únicos, por más que hubiera mucha gente a nuestro alrededor. Todos la deseaban, siempre fue así. Los dos. Nosotros dos, despreocupados.</p>
<p>Recuerdo que estaba determinado a tomarla con mis manos y fugarme. Era osado, pero no creo que valeroso. Por ende, me quedé varios minutos observándola.</p>
<div id="attachment_7696" style="width: 208px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2015/01/marcos.jpg" rel='prettyPhoto'><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-7696" class="size-medium wp-image-7696" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2015/01/marcos-198x300.jpg" alt="Te volví a ver, vieja, es uno de los relatos que forman parte del libro de Marcos Villalobo. En Buenos Aires, se consigue en librerías Galerna." width="198" height="300" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2015/01/marcos-198x300.jpg 198w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2015/01/marcos.jpg 500w" sizes="auto, (max-width: 198px) 100vw, 198px" /></a><p id="caption-attachment-7696" class="wp-caption-text">Te volví a ver, vieja, es uno de los relatos que forman parte del libro de Marcos Villalobo. En Buenos Aires, se consigue en librerías Galerna.</p></div>
<p>Ella estaba indiferente, aunque yo creía, y estaba seguro, que con esa indiferencia me provocaba. ¡Cómo nos divertíamos juntos! Nunca nos aburríamos.</p>
<p>Por eso el recuerdo; y ese instante ingrato cuando decidí tomarme los dos vasos de vino puro para tratar de olvidarme. Empero, olvidarla no se puede. Hoy digo que fue un momento en el que dialogué entre los recuerdos de infante y la realidad de adulto.</p>
<p>Reitero que di muchos rodeos y quise robarla. Otra vez para mí. Si había sido mía. Yo recordaba esas líneas, esas pequeñas marcas tan precisas en su figura.</p>
<p>Hasta que llegó él y la abrazó. Fue un impacto. Pero observé que no era tan expresivo como había sido yo en su momento. No lo vi convincente. Habrán sido los celos y por eso lo digo. Esa noche me sentí tan mal. Quería eliminarla de mis recuerdos. Pero, repito, eso nunca pasará; porque los bellos recuerdos de la infancia no se olvidan.</p>
<p>Era mi pelota favorita. Y la había perdido en una apuesta con el José Arizmendi. Ese maldito clásico. Los goles del “Bati” todavía resuenan en mis oídos, pero no por perder aquel partido 4-3, sino porque al otro día tuve que desprenderme de mi pelota de fútbol.</p>
<p>Esa es la razón por la que me sentí tan mal aquella noche al recordar que, por ese perverso clásico, había perdido mi “fútbol”. Sí, fue exagerado, excesivo. Hoy lo admito. Pero ese instante en que casi le robo la pelota de cuero al hijo del José fue muy raro. Es que el José se mudó de barrio a los dos días de “obtener” mi pelota. Y se la llevó, y nunca más pude jugar con ella.</p>
<p>Pero fue un instante. Aquel instante que me sentí extraviado de ideas. No obstante, al otro día de aquella noche desdichada, se jugaba una nueva edición del clásico. Esa mañana me levanté temprano, decidido, y la vida me regaló una nueva oportunidad. El tren a veces pasa más de una vez. Y lo vi al José Arizmendi, y le volví a apostar. No podía dar marcha atrás. Claro que aceptó. Era esa vieja pelota a cambio de una nuevita, linda, de marca, de esas que usan los profesionales.</p>
<p>Esa tarde la recuerdo con lágrimas, porque Aimar y Ángel me devolvieron mi vieja y amada pelota de fútbol.</p>
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<em><strong>Marcos Javier Villalobo. Periodista. Comunicador Social, egresado de la Escuela de Ciencias de la Información de la Universidad Nacional Córdoba.Oriundo de la localidad cordobesa de Embalse. Ejerce el periodismo desde 1998. Actualmente, y desde 2006, es cronista del suplemento PODIO del diario La Mañana de Córdoba, y realiza colaboraciones permanentes en la revista El Gráfico.</strong></em></p>
<p><em><strong>Varios de sus relatos e informes han sido publicados en medios internacionales: El Diario Fenix (España), EDH Deportes (El Salvador) y las revistas Futgol (Colombia) y Potencia Deportiva (México).Previamente trabajó en Delta FM Embalse, LV2 de Córdoba, radio Amistad, en el legendario programa Córdoba Deportiva de radio Universidad AM 580 y en la sección deportes del diario La Voz del Interior. En diciembre de 2013 recibió el premio ADEPA en la categoría Deportes por la crónica Viaje al Olvido, publicada en la revista El Gráfico.</strong></em></p>
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