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	<title>Crónicas Maradonianas &#8211; DE FÚTBOL SOMOS</title>
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	<title>Crónicas Maradonianas &#8211; DE FÚTBOL SOMOS</title>
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		<title>EL GRITO FINAL</title>
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		<dc:creator><![CDATA[defutbolsomos]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 28 Feb 2021 12:14:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónicas Maradonianas]]></category>
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					<description><![CDATA[<img width="1200" height="675" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/02/maradonabocabelgranoeditada.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" fetchpriority="high" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/02/maradonabocabelgranoeditada.jpg 1200w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/02/maradonabocabelgranoeditada-300x169.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/02/maradonabocabelgranoeditada-1024x576.jpg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/02/maradonabocabelgranoeditada-768x432.jpg 768w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" />Por Santiago Tuñez El tipo tenía una cuenta pendiente en esa caja de sonidos llamada la Bombonera. Habían pasado ocho meses desde su anunciado regreso a Boca y, sin embargo, no lograba ponerle punto final a una historia. Allá, en el rincón de los recuerdos, estaba cubierto de polvo aquel golazo de sombrerito a Rubén &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<img width="1200" height="675" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/02/maradonabocabelgranoeditada.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/02/maradonabocabelgranoeditada.jpg 1200w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/02/maradonabocabelgranoeditada-300x169.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/02/maradonabocabelgranoeditada-1024x576.jpg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/02/maradonabocabelgranoeditada-768x432.jpg 768w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p><strong>Por Santiago Tuñez</strong></p>
<p>El tipo tenía una cuenta pendiente en esa caja de sonidos llamada la Bombonera. Habían pasado ocho meses desde su anunciado regreso a Boca y, sin embargo, no lograba ponerle punto final a una historia. Allá, en el rincón de los recuerdos, estaba cubierto de polvo <a href="https://www.youtube.com/watch?v=PKRIGGw-Kyc">aquel golazo de sombrerito a Rubén Cousillas, de San Lorenzo</a>, el 15 de noviembre de 1981.<span id="more-14879"></span></p>
<p>Quince años después de su último gol de jugada en la cancha de los xeneizes, Diego Armando Maradona quería festejar otra vez con alguna definición genial, un remate sorprendente, un cabezazo&#8230; Algo más que <a href="https://www.youtube.com/watch?v=1dDrmT1xBUQ">tiros libres</a> y <a href="https://www.youtube.com/watch?v=_L9qKtGnbYE">penales</a>.</p>
<p>Domingo 9 de junio de 1996. El frío taladraba la piel ahí nomás del Riachuelo. Impaciencia, ansiedad, expectativa. Esas tres palabras dominaban la Bombonera. Las presencias de Maradona, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=S44ZGeK13uk">Caniggia</a> y la <a href="https://www.youtube.com/watch?v=6VX-4YRfe6s">Brujita Verón</a>, entre otros, encendían el cartel de candidato del equipo de Bilardo. Un equipo obligado a lograr el título local después de cuatro temporadas de disgustos. Y que, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=-5H1Sln_4ns">en medio del monólogo de Vélez en esa década</a>, se metía en la cancha con una mochila pesada. Esa tarde, para colmo, enfrentaba a Belgrano, casi descendido. ¿Un partido fácil? Al contrario: la cuestión era golpear rápido y silenciar los murmullos de intranquilidad.</p>
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true">
<p lang="es" dir="ltr"><a href="https://twitter.com/hashtag/HistoriaXeneize?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#HistoriaXeneize</a> | A 40 años del debut de Diego en Boca&#8230; </p>
<p>Un 22 de febrero como hoy, de 1981, Maradona hacía su debut oficial con la camiseta de Boca con dos goles en un 4-1 ante Talleres e iniciaba el camino al título del Metro 81&#8230; <a href="https://twitter.com/hashtag/DiegoEterno?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#DiegoEterno</a> ♾ <a href="https://t.co/rTMjroqR0q">pic.twitter.com/rTMjroqR0q</a></p>
<p>&mdash; Boca Juniors (@BocaJrsOficial) <a href="https://twitter.com/BocaJrsOficial/status/1363684944183136263?ref_src=twsrc%5Etfw">February 22, 2021</a></p></blockquote>
<p><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script></p>
<p>El estadio tembló al minuto del segundo tiempo. No importaba el penal sospechoso que había cobrado Luis Oliveto, ni los guiños cómplices con los compañeros de tribuna. Gargantas preparadas para el grito, espaldas dispuestas para soportar la avalancha. Todo estaba armado para el festejo. Maradona pidió la pelota y la imagen del penal fallado contra Newell&#8217;s, semanas atrás, sobrevoló el inconsciente colectivo de los hinchas de Boca. Y la escena de la noche rosarina tuvo su segunda parte en el arco de Casa Amarilla: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=rBzt8t6apE8">el toque suave del Diez fue a la derecha de César Labarre, que atrapó todos los flashes al sacarla a un costado</a>.</p>
<p>&#8220;¡Vamos, Diego, vamos ahora!&#8221; El Colorado Mac Allister corrió hacia el área y tiró esas palabras de aliento, en busca de remontar el ánimo triste de Maradona. La reacción en el cemento, en tanto, fue tan fría como el clima de la tarde. O peor: fue el momento de nadar contra los insultos cada vez más intensos. &#8220;A ver, a ver los jugadores si pueden oir, con la camiseta de Boca a matar o morir&#8221;, obligó la popular. Debajo de los palcos vendidos por Mauricio Macri y su martillo, Bilardo se atragantaba varias veces con su corbata. Hasta que llegó el minuto 35&#8230;</p>
<p>A pesar de su físico desgastado, Maradona soltó un pase impredecible para Manteca Martínez, que puso el 1 a 0. Pero faltaba algo. Cansado, y en un partido tenso, el Diez corrió cerca de la raya para alcanzar un pelotazo de Pico. Aguantó la carga de un defensor, pispeó a Labarre y desde lejos, con un tiro perfecto de emboquillada, volvió a festejar en la Bombonera. Se abrazó con Bilardo, con sus compañeros, con todos. Lo dedicó a Claudia y sus hijas. Y sintió, en definitiva, que saldaba la deuda.</p>
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true">
<p lang="es" dir="ltr">Vacuna maradoneana.</p>
<p>&quot;Los vacuné, los vacuné a todos. El Barba me dio una mano otra vez&quot; (1996, luego de un golazo de emboquillada a Belgrano. El 10 se lo dedicó a Claudia, quien terminó llorando en la platea). <br />El relato es de <a href="https://twitter.com/WalterNelson50?ref_src=twsrc%5Etfw">@WalterNelson50</a>. <a href="https://t.co/2X5JjEdWWT">pic.twitter.com/2X5JjEdWWT</a></p>
<p>&mdash; La Pelota No Se Mancha (@Diego10Querido) <a href="https://twitter.com/Diego10Querido/status/1362890088947077123?ref_src=twsrc%5Etfw">February 19, 2021</a></p></blockquote>
<p><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script></p>
<p>&#8220;Fue uno de los mejores goles que recibí en mi carrera, porque tenía un ángulo cerrado para cualquier zurdo y lo tapaba un defensor. Pero Diego era así: me vio adelantado y le pegó de cachetada. Fue un golazo&#8221;, me contó Labarre años más tarde, en una entrevista para el diario <em>Olé</em>.</p>
<p>&#8220;Yo entiendo a la gente: ¿cómo no les va a romper el&#8230; alma que erre un penal en un partido como éste? Haber fallado otro penal en tan poco tiempo no me lo perdono ni yo mismo&#8221;, reconoció Maradona aquella tarde. &#8220;¿Ves lo lindo que es el fútbol? Pasás del amor al odio y del odio al amor en segundos&#8221;, razonó en el final. Después, como simples datos de estadísticas desapasionadas, vendrían los dos últimos goles de su carrera (ambos de penal, contra Argentinos y Newell&#8217;s).</p>
<p>Pero fue este grito contra Belgrano, de sombrerito, el que le había puesto el candado al cofre de sus jugadas geniales.</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>HOY TE CONVERTÍS EN HÉROE</title>
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		<dc:creator><![CDATA[defutbolsomos]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 Jan 2021 02:26:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónicas Maradonianas]]></category>
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					<description><![CDATA[<img width="2560" height="1677" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/01/MaradonaArgentinaHungria-scaled.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/01/MaradonaArgentinaHungria-scaled.jpg 2560w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/01/MaradonaArgentinaHungria-300x197.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/01/MaradonaArgentinaHungria-1024x671.jpg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/01/MaradonaArgentinaHungria-768x503.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/01/MaradonaArgentinaHungria-1536x1006.jpg 1536w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/01/MaradonaArgentinaHungria-2048x1342.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 2560px) 100vw, 2560px" />Los periodistas tecleaban los nombres de la Selección y, de a poco, le hacían espacio a una cara nueva. Ya no sólo mencionaban a Passarella, Kempes y Bertoni, entre otros personajes de peso. Además describían los trazos de Maradona en las crónicas de cada día. Sus producciones deslumbraban en las prácticas. Y por ese encantamiento, &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<img width="2560" height="1677" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/01/MaradonaArgentinaHungria-scaled.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/01/MaradonaArgentinaHungria-scaled.jpg 2560w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/01/MaradonaArgentinaHungria-300x197.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/01/MaradonaArgentinaHungria-1024x671.jpg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/01/MaradonaArgentinaHungria-768x503.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/01/MaradonaArgentinaHungria-1536x1006.jpg 1536w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/01/MaradonaArgentinaHungria-2048x1342.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 2560px) 100vw, 2560px" /><p>Los periodistas tecleaban los nombres de la Selección y, de a poco, le hacían espacio a una cara nueva. Ya no sólo mencionaban a <a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/un-capitan-de-leyenda/">Passarella</a>, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=pGdPWT87CfQ">Kempes</a> y <a href="https://www.youtube.com/watch?v=TQI7vfZ8Ipw">Bertoni</a>, entre otros personajes de peso. Además describían los trazos de <a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/el-diego-que-yo-vi/">Maradona</a> en las crónicas de cada día. Sus producciones deslumbraban en las prácticas. Y por ese encantamiento, el Flaco Menotti le abrió las puertas del equipo con apenas 11 partidos de rodaje en Primera.<span id="more-14796"></span></p>
<p>“Cuando le salga de acá, vaya al hotel a concentrarse. Lo único que le pido es que no se le diga a nadie. Si quiere, coménteselo a sus padres, pero evite que se entere el periodismo. No me gustaría que se pusiera nervioso”, le confió el DT, el 26 de febrero de 1977. Y el día después, cristalizó su estreno en celeste y blanco. El futbolista de 16 años y cuatro meses <a href="https://www.youtube.com/watch?v=DyWKn9jS8Ys">entró por Luque en el segundo tiempo y, con el número 19 en su espalda, fue testigo del 5-1 contra Hungría en la Bombonera</a>. Al anochecer, contó años más tarde en su autobiografía, no soñó nada. Durmió como nunca.</p>
<p>Las letras de aquel rival quedaron unidas su biografía por duplicado. Ocurre que Maradona volvió a encontrar a Hungría en su camino. ¿La fecha? Viernes 18 de junio de 1982. ¿El motivo? Segundo partido de la Selección en el Mundial de España. Después de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=UAkBWUysdrg">la derrota ante Bélgica en el debut</a>, el Diez se hizo cargo de la pelota, tomó los hilos del equipo y convirtió dos goles. Sus primeros gritos en una Copa del Mundo. Aquellos que disparan una pieza de colección: desde el palco de prensa, Mario Vargas Llosa siguió al futbolista argentino y lo retrató en una crónica maravillosa. “Maradona y los héroes”, tituló aquel texto. Va el recuerdo casi cuatro décadas después. Pasen y lean.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-0&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>Como el día del partido inaugural, frente a Bélgica, tuvo un desempeño opaco, muchos se preguntaban de dónde, desde cuándo y por qué el mito Maradona. Después del partido de Argentina contra Hungría, que el pequeño astro iluminó de principio a fin con el fuego de artificio de su sabiduría, ya nadie lo pone en duda: Maradona es el Pelé de los años ochenta. ¿Un gran jugador? Más que eso: una de esas deidades vivientes que los hombres crean para adorarse en ellas.</p>
<div id="attachment_6016" style="width: 560px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2014/01/Maradona-España-82.jpg" rel='prettyPhoto'><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-6016" class="wp-image-6016" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2014/01/Maradona-España-82.jpg" alt="" width="550" height="584" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2014/01/Maradona-España-82.jpg 600w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2014/01/Maradona-España-82-282x300.jpg 282w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></a><p id="caption-attachment-6016" class="wp-caption-text">El triunfo contra Hungría tuvo la mejor versión de Maradona en el Mundial de España.</p></div>
<p>Por un período que será fatalmente breve –este es el más absoluto y el más fugaz de los reinados–, el argentino le toca ahora ser, para millones y millones de personas en el mundo, lo que fueron, en sus también rápidos turnos imperiales, Pelé, Cruyff, Di Stéfano, Puskas y algunos otros: la personificación del fútbol, el héroe en quien este deporte se hace cifra y emblema. Los mil millones de pesetas que, se dice, ha pagado el Barcelona por incorporarlo a sus filas son una prueba rotunda de que Maradona ya accedió a este trono y, a juzgar por lo que fue su actuación ante los húngaros, y el eco que ella ha tenido en el público, este Mundial demostrará que el Barza ha hecho una inversión rentable. Diez millones de dólares es mucho dinero por un simple mortal que patea la pelota, pero no es nada si lo que en verdad se compra es un mito.</p>
<p>Maradona es un mito porque juega maravillosamente, pero también porque su nombre y su cara se graban en la memoria al instante y porque, por una de esas indescifrables razones que no tienen nada que ver con la razón, de entrada nos parece inteligente y nos cae simpático. ¿Tiene algo que ver esa impresión con su estatura? En el partido contra Hungría viéndolo operar entre esos altos y fornidos defensas magiares que se revelaban con patética ineficacia por contenerlo, uno tenía la alentadora impresión de que hay una justicia inmanente, de que también en el fútbol es cierto eso de que más vale la maña que la fuerza, de que lo que cuenta a la hora de patear la pelota no son de ningún modo las patas sino la fantasía y las ideas.</p>
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true">
<p lang="es" dir="ltr">Y cerramos con su gol a Hungría en 1982, el primero en un Mundial de mayores. “No me importaba que me dejara los tapones en la cara”. <a href="https://twitter.com/hashtag/Maradona?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#Maradona</a> | <a href="https://twitter.com/hashtag/WorldCup?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#WorldCup</a> <a href="https://t.co/m8b8PYCL2n">pic.twitter.com/m8b8PYCL2n</a></p>
<p>&mdash; Alejandro Varsky (@pollo_va) <a href="https://twitter.com/pollo_va/status/1333843281508245510?ref_src=twsrc%5Etfw">December 1, 2020</a></p></blockquote>
<p><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script></p>
<p>Sin embargo, a pesar de su escasa estatura, Maradona no da la sensación de ser frágil, sino alguien fuerte y sólido, acaso por esas piernas robustas, de músculos salientes, que resisten sin menoscabo los encontrones de los defensas adversarios; no importa cuán altos y fuertes sean. Esa cara de muchacho soñador, ingenuo, lleno de buenas intenciones le sirve de maravilla para engatusar a los desmoralizados bípedos encargados de cuidarlo, porque lo cierto es que, a la hora de cargar y de jugar recio, también sabe hacerlo y con un ímpetu que se diría incompatible con su físico.</p>
<p>No es fácil definir el juego de Maradona. Es de tanta complejidad que, en su caso, cada adjetivo necesita una apostilla, una matización. No es brillante e histriónico, a la manera del soberbio Pelé, pero su eficacia es tan rotunda, cuando lanza, desde ángulos inverosímiles, esos disparos potentísimos hacia el arco o cuando, mediante un pase escueto y preciso como un teorema, pone en movimiento una irresistible operación ofensiva, que sería injusto no llamarlo espectacular, un jugador que torna un partido en una exhibición de genio individual (o un ‘recital’, como dijo un crítico con excelente puntería, de su desempeño frente a Hungría).</p>
<div id="attachment_14812" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/01/vargasllosa1.jpg" rel='prettyPhoto'><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-14812" class="size-full wp-image-14812" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/01/vargasllosa1.jpg" alt="vargallosa1" width="600" height="392" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/01/vargasllosa1.jpg 600w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2021/01/vargasllosa1-300x196.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-14812" class="wp-caption-text">&#8220;El nombre y la cara de Maradona se graban en la memoria al instante&#8221;, escribió Vargas Llosa en aquella crónica publicada en junio de 1982.</p></div>
<p>El estilo de Maradona traumatiza esa división que creíamos válida entre un fútbol científico, tipo de Europa, y un fútbol artístico, de estirpe latina. El argentino practica ambas cosas a la vez y ninguna de ellas en especial, es una curiosa síntesis en la que la inteligencia y la intuición, el cálculo y la inventiva se apoyan continuamente. Igual que en su literatura, Argentina ha producido un estilo de fútbol que es la manifestación más europea de lo latinoamericano. Si en los próximos partidos Maradona juega como jugó contra los húngaros, no hay duda de que, con prescindencia de la colocación de Argentina en el cuadro final, él será el héroe de este torneo (y de los años que sigan).Los pueblos necesitan héroes contemporáneos, seres a quienes endiosar. No hay país que escape a esta regla. Culta o inculta, rica o pobre, capitalista o socialista, toda sociedad siente esa urgencia irracional de entronizar ídolos de carne y hueso ante los cuales quemar incienso. Políticos, militares, estrellas de cine, deportistas, ‘playboys’, grandes santos o feroces bandidos han sido elevados a los altares de la popularidad y convertidos por el culto colectivo en eso que los franceses llaman con buena imagen los monstruos sagrados. Pues bien, los futbolistas son las personas más inofensivas a quienes se puede conferir esta función idolátrica.</p>
<p>Ellos son, claro está, infinitamente más inocuos que los políticos o los guerreros, en cuyas manos la idolatría de las masas se puede convertir en un instrumento temible, y el culto del futbolista no tiene las miasmas frívolas que enrarecen siempre la deificación de la artista de cine o de la musaraña de sociedad. El culto al as del balompié dura lo que su talento futbolístico se desvanece con este. Es efímero, pues las estrellas de fútbol se queman pronto en el fuego verde de los estadios y los cultores de esta región son implacables: en las tribunas nada está más cerca de la ovación que los silbidos. Es también el menos enajenante de los cultos porque admirar a un futbolista es admirar algo muy parecido a la poesía pura o a una pintura abstracta. Es admirar la forma por la forma, sin ningún contenido racionalmente identificable. Las virtudes futbolísticas –la destreza, la agilidad, la velocidad, el virtuosismo, la potencia– difícilmente pueden ser asociadas a posturas socialmente perniciosas, a conductas humanas. Por eso, sí tiene que haber héroes. Que viva Maradona.</p>
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<p><strong>* Esta crónica de Mario Vargas Llosa fue publicada en la revista La Semana</strong></p>
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