<br />
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	<title>Martí Perarnau &#8211; DE FÚTBOL SOMOS</title>
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	<title>Martí Perarnau &#8211; DE FÚTBOL SOMOS</title>
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		<title>LA NOCHE QUE GUARDIOLA CONVIRTIÓ A MESSI EN FALSO 9</title>
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		<dc:creator><![CDATA[defutbolsomos]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 10 Apr 2021 10:27:54 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<img width="1600" height="1202" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/06/messigolrealmadrid2009.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" fetchpriority="high" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/06/messigolrealmadrid2009.jpg 1600w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/06/messigolrealmadrid2009-300x225.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/06/messigolrealmadrid2009-1024x769.jpg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/06/messigolrealmadrid2009-768x577.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/06/messigolrealmadrid2009-1536x1154.jpg 1536w" sizes="(max-width: 1600px) 100vw, 1600px" />Por Martí Perarnau (@martiperarnau) El falso 9 es una posición que Guardiola ama porque la desarrolló para Leo Messi y convirtió al argentino en el futbolista más letal del mundo. La posición no fue un invento de Pep: la rescató del baúl de los recuerdos. El falso 9 existe en el fútbol desde los tiempos &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<img width="1600" height="1202" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/06/messigolrealmadrid2009.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/06/messigolrealmadrid2009.jpg 1600w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/06/messigolrealmadrid2009-300x225.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/06/messigolrealmadrid2009-1024x769.jpg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/06/messigolrealmadrid2009-768x577.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/06/messigolrealmadrid2009-1536x1154.jpg 1536w" sizes="auto, (max-width: 1600px) 100vw, 1600px" /><p><strong>Por Martí Perarnau (@martiperarnau)</strong></p>
<p>El falso 9 es una posición que Guardiola ama porque la desarrolló para Leo Messi y convirtió al argentino en el futbolista más letal del mundo. La posición no fue un invento de Pep: la rescató del baúl de los recuerdos. El falso 9 existe en el fútbol desde los tiempos del argentino Adolfo Pedernera, uno de los líderes de <a href="http://www.elgrafico.com.ar/2014/02/28/C-5076-la-maquina-de-river.php">La Máquina de River (1936-1945)</a>, aunque el primer gran intérprete de la posición fue el húngaro Nándor Hidegkuti, protagonista de grandes hazañas con su selección, de los Mágicos Magiares, en los años 50. Futbolistas como Alfredo Di Stéfano, Michael Laudrup o Francesco Totti han sido grandes falsos 9, pero la figura estaba retirada del escenario mundial hasta que Guardiola la recuperó el 2 de mayo de 2009.<span id="more-12040"></span></p>
<p>Fue en el estadio Santiago Bernabéu contra el Real Madrid. Estaba en juego el título de la Liga, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=D4sW_4ibkS8">el primero de los tres consecutivos que lograría Pep con el Barcelona</a>, y el entrenador catalán soltó su bomba. A los 10 minutos del partido, todavía con 0-0 en el marcador, dio una orden y Messi y Samuel Eto&#8217;o intercambiaron las posiciones. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=zMa_dDF9IRU">Eto&#8217;o, delantero centro</a>, se fue a la banda derecha como extremo. Messi, extremo derecho hasta entonces, ocupó la zona central del campo, pero no en punta, sino retrasado como un centrocampista más. Los defensas centrales del Real Madrid, Metzelder y <a href="https://www.youtube.com/watch?v=l7ubiE8s0r4">Cannavaro</a>, no supieron contrarrestar el cambio.</p>
<p>&nbsp;<br />
<iframe  style="display: block; margin: 0px auto;"  id="_ytid_59895"  width="600" height="380"  data-origwidth="600" data-origheight="380" src="https://www.youtube.com/embed/JPeI419Qd0g?enablejsapi=1&#038;autoplay=0&#038;cc_load_policy=1&#038;cc_lang_pref=&#038;iv_load_policy=1&#038;loop=0&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;playsinline=0&#038;autohide=2&#038;theme=dark&#038;color=red&#038;controls=1&#038;disablekb=0&#038;" class="__youtube_prefs__  epyt-is-override  no-lazyload" title="YouTube player"  allow="fullscreen; accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen data-no-lazy="1" data-skipgform_ajax_framebjll=""></iframe><br />
En noviembre de 2013, preparando este libro, cené en Düsseldorf con <a href="https://www.youtube.com/watch?v=pFxRroLakok">Christoph Metzelder</a>. Aún recordaba atónito lo sucedido: &#8220;Creo que el primer partido que se inventó Pep fue ese Madrid-Barcelona del 2-6. Colocó a Eto&#8217;o a la derecha y a Messi en el centro. Fabio (Cannavaro) y yo nos dijimos: &#8216;¿Qué hacemos? Lo seguimos al mediocampo o nos quedamos atrás?&#8217; No supimos qué camino tomar y fue imposible pararlo&#8221;. El Barcelona de Guardiola ganó aquel partido por un 2-6 histórico que le dio el título de la Liga, pero, sobre todo, inició un período fértil e inédito en el que acaparó títulos, gloria y un prestigio jamás visto. El falso 9 quedó grabado en el recuerdo como una aporte extraordinario de Guardiola. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=GJ3Sgl6tbQc">No porque lo inventara, sino porque lo redefinió a través de un futbolista excepcional como Messi</a>.</p>
<p>¿Cómo llegó a rescatar de la memoria del fútbol dicha figura? Sucedió un día antes del partido. Era un viernes festivo, 1° de mayo de 2009. Guardiola se había quedado en la ciudad deportiva del Barcelona estudiando al rival. Es una rutina que inició entonces y continúa ahora. Durante dos días analiza el equipo al que se enfrentará, buscando sus fortalezas y debilidades. Revisa partidos completos y también los videos que seleccionan sus ayudantes.</p>
<blockquote>
<h2><strong>&#8220;El falso 9 quedó grabado en el recuerdo como una aporte extraordinario de Guardiola. No porque lo inventara, sino porque lo redefinió a través de un futbolista excepcional como Messi&#8221;, escribe Martí Perarnau en su segundo libro sobre Pep.</strong></h2>
</blockquote>
<p>El día antes del partidos se encierra en su despacho, pone música generalmente suave y busca la solución al problema: ¿por dónde atacar al rival?, ¿dónde generar la superioridad? Es la búsqueda de la inspiración que, por supuesto, sólo llega algunas veces. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=m5LhgoCK550">El propio Pep lo explicó en Barcelona en septiembre de 2011, cuando recibió la medalla de Honor del Parlament de Catalunya</a>: &#8220;Antes de cada partido me encierro en un despacho que he arreglado para mí, me pongo dos o tres videos del rival al que nos enfrentamos, tomo papel y bolígrafo, y tomo notas. Es entonces cuando llega un momento acojonante que da sentido a mi profesión, y es cuando me doy cuenta de que ya lo tengo, que he dado con la clave para ganar. Es una sensación que dura apenas un minuto, minuto y veinte segundos quizás, pero es lo que da sentido a mi profesión&#8221;.</p>
<p>Cuando explicó ese sentimiento casi mágico, pensaba probablemente en aquel 1° de mayo. Fue un momento clave. Creyó encontrar una solución inédita para vencer al Real Madrid, que en aquel momento acumulaba 17 jornadas consecutivas de liga sin perder. Repasando un partido anterior entre ambos equipos, Pep advirtió que la presión de los centrocampistas madridistas Guti, Gago y Drenthe sobre Xavi y Touré era muy intensa, pero no iba acompañada por la de sus defensas centrales Cannavaro y Metzelder. Ambos se quedaban muy atrás, cerca del área de Iker Casillas, y dejaban mucho espacio libre entre ellos y los centrocampistas del Madrid. Una zona gigantesca vacía.</p>
<div id="attachment_12061" style="width: 604px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/06/messiguardiolarealmadrid.jpg" rel='prettyPhoto'><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12061" class="size-full wp-image-12061" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/06/messiguardiolarealmadrid.jpg" alt="" width="594" height="396" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/06/messiguardiolarealmadrid.jpg 594w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2018/06/messiguardiolarealmadrid-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 594px) 100vw, 594px" /></a><p id="caption-attachment-12061" class="wp-caption-text">Messi y Guardiola, a pura satisfacción después de aquel clásico contra el Real Madrid que marcó un cambio en la carrera de la Pulga.</p></div>
<p>Eran las 10 de la noche y Pep estaba solo en la ciudad deportiva del Barcelona. No quedaba nadie, ni siquiera sus ayudantes, sólo él en un despacho iluminado de manera tenue. Imaginó a Messi moviéndose libremente por aquel enorme espacio vacío del estadio Bernabéu, a la espalda de los mediocentros madridistas y encarando en solitario a Metzelder y Cannavaro, petrificados sobre la línea del área, dudando si ir a por el delantero argentino. Tan clara vio la jugada que levantó el teléfono. No llamó a ninguno de sus analistas, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=ZFp9fy3B8Uw">ni a Xavi, el cerebro del equipo</a>. Llamó directamente a Messi: &#8220;Leo, soy Pep, tengo algo importante, muy importante. Ven. Ahora. Ya&#8221;, le dijo.</p>
<p>A las diez y media de la noche, Leo Messi, de 21 años, golpeó la puerta del despacho de Pep. El entrenador le enseñó el video y detuvo la imagen mostrándole la zona vacía que el día siguiente iba a ser suya: la zona Messi, la del falso 9. &#8220;Leo, mañana en Madrid vas a empezar en la banda, como siepre. Pero si te hago una indicación, te vas a la espalda de los mediocentros y te mueves por esta zona que te acabo de enseñar. Es lo mismo que hicimos en septiembre pasado en Gijón&#8221;, le indicó.</p>
<p>&nbsp;<br />
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En Gijón, el 21 de septiembre de 2008, con el agua al cuello tras haber perdido el primer partido de liga ante el Numancia y empatado el segundo contra el también modesto Racing de Santander, Guardiola se jugaba su porvenir como entrenador de Barcelona. Decidió mandar a Eto&#8217;o a la banda derecha y jugar con Messi en la zona del falso 9, tal como el argentino había jugado muchas veces en su edad de cadete. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=ZcOZz6Sauqw">Venció el Barcelona por goleada (1-6) y empezó la marcha triunfal de Pep</a>. Seis meses más tarde, el entrenador rescataba la misma idea y se lo explicaba en persona al protagonista: &#8220;Leo, cuando Xavi o Andrés se salten la línea y te pasen el balón, te vas directo a por Casillas&#8221;.</p>
<p>Fue un secreo entre ambos. Nadie más del Barcelona supo lo que Pep había transmitido a Messi aquella noche, salvo Tito Vilanova al día siguiente, ya en el hotel de concentración. Minutos antes de empezar el partido el 2 de mayo, Guardiola llamó aparte a Xavi e Iniesta y les dijo: &#8220;Si ven a Leo entre líneas y por el centro, no lo duden: pásenle el balón. Será como en Gijón&#8221;.</p>
<p>Aquel 2 de mayo de 2009, Barcelona aplastó al Real Madrid por 2-6, Messi se convirtió el falso 9 y Pep sonrió, feliz.</p>
<p><strong>*El artículo fue publicado por el autor en su libro Herr Pep</strong></p>
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			</item>
		<item>
		<title>BIELSA Y SUS CINCO MANERAS DE GANAR</title>
		<link>https://www.defutbolsomos.com.ar/bielsa-y-sus-cinco-maneras-de-ganar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[defutbolsomos]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 03 Sep 2017 21:43:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A un toque]]></category>
		<category><![CDATA[Carles Puyol]]></category>
		<category><![CDATA[Guardiola]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel Barreto]]></category>
		<category><![CDATA[Marcelo Bielsa]]></category>
		<category><![CDATA[Martí Perarnau]]></category>
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					<description><![CDATA[<img width="3446" height="1949" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2017/09/bielsapelota-1-e1504475073863.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2017/09/bielsapelota-1-e1504475073863.jpg 3446w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2017/09/bielsapelota-1-e1504475073863-300x170.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2017/09/bielsapelota-1-e1504475073863-768x434.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2017/09/bielsapelota-1-e1504475073863-1024x579.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 3446px) 100vw, 3446px" />Octubre de 2016. Marcelo Bielsa recorre el césped del Amsterdam Arena. Va y viene, mueve sus brazos. Parece estar en un partido y vivir su dinámica. Nada es así. El DT argentino participa del Congreso Aspire4Sports, una referencia indiscutida en el intercambio de metodologías de entrenamientos aplicadas al fútbol. Explica cuál es la mejor forma &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<img width="3446" height="1949" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2017/09/bielsapelota-1-e1504475073863.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2017/09/bielsapelota-1-e1504475073863.jpg 3446w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2017/09/bielsapelota-1-e1504475073863-300x170.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2017/09/bielsapelota-1-e1504475073863-768x434.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2017/09/bielsapelota-1-e1504475073863-1024x579.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 3446px) 100vw, 3446px" /><p>Octubre de 2016. Marcelo Bielsa recorre el césped del Amsterdam Arena. Va y viene, mueve sus brazos. Parece estar en un partido y vivir su dinámica. Nada es así. El DT argentino participa del <a href="http://www.marca.com/futbol/2016/10/03/57f2482b268e3e6b378b45dd.html">Congreso Aspire4Sports</a>, una referencia indiscutida en el intercambio de metodologías de entrenamientos aplicadas al fútbol. Explica cuál es la mejor forma de salir jugando de abajo y cómo hallar variantes a los planteos del rival de turno. Es una clase magistral. Se nota en el interés de Xavi, Puyol y Ronald De Boer, entre otros asistentes. Hay admiración en sus ojos.<span id="more-10874"></span></p>
<p>Dice Puyol unos días después de la charla: &#8220;Cómo me hubiese gustado trabajar con él&#8221;. El Loco, se sabe, es un faro para unos cuantos habitantes del fútbol. Lo fue hace más de diez años para Guardiola, antes de comenzar su viaje como entrenador. Pep visitó a Bielsa en su campo de Máximo Paz y estuvo reunido con él unas 11 horas. El cineasta español David Trueba ofició de testigo en aquel encuentro, en el que a Guardiola no le alcanzaron las hojas de su libreta de apuntes. <a href="https://www.ole.com.ar/opinion/dia-Pep-conocio-Bielsa_0_1665433556.html">&#8220;Fue un honor que me abriera las puertas de su casa y así compartir todo un día con él hablando de fútbol. Siento que enseñó muchísimo&#8221;, aseguró Pep tiempo después de esa conversación.</a></p>
<p>Como Puyol y Guardiola, <a href="http://depor.com/futbol-peruano/descentralizado/manuel-barreto-comentar-dt-prefiero-dirigir-me-boten-mala-racha-17548">el entrenador y comentarista peruano Manuel Barreto</a> se acercó a Bielsa para conocer sus conceptos y métodos de trabajo con los jugadores. Lo hizo en aquellos días en que el DT rosarino dirigía al Olympique de Marsella. Faltaban algunos días para un partido contra Nantes y, en plena conversación con Barreto, el Loco expuso una idea que el periodista Martí Perarnau publicó en su libro <em>Pep Guardiola, la metamorfosis</em>:</p>
<p>-Un partido se puede ganar por cinco razones-, explicó Bielsa.</p>
<p>Y las detalló:</p>
<p>-Porque un equipo es mejor. Por la superior condición física. Por el acierto táctico o técnico. Por corazón. Y la quinta razón posible es esta-. Y señaló el libro con el análisis del rival.</p>
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<p>&nbsp;</p>
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			</item>
		<item>
		<title>BULIMIA DE VICTORIAS</title>
		<link>https://www.defutbolsomos.com.ar/bulimia-de-victorias/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[defutbolsomos]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 28 Apr 2017 17:49:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A un toque]]></category>
		<category><![CDATA[Guardiola]]></category>
		<category><![CDATA[Martí Perarnau]]></category>
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					<description><![CDATA[<img width="954" height="697" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2017/04/bayernmunichtriste-e1505068896560.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2017/04/bayernmunichtriste-e1505068896560.jpg 954w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2017/04/bayernmunichtriste-e1505068896560-300x219.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2017/04/bayernmunichtriste-e1505068896560-768x561.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 954px) 100vw, 954px" />Por Martí Perarnau (@martiperarnau) dropcapH/dropcapasta 2009, la palabra &#8220;triplete&#8221; era un término que permanecía guardado en el baúl de los recuerdos históricos, pero ahora da la impresión de que no obtenerlo equivale al fracaso. Le ha ocurrido a Guardiola en Múnich y también a Luis Enrique en su segunda temporada en Barcelona. El Bayern sólo &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<img width="954" height="697" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2017/04/bayernmunichtriste-e1505068896560.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2017/04/bayernmunichtriste-e1505068896560.jpg 954w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2017/04/bayernmunichtriste-e1505068896560-300x219.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2017/04/bayernmunichtriste-e1505068896560-768x561.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 954px) 100vw, 954px" /><p><strong>Por Martí Perarnau (@martiperarnau)</strong></p>
<p>[dropcap]H[/dropcap]asta 2009, la palabra &#8220;triplete&#8221; era un término que permanecía guardado en el baúl de los recuerdos históricos, pero ahora da la impresión de que no obtenerlo equivale al fracaso. Le ha ocurrido a Guardiola en Múnich y también a Luis Enrique en su segunda temporada en Barcelona. El Bayern sólo consiguió ganar dos veces la Copa de Europa en 37 intentos <a href="https://www.youtube.com/watch?v=dAqulzrIBTI">(entre 1976 y 2013)</a>, pero ahora parece que su obligación es conquistarla cada año. Lo mismo ocurre con Barcelona, que hasta 1992 ni siquiera había ganado una y <a href="https://www.youtube.com/watch?v=zXbm7hSqUEk&amp;t=51s">desde entonces suma cinco</a>, pero cuando no la gana parece un desastre catastrófico.<span id="more-10528"></span></p>
<p>Denomino &#8220;bulimia de victorias&#8221; a este fenómeno de los tiempos modernos. No poseo los suficientes conocimientos para afirmar que el fenómeno sea realmente un trastorno o una enfermedad, pero lo describiré: consiste en no disfrutar de los grandes triunfos porque de inmediato hay que replantearse nuevas conquistas. Salvando las lógicas distancias, este concepto de &#8220;bulimia de victorias&#8221; implica vivir en un permanente estado de ansiedad en torno a los resultados. Es paradójico, pero cuanto más se gana, más se necesita no dejar de hacerlo y por eso cobra especial sentido dejar al margen el cómo, el quién y el qué. El nivel de obsesión que se establece llega a ser tal que parece que lo normal es vivir atropellados en un permanente estado de insatisfacción.</p>
<p>El único momento de &#8220;no ansiedad&#8221; se circunscribe <a href="https://www.youtube.com/watch?v=bY5mCwBWhzs">a los instantes en los que se celebra el gol, en el que simplemente nos dejamos llevar</a>, pero al hacerlo bajo parámetros &#8220;patalógicos&#8221; la victoria no nos nutre: sólo alimenta y retroalimenta más ansiedad y más obsesión por darse un nuevo atracón de triunfos. ¿A qué es debido este fenómeno? ¿Qué estimula esta tendencia irrefrenable?</p>
<iframe loading="lazy"  style="display: block; margin: 0px auto;"  id="_ytid_98518"  width="600" height="380"  data-origwidth="600" data-origheight="380" src="https://www.youtube.com/embed/1_hXrpLIwxo?enablejsapi=1&autoplay=0&cc_load_policy=1&cc_lang_pref=&iv_load_policy=1&loop=0&rel=1&fs=1&playsinline=0&autohide=2&theme=dark&color=red&controls=1&disablekb=0&" class="__youtube_prefs__  no-lazyload" title="YouTube player"  allow="fullscreen; accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen data-no-lazy="1" data-skipgform_ajax_framebjll=""></iframe>
<p>A mi entender, a la confluencia de dos energías dispares pero poderosas que desembocan en el mismo objetivo: <a href="http://elpais.com/elpais/2014/01/14/icon/1389719572_962898.html">los clubes de fútbol en su nueva faceta de marcas globales</a> y la industria periodística <a href="https://www.youtube.com/watch?v=wTGpGCHjDO0">en su nuevo rol de emociones</a>.</p>
<p>Algunos grandes clubes están cambiando su personalidad y han iniciado un proceso imparable para definirse como generadores de contenidos y, como tales, precisan ser actores relevantes en el escenario del marketing. Para ello, <a href="https://deportesinc.com/fichajes-de-florentino-perez-madrid/">algunos dirigentes sacrifican aspectos que parecían intocables en sus entidades</a>, como el valor sustancial de los socios, el peso de su larga historia y, por supuesto, el relieve que otorgan al propio fútbol. Excusados bajo el <em>mantra</em> de la reconversión en protagonistas del enorme negocio que se genera en el deporte, estos clubes propician la mencionada bulimia de ganar. Deja de ser trascendente cómo juega el equipo, o si el estadio alberga más turistas deseosos de ver en acción a estrellas famosas que aficionados y socios del propio club (por eso no importa el juego, sino que los jugadores sean famosos y vendan camisetas).</p>
<p>La cuota de ingresos que captar se ha convertido en lo único relevante, para lo cual precisan de dos elementos esenciales: famosos y triunfos. Estos clubes propician una dinámica nueva en la que el núcleo del negocio, el <em>core business</em>, se ha trasladado del balón al anuncio publicitario. Los impactos que consiga el club entendido como marca son trascendentes porque de ellos dependen las nuevas fuentes de ingresos. Las estrellas famosas son un instrumento imprescindible y la victoria se define como la coronación de la marca. Por lo tanto, a este tipo de clubes les resulta sustancial para el negocio vencer sin cesar, da igual la forma en que lo consigan, y por ello no pueden detenerse a saborear mínimamente ningún triunfo.</p>
<div id="attachment_10554" style="width: 532px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2017/04/cristianoronaldo1.jpg" rel='prettyPhoto'><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-10554" class="size-full wp-image-10554" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2017/04/cristianoronaldo1.jpg" alt="" width="522" height="600" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2017/04/cristianoronaldo1.jpg 522w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2017/04/cristianoronaldo1-261x300.jpg 261w" sizes="auto, (max-width: 522px) 100vw, 522px" /></a><p id="caption-attachment-10554" class="wp-caption-text">Cristiano Ronaldo y el Real Madrid, una sociedad exitosa que retrata los nuevos tiempos del fútbol. Foto de Denis Doyle /Getty Images Europe / Vía Zimbio.</p></div>
<p>La otra gran fuerza que trabaja en esta misma onda es la industria periodística. Lo que en otros tiempos fue un oficio artesano, el periodismo, ha ido desapareciendo en un proceso salvaje de reindustrialización que se ha acelerado en el último decenio. Con él han quedado arrasados antiguos paradigmas del periodismo y han aparecido otros nuevos rasgos: inmediatez, superficialidad, brevedad, impacto&#8230; Aunque todavía existen excelentes medios de comunicación que ejercen un periodismo meticuloso, la tendencia general camina en sentido opuesto: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=qLhdpMoLJRU">los medios son ahora una industria de generar contenidos veloces y superficiales</a>. ¡Y coinciden precisamente con el mismo objetivo de los clubes!</p>
<blockquote><p><strong>Excusados bajo el mantra de la reconversión en protagonistas del enorme negocio que se genera en el deporte, estos clubes propician la mencionada bulimia de ganar. Deja de ser trascendente cómo juega el equipo, o si el estadio alberga más turistas deseosos de ver en acción a estrellas famosas que aficionados y socios del propio club.<br />
</strong></p></blockquote>
<p>Esta confluencia de objetivos e intereses entre clubes y medios deja muy poco espacio para que un entrenador intente ser pedagógico hablando de fútbol en sus apariciones ante la prensa. Los entrenadores tienen totalmente perdida esta batalla. Hace algo más de un año asistí a una de las tantas demostraciones de ello: durante la rueda de prensa previa al Bayern-Oporto, Guardiola se extendió durante cuatro minutos en detalladas explicaciones sobre el juego del equipo portugués, especificando las características concretas de cada uno de los principales futbolistas rivales.</p>
<p>Sentados a mi lado, dos periodistas alemanes comentaron: &#8220;¿Y a nosotros qué nos importa cómo juego el Oporto?&#8221; ¡Naturalmente que al negocio no le importa! Ni en Alemania, ni en España, ni en Inglaterra, ni en ninguna otra parte. Lo que adquiere carácter relevante es si un entrenador rompe el pantalón en el banquillo, si hace una mueca o si bebe champán en lugar de vino, porque eso genera impactos mediáticos. ¿El juego? ¿El fútbol? Sólo es un pretexto dentro de la generación de ingresos. Con su clarividencia proverbial, Marcelo Bielsa se refirió a esto cuando dijo: &#8220;Si algo ha obstaculizado la comunicación con la gente, ha sido el negocio periodístico&#8221;. El problema no son los periodistas, sino la industria periodística.</p>
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<p>El aficionado medio vive sometido a la presión de estas dos poderosas fuerzas, clubes y medios, que por caminos diferentes tienen el objetivo común de generar contenidos impactantes. Así, el aficionado es bombardeado con un mismo mensaje: sólo vale ganar. Pero no se trata de ganar de vez en cuando, como había ocurrido a lo largo de toda la historia de este deporte, sino que ahora hay que ganar siempre, de forma continuada y repetida, en un bucle que debe ser infinito, pues de lo contrario será un fracaso.</p>
<p>Este fenómeno se ha instaurado con naturalidad hasta el punto de que se ve con normalidad el grado desmedido de presión y exigencia, y la victoria pierde su carácter extraordinario. ¿Por qué? Porque agitar la frustración da mucho juego indirecto. Son muchos más los frustrados que los ganadores cuantitativamente hablando. Sin embargo, la estela que dejan los ganadores, tan antagónica pero tan potente, es más que suficiente para repartir a la masa frustrada el deseo de victoria a través de emociones oscuras.</p>
<p>El ciclo fagocitador-bulímico está instaurado: siempre se puede ganar más. El entrenador y los jugadores que más ganan son el centro de atención en un universo donde filias y fobias son la base de las emociones más primitivas y más fácilmente agitables para algunos medios. Y, a su vez, el exceso de control como necesidad de llevar el negocio hasta que no se sabe qué límites por parte de prensa y clubes hace que algunos miren para otro lado y no fomenten aspectos esenciales de la ética y el equilibrio, aspectos que &#8220;estorban&#8221; en la la consecución de objetivos por la vía fácil y rápida, tan alejada del necesario y coherente tiempo que todo proyecto requiere. Guardiola es consciente de ello:</p>
<p>-Sucede en todas partes. O ganas, o te masacran. Sólo sirve ganar. No hay el menor respeto por el trabajo del entrenador.</p>
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<p>De esta manera, ¿para qué disfrutar del triunfo de hoy si ya hemos de volcarnos en el triunfo de mañana porque necesitamos darnos otro atracón? Cuando algo nos obsesiona, precisamente lo que hacemos es no saborear, no disfrutar y, lo peor&#8230; no aprender. Lo describo como un trastorno social, que quiebra la realidad esencial del deporte, de ahí que lo asimile etimológicamente a la bulimia: ninguna victoria es suficiente porque ninguna sacia la voracidad de medios y clubes. En dicha dinámica perversa, el aficionado es víctima y a la vez impulsor del círculo vicioso.</p>
<p>En lugar de disfrutar del éxito y considerarlo una bendición, fruto del trabajo meticuloso de un colectivo y valorarlo como una de las múltiples opciones que ofrece el deporte, la sociedad del fútbol devora el triunfo en un instante, de un bocado, sin saborearlo, y de inmediato reclama más comida, más éxitos, más atracones, más y más&#8230; Es un trastorno de los tiempos modernos, una &#8220;enfermedad&#8221; de la cultura de la inmediatez. Ya, aquí y ahora, tengo lo que deseo. Para eso solo hace falta sentir que el control nos pertenece. Y nada más lejos y antagónico de la naturaleza del deporte y del fútbol, precisamente la actividad deportiva más incierta y menos controlable de cuantas se practican.</p>
<p><strong>*El texto fue extraído del libro Pep Guardiola, la metamorfosis, escrito por Martín Perarnau</strong></p>
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