<br />
<b>Notice</b>:  La función _load_textdomain_just_in_time ha sido llamada <strong>de forma incorrecta</strong>. La carga de la traducción para el dominio <code>redux-framework</code> se activó demasiado pronto. Esto suele ser un indicador de que algún código del plugin o tema se ejecuta demasiado pronto. Las traducciones deberían cargarse en la acción <code>init</code> o más tarde. Por favor, ve <a href="https://developer.wordpress.org/advanced-administration/debug/debug-wordpress/">depuración en WordPress</a> para más información. (Este mensaje fue añadido en la versión 6.7.0). in <b>/home/u277246983/domains/defutbolsomos.com.ar/public_html/wp-includes/functions.php</b> on line <b>6121</b><br />
<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Jorge Valdano &#8211; DE FÚTBOL SOMOS</title>
	<atom:link href="https://www.defutbolsomos.com.ar/tag/jorge-valdano/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://www.defutbolsomos.com.ar</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Wed, 30 Jun 2021 00:23:33 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.8.3</generator>

<image>
	<url>https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2017/08/cropped-futbol-balon-32x32.jpg</url>
	<title>Jorge Valdano &#8211; DE FÚTBOL SOMOS</title>
	<link>https://www.defutbolsomos.com.ar</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>YO HICE EL GOL DE MI VIDA EN MÉXICO &#8217;86</title>
		<link>https://www.defutbolsomos.com.ar/yo-hice-el-gol-de-mi-vida-en-mexico-86/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[defutbolsomos]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Jun 2021 20:14:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[No te olvidés]]></category>
		<category><![CDATA[Gol de Valdano a Alemania]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Valdano]]></category>
		<category><![CDATA[Revista Soho]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.defutbolsomos.com.ar/?p=14265</guid>

					<description><![CDATA[<img width="1200" height="838" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/06/valdanogolaalemania.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" fetchpriority="high" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/06/valdanogolaalemania.jpg 1200w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/06/valdanogolaalemania-300x210.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/06/valdanogolaalemania-1024x715.jpg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/06/valdanogolaalemania-768x536.jpg 768w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" />Por Jorge Valdano Pongamos la historia en contexto, estamos en el Mundial de México. Veníamos de ganarles a Inglaterra y a Bélgica a “maradonazo” limpio. Frente a Inglaterra, en un partido que ya forma parte de la mitología del fútbol, Diego resolvió por lo civil (el mejor gol de la historia del fútbol) y por &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<img width="1200" height="838" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/06/valdanogolaalemania.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/06/valdanogolaalemania.jpg 1200w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/06/valdanogolaalemania-300x210.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/06/valdanogolaalemania-1024x715.jpg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2020/06/valdanogolaalemania-768x536.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p><strong>Por Jorge Valdano</strong></p>
<p>Pongamos la historia en contexto, estamos en el Mundial de México. Veníamos de ganarles a Inglaterra y a Bélgica a “maradonazo” limpio. Frente a Inglaterra, en un partido que ya forma parte de la mitología del fútbol, Diego resolvió por lo civil (el mejor gol de la historia del fútbol) y por lo criminal (La Mano de Dios). Contra Bélgica, otros dos goles de Maradona, esta vez en la modalidad de slaloms cortos, nos pusieron en la final. Mucho Maradona y poca Selección, esa era la sensación.<span id="more-14265"></span></p>
<p>Encima, frente a Bélgica, el partido cerró con una jugada que demostraba científicamente la desproporción que existía entre ese individuo y el equipo. Fue una pelota larguísima que el Negro Enrique le metió a Maradona por el callejón derecho. Diego corrió como un salvaje en dura disputa con el marcador central belga, y le ganó la posición tocando levemente la pelota con la punta del pie. Increíble que hubiera llegado, increíble que lo hubiera eliminado, increíble que no hubiera perdido el equilibrio… Parecía que el balón se iba a perder por la línea de fondo pero, por las dudas, el portero belga Jean-Marie Pfaff salió a achicar el espacio.</p>
<p>En esos días Maradona había reinventado la relación de un futbolista con el tiempo y el espacio, de manera que alcanzó el balón, lo frenó en seco evitando que saliera y eliminando a Pfaff en un mismo movimiento y, finalmente, me lo entregó a la altura del punto del penal para que yo, que venía lanzado, culminara la obra. Como mi relación con el tiempo y el espacio no era la misma que la de Diego, mandé esa pelota cinco metros por encima del travesaño. Último cuadro: pitido infernal, humillación personal y Diego aplaudiendo: “Vamos, vamos, no pasa nada…” Era verdad, a él no le pasaba nada…</p>
<p>Es 29 de junio de 1986, son las 12 de la mañana, el estadio Azteca está bellísimo, hace un calor de morirse y el árbitro da la orden de que comience Argentina-Alemania. Es la final de la Copa del Mundo de 1986. El primer tiempo termina 1-0 para Argentina, gol de Brown. En la segunda mitad todo parecía bajo control. Mi misión era marcar de cerca a Hans-Peter Briegel, nombre que, según libre interpretación del ingenioso periodista mexicano Ángel Fernández, significaba “Ferrocarriles Nacionales Alemanes”. No era para menos, se trataba de un jugador intimidante que había sido atleta de pentatlón y al que me tocó perseguir durante toda la tarde. ¡Qué cruz! Arriba y abajo, arriba y abajo; cuando era hacia arriba me marcaba él, cuando era hacia abajo lo marcaba yo, siempre por mi banda derecha.</p>
<p>En el minuto diez del segundo tiempo acompañé a Briegel hasta mi propia área, pero cuando comprobé que el centro que llegaba desde el lado contrario lo descolgaba Nery Pumpido, arquero de Argentina, me desmarqué hacia la derecha, pedí la pelota y pensé: “Ahora seguime vos”. Ahí empezó la mejor aventura de mi carrera y duraría, exactamente, 17 segundos. Mi arrancada sorprendió a Briegel, que me abandonó. Logré irme de un primer alemán, que no sé identificar, y aceleré… Por el camino me encontré a otro buen grupo de rivales que me obligaron a hacer una pequeña pausa, tiempo suficiente para que el alemán anónimo y tenaz que creía eliminado, se me tirara a los pies y mordiera la pelota. Tuvo mala suerte porque le llegó a Maradona.</p>
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true">
<p lang="es" dir="ltr">Hace 34 años tocabas el cielo con las manos y cumplías tu sueño!!, te extraño mucho todos los días Pa!!, beso al cielo y seguí guiándome desde arriba, te quiero mucho ❤️✨ <a href="https://t.co/wDgDVGqPIG">pic.twitter.com/wDgDVGqPIG</a></p>
<p>&mdash; Juan Ignacio Brown⚽ (@juanibrown) <a href="https://twitter.com/juanibrown/status/1277440044215742472?ref_src=twsrc%5Etfw">June 29, 2020</a></p></blockquote>
<p><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script></p>
<p>Por mi parte, y vaya a saber por qué, decidí cambiar la dirección de mi carrera y tirar una larga diagonal de derecha a izquierda. Ni rastro de Briegel. A todo esto Maradona giró y se la dio al Negro Enrique que, con la pelota en los pies, cruzó la mitad de la cancha a toda velocidad: uno, dos, tres toques… Mientras tanto, yo ya había pasado por detrás de Diego y estaba a punto de pasar a toda velocidad por detrás de Enrique, que me entregó la pelota en el momento justo para no dejarme caer en fuera de juego. Recibí esa pelota con el pie izquierdo a unos 35 metros del arco y con un toque justo la orienté en la dirección y con la velocidad justas. Sólo tuve que acompañarla y aprovechar el tiempo para pensar en el tiro final.</p>
<p>Alguna vez dije que, en el camino, fui rezando una parca oración a la pelota que decía así: “Entrá, por favor”. Pero la verdad es que, como en un accidente, me pasaron muchas cosas por la cabeza. Por ejemplo, el fallo que había tenido en semifinales y que había marcado la espera de la final… “Pero no debo distraerme”… En que esa jugada marcaría mi futuro porque, si entraba, sería un poquito más feliz el resto de mi vida, y si no entraba… “Pero tengo que concentrarme en la jugada”… En todo lo que me costó, en términos de sacrificio, llegar hasta ese momento… “Pero pensá en el tiro, pensá en el tiro, pensá en el tiro”… Porque Schumacher está saliendo del arco y yo estoy entrando al área grande, solo, y levemente escorado hacia la izquierda. Decidí escorarme aún más, poniéndome como de perfil al arco. Si Schumacher me tapaba el segundo palo, yo lo podía gambetear por afuera; si encontraba un hueco, tiraría. Fue tiro. Con el interior del pie derecho, no muy fuerte, muy pegado al palo: 2-0.</p>
<iframe  style="display: block; margin: 0px auto;"  id="_ytid_92652"  width="600" height="380"  data-origwidth="600" data-origheight="380" src="https://www.youtube.com/embed/_RVXkpMyCrE?enablejsapi=1&autoplay=0&cc_load_policy=1&cc_lang_pref=&iv_load_policy=1&loop=0&rel=1&fs=1&playsinline=0&autohide=2&theme=dark&color=red&controls=1&disablekb=0&" class="__youtube_prefs__  no-lazyload" title="YouTube player"  allow="fullscreen; accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen data-no-lazy="1" data-skipgform_ajax_framebjll=""></iframe>
<p>Cuando tuve la certeza de que esa pelota entraba, de que era gol, lo primero que pasó por mi cabeza, a la velocidad del rayo, fue una certeza: “Esto no me está pasando a mí”. A la espera de que alguien me despertara lo grité con el alma, señalé con el dedo al banco de suplentes, a Marcelo Trobiani, compañero de habitación que no sólo me había ayudado a superar aquel grosero error de semifinales sino que, como parte de la terapia, me había ayudado a soñar este momento: “Vas a meter un gol y lo vas a venir a gritar conmigo”. Él fue el primero en abrazarme y detrás de él llegó una multitud. Terminé acostado en el suelo, aplastado por medio equipo, con 200 pulsaciones. Imposible ser más feliz. Pero había que levantarse, porque el partido continuaba y era necesario seguir corriendo detrás de Briegel. Por un momento olvidé que esos tipos eran alemanes y me sentí campeón del mundo.</p>
<p>Pero nos empatarían y tuvimos que empezar de nuevo, hasta que Burruchaga metió el tercero sin tiempo para que volvieran a reaccionar. 3-2 y esta vez con más equipo que Maradona. Y ahora sí: ¡Campeones! Aunque uno sea futbolista, aunque sea delantero de una gran Selección, aunque eso sea un Mundial… Aunque haya soñado toda la vida con ese momento de culminación, esas cosas siempre les pasan a los demás, de manera que, otra vez: “Esto no me está pasando a mí”.</p>
<p>Era tal la sensación de irrealidad que cuando llegué al vestuario, después de la vuelta olímpica, quise llorar y no pude. El momento lo merecía, pero no hubo caso, ni una lágrima para dignificar esa alegría, esa sensación de culminación. Tuvieron que pasar dos años para que aquel gol fuera enteramente mío. Mi hermano solía mandarme periódicamente un casete con mensajes, música y todo lo que se le ocurriera. Como siempre, puse aquel casete en el walkman y me fui a hacer deporte para escucharlo tranquilamente. Estaba corriendo por el parque que había frente a mi casa y de pronto, entre canción y canción, comenzó a sonar el relato de mi gol cantado por José María Muñoz, una voz radiofónica victoriosa que, desde mi pueblo, me había relacionado con el gran fútbol durante toda mi infancia.</p>
<p>Ese día entendí hasta qué punto, para la gente de mi generación, la palabra complementa el fútbol. Es que entonces, sin quererlo y avergonzado, porque estaba rodeado de gente, empecé a llorar como un chico. Era verdad, era gol, era mío.</p>
<iframe  style="display: block; margin: 0px auto;"  id="_ytid_57711"  width="600" height="380"  data-origwidth="600" data-origheight="380" src="https://www.youtube.com/embed/zt-H7q93d4Y?enablejsapi=1&autoplay=0&cc_load_policy=1&cc_lang_pref=&iv_load_policy=1&loop=0&rel=1&fs=1&playsinline=0&autohide=2&theme=dark&color=red&controls=1&disablekb=0&" class="__youtube_prefs__  no-lazyload" title="YouTube player"  allow="fullscreen; accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen data-no-lazy="1" data-skipgform_ajax_framebjll=""></iframe>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>*El texto fue publicado por el autor en junio de 2015 en la revista Soho</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>SAN MARTÍN MONTADO EN UNA PELOTA</title>
		<link>https://www.defutbolsomos.com.ar/san-martin-montado-en-una-pelota/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[defutbolsomos]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Sep 2019 19:55:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A un toque]]></category>
		<category><![CDATA[Gimnasia]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Valdano]]></category>
		<category><![CDATA[Maradona]]></category>
		<category><![CDATA[Nápoles]]></category>
		<category><![CDATA[Napoli]]></category>
		<category><![CDATA[Selección Argentina]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.defutbolsomos.com.ar/?p=13426</guid>

					<description><![CDATA[<img width="1200" height="675" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2019/09/maradonapelota2.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2019/09/maradonapelota2.jpg 1200w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2019/09/maradonapelota2-300x169.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2019/09/maradonapelota2-768x432.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2019/09/maradonapelota2-1024x576.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px" />Por Jorge Valdano Empiezo este artículo inspirado por un episodio menor. Estoy en Positano, un pueblo maravilloso colgado de un monte de la Costa Amalfitana, a algo más de 50 kilómetros de Nápoles. En el restaurante del hotel reina un ambiente más propio del siglo XX que del XXI. A la hora de la cena, &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<img width="1200" height="675" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2019/09/maradonapelota2.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2019/09/maradonapelota2.jpg 1200w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2019/09/maradonapelota2-300x169.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2019/09/maradonapelota2-768x432.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2019/09/maradonapelota2-1024x576.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p><strong>Por Jorge Valdano</strong></p>
<p>Empiezo este artículo inspirado por un episodio menor. Estoy en Positano, un pueblo maravilloso colgado de un monte de la <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Bbw94yfHdts">Costa Amalfitana</a>, a algo más de 50 kilómetros de Nápoles. En el restaurante del hotel reina un ambiente más propio del siglo XX que del XXI. A la hora de la cena, un violinista pasa entre las mesas tocando suaves melodías. El intérprete es un hombre que roza los 50 años, de fría inexpresividad y rostro duro, como tallado en piedra. Parece habitar no sólo en otro tiempo, sino también en otro mundo. Cuando pasa por mi lado, totalmente absorbido por su música, hace algo que lo convierte en humano; se agacha y me dice las dos únicas palabras que se le han oído a lo largo de la semana que llevo en el hotel: “Grande Diego”. Para qué decir el apellido si todos sabemos que, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=CedAArglsk8">en Nápoles y alrededores, sólo hay un Diego</a>. Podría haber ocurrido en Buenos Aires.<span id="more-13426"></span></p>
<p>Digo que se trata de un episodio menor porque tuve ocasión de escapar, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=OjaxWEkj_5o">con el Ferrari de Maradona</a>, de multitudes que lo perseguían con Vespas por Nápoles, o de ver a gente que se ponía a llorar sólo por la emoción de conocerlo en persona, o de altares consagrados a su figura en casas de personas en apariencia normales. <em>Mi</em> violinista es el último ejemplo de que <a href="https://www.elmundo.es/papel/historias/2019/09/02/5d6be9d221efa0fa0c8b4669.html">una figura con semejante fuerza emocional entra por cualquier resquicio mental, incluso el más impenetrable</a>.</p>
<p>En cuanto a la Argentina, el nivel de impunidad de Maradona lo coloca ampliamente por encima del bien y el mal. Su figura no admite competencia a lo largo y ancho del país. En Bariloche, al sur del país, acabo de ver una bandera con cuatro fotos. Una delantera indiscutible: Evita, Perón, el Che Guevara, Carlos Gardel y Maradona. El único al que hay que compadecer es al que está vivo, porque muerto es mucho más fácil ser idolatrado. ¿Pero qué colocó a Maradona en ese lugar? Antes que nada, se trata de un jugador que encarnó el sueño platónico de cualquier argentino: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=wttKxTF3gFE&amp;t=70s">hacer lo que a uno se le antoje con la pelota</a>. Ahí empezó su reino porque, para un argentino, saber jugar a la pelota es mucho más importante que saber jugar al fútbol. El virtuosismo te consagraba en el barrio, lo cual era mucho más importante que consagrarse en el estadio.</p>
<p>Hay un cuento fantástico del Negro Fontanarrosa que voy a destrozar, acudiendo a mi memoria, para ilustrar mi memoria. Un niño está sentado junto a su pelota en el banco de una plaza. De pronto se va y la deja abandonada, en un acto que pone en duda la salud mental de un chico argentino. Pero cuando llega a la esquina, el pibe gira la cabeza, silba y la pelota se baja del banco y va a su encuentro para seguirlo dócil como un perro. Cuando leí el relato, al llegar a ese pasaje me sobresalté, porque esa es la aspiración última de un argentino: que la pelota nos obedezca hasta ese punto. Como hacía con Maradona. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=nsb8VL-g9XQ">La relación de Diego con la pelota era carnal, sensual, plástica. Cuando la dominaba, se notaba a la legua que ambos estaban enamorados</a>. De hecho, todos los balones del mundo se parecen un poco a Maradona, en lo que sin duda es un homenaje que la pelota dedica al artista que mejor la trató.</p>
<blockquote>
<h2>“Antes que nada, Maradona encarnó el sueño de cualquier argentino: hacer lo que a uno se le antoje con la pelota. Ahí empezó su reino porque, para un argentino, saber jugar a la pelota es mucho más importante que saber jugar al fútbol”, escribe Jorge Valdano.</h2>
</blockquote>
<p>Luego, su carisma futbolístico y su accidentada vida privada lo convirtieron en centro mediático del planeta entero. Bendito y maldito, blanco y negro, lo cierto es que Maradona cubría (y aún cubre) el amplio espectro que va del bien al mal, y ese es un festín periodístico difícil de igualar porque está hecho a la medida de estos tiempos excesivos. Finalmente, Diego hizo un viaje extraordinario desde su pobreza de origen hasta su condición de líder popular, en el que se vieron proyectados millones de personas que por obra y gracia de su ídolo veían posible (para ellos mismos o para sus hijos) lo que parece imposible. <a href="https://www.elgrafico.com.ar/articulo/1090/31925/1982-maradona-y-los-heroes-por-vargas-llosa">Por decirlo con palabras de Mario Vargas Llosa dedicadas al mismo Maradona: “Una deidad viviente que los hombres crean para adorarse en ella”</a>.</p>
<p>Da igual la Argentina que Nápoles, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=kp9AMkjbNGM">Maradona ha estado con puntualidad napoleónica donde debía estar: el sitio en el que existía la demanda urgente de un Salvador</a>. Sólo si se dan condiciones muy especiales puede uno pasar de crack del fútbol a rey popular. En México, en 1986, Diego dio ese salto para todos los argentinos. Si después del Mundial hubiera vuelto al país montado en un caballo blanco, lo habrían confundido con el general San Martín. Esa era su estructura para millones de personas, aunque muchos pensarán que exagero. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=K42VQQc1fh8">Les ganó a los ingleses en cuartos de final un partido que, para el imaginario colectivo, era la revancha de la guerra de Las Malvinas</a>.</p>
<p>Aquel día, Maradona saldó cuentas muy pendientes para un país que quiere encontrarse a sí mismo. En aquella ocasión, en las horas previas al partido, se me ocurrió decir que confundir el fútbol con la guerra era propio de imbéciles. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=pNNYcGohOIQ">El tiempo demostró que el imbécil era yo, porque en aquel encuentro se agigantó su importancia hasta convertirse en una leyenda inigualable</a>. Para eso hicieron falta dos goles (el maldito y el bendito) que le agregaron divinidad a la ocasión. Luego, Diego siguió comandando una victoria en el Mundial sin fisuras (ganando todos los partidos sin incómodos descuentos o angustiosos penales) y se convirtió, por esos días, en la personas más famosa del mundo.</p>
<p>Algo así como el hombre que le advertía al mundo que la Argentina seguía existiendo y sus sueños de grandeza permanecían intactos. En el imaginario colectivo, el triunfo frente a Inglaterra en cuartos pesa más que la final ganada a Alemania. Cosas de la memoria emocional.</p>
<p>Lo de Nápoles fue más simple, pero igual de oportuno. Una ciudad desplazada, cuando no despreciada por el próspero norte, un fútbol siempre secundario salvo por el fervor de su gente, una demanda social gigantesca que depositó toda su ilusión sobre los hombres de un jugador de fútbol. Un solo jugador, un solo hombre, un solo hombro. Y el ídolo tuvo la fuerza de levantar Nápoles hasta lo más alto con una personalidad extrovertida y estridente que no difería mucho de la de cualquier napolitano, pero con una fuerza hercúlea y un talento fuera de la normal para ganar todos los retos que la gente soñaba. Era uno más y, al tiempo, único. El gran representante que, armado con una pelota, vengaba a un país de la humillación de una guerra perdida o reivindicaba a una ciudad de todos los atropellos sufridos, no podía ser más que un Mesías.</p>
<iframe loading="lazy"  style="display: block; margin: 0px auto;"  id="_ytid_71019"  width="600" height="380"  data-origwidth="600" data-origheight="380" src="https://www.youtube.com/embed/_AcNa10q35A?enablejsapi=1&autoplay=0&cc_load_policy=1&cc_lang_pref=&iv_load_policy=1&loop=0&rel=1&fs=1&playsinline=0&autohide=2&theme=dark&color=red&controls=1&disablekb=0&" class="__youtube_prefs__  no-lazyload" title="YouTube player"  allow="fullscreen; accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen data-no-lazy="1" data-skipgform_ajax_framebjll=""></iframe>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>*Extracto del libro Fútbol: el Juego Infinito.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Palabras mayores (por Jorge Valdano)</title>
		<link>https://www.defutbolsomos.com.ar/palabras-mayores-por-jorge-valdano/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[defutbolsomos]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 Jul 2016 18:49:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Palabras mayores]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Valdano]]></category>
		<category><![CDATA[Libros de Valdano]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.defutbolsomos.com.ar/?p=9802</guid>

					<description><![CDATA[<img width="2859" height="1278" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/valdanojorge-e1469892414536.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/valdanojorge-e1469892414536.jpg 2859w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/valdanojorge-e1469892414536-300x134.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/valdanojorge-e1469892414536-768x343.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/valdanojorge-e1469892414536-1024x458.jpg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/valdanojorge-e1469892414536-671x300.jpg 671w" sizes="auto, (max-width: 2859px) 100vw, 2859px" />Hubo un tiempo en que la prensa miraba más allá de su currículum en el área. &#8220;Maneja la palabra con más soltura que el balón&#8221;, se decía en las redacciones. Y eso que el hombre mostraba su cartel de delantero del Real Madrid y campeón del mundo con la Argentina. Hoy, lejos del césped, sigue &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<img width="2859" height="1278" src="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/valdanojorge-e1469892414536.jpg" class="attachment-small size-small wp-post-image" alt="" style="margin-bottom:10px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/valdanojorge-e1469892414536.jpg 2859w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/valdanojorge-e1469892414536-300x134.jpg 300w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/valdanojorge-e1469892414536-768x343.jpg 768w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/valdanojorge-e1469892414536-1024x458.jpg 1024w, https://www.defutbolsomos.com.ar/wp-content/uploads/2016/07/valdanojorge-e1469892414536-671x300.jpg 671w" sizes="auto, (max-width: 2859px) 100vw, 2859px" /><p><span style="font-size: 12pt;">Hubo un tiempo en que la prensa miraba más allá de su currículum en el área. &#8220;Maneja la palabra con más soltura que el balón&#8221;, se decía en las redacciones. Y eso que el hombre mostraba su cartel de delantero del Real Madrid y <a href="https://www.youtube.com/watch?v=_RVXkpMyCrE">campeón del mundo con la Argentina</a>. Hoy, lejos del césped, sigue de cerca la pelota y une conceptos sobre &#8220;un juego exageradamente humano&#8221;. Jorge Valdano suma textos y amplía su colección de libros. Pasaron más de 20 años desde la aparición de <em>Sueños de Fútbol</em>, donde relataba <a href="https://www.youtube.com/watch?v=TKXYrTWlznA">sus días como DT de Tenerife</a> y su llegada al banco del Madrid. Ahora, publica <em>Fútbol, el juego infinito</em>, título que le pide prestado a Juan Sasturaian. En las páginas, hace nombres propios (Maradona, Messi, Cristiano Ronaldo&#8230;) y, además, define el cambio de época con esta frase.</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><span id="more-9802"></span></span></p>
<blockquote><p><span style="font-size: 12pt;"><strong>Durante mi niñez, solo tenía una obsesión: la pelota. Estoy convencido de que a mi nieto lo desvelará una camiseta de su equipo, porque la fascinación que producen los héroes tiene ya más fuerza que el juego mismo. Mi nieto no sabrá que en el instante en que compra esa camiseta, pasará de hincha a cliente para activar un negocio cada vez más grande&#8221;.</strong></span></p></blockquote>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La obra cumbre</title>
		<link>https://www.defutbolsomos.com.ar/la-obra-cumbre/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[defutbolsomos]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 Jun 2012 14:33:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A un toque]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Valdano]]></category>
		<category><![CDATA[Mundial de México 86]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://defutbolsomos.wordpress.com/?p=4524</guid>

					<description><![CDATA[Domingo 29 de junio de 1986. La fecha permanece intacta en el inconsciente colectivo de la Argentina. Es el recuerdo del título celeste y blanco en el Mundial de México. Un momento extraordinario para el pueblo futbolero y, más aún, los 22 nombres que pusieron sus manos sobre la Copa del Mundo. La obra cumbre &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Domingo 29 de junio de 1986. La fecha permanece intacta en el inconsciente colectivo de la Argentina. Es el recuerdo del título celeste y blanco en el Mundial de México. Un momento extraordinario para el pueblo futbolero y, más aún, <a href="http://www.youtube.com/watch?v=5vQunAoJ13s">los 22 nombres que pusieron sus manos sobre la Copa del Mundo</a>. La obra cumbre fantaseada por cada uno de ellos. Y de ahí en más, un cambio interior en sus días. Pura satisfacción personal. Tal como le ocurrió a <a href="http://www.youtube.com/watch?v=2tpjBZcfFOE">Jorge Valdano</a>, el hombre que llenó su boca de gol en la final contra Alemania. &#8220;Yo no fui otro desde aquel logro, pero sí fui un poco más feliz cada día de mi vida sólo porque, en algún lugar de mi subconsciente, tengo la tranquilidad de haber vivido la experiencia máxima que un jugador vocacional pueda vivir en el mundo del fútbol&#8221;, reveló tiempo atrás al diario <em>La Nación</em>. Un testimonio contundente. Igual que el cierre de aquella confesión íntima: &#8220;No es que todos los días me levante, me mire en el espejo y me declare campeón del mundo mientras me afeito. Pero sí que hay una especie de orgullo contenido en el hecho de saber que me tocó vivir uno de esos episodios perfectamente envidiable&#8221;.</p>
<p>[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=_RVXkpMyCrE]</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
