“PANZERI ES CADA VEZ MÁS ACTUAL, CADA DÍA MÁS URGENTE”

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Por Santiago Tuñez

“Al fútbol de hoy -decía Dante Panzeri en los ’60- le faltan tres cosas: dirigentes, decencia y wines”. Y al propio Panzeri, después de su muerte en 1978, le faltaba alguien que se lanzara a rescatarlo del olvido. Sin rastro alguno sobre este personaje valioso, el escritor Sebastián Kohan Esquenazi dedicó más de diez años a esa tarea. Al principio, reeditó su obra cumbre, el libro Dinámica de lo Impensado. Más tarde filmó un documental sobre la vida del ex director de El Gráfico. Y ahora, acaba de publicar Dante Panzeri y el paradigma perdido. La historia del periodista más citado y menos leído.

“Es un libro de divulgación, pensado para los jóvenes. De todos los grandes autores del mundo están sus obras y, después, la gente que escribe sobre ellos; que no sólo es una manera de explicarlos, sino también de que formen parte de nuestro conocimiento, de nuestro acervo intelectual. Hay libros de cómo pensar a Michel Focault, Karl Marx, y desde hace algunas semanas hay uno de cómo pensar a Panzeri”, le cuenta Kohan Esquenazi a De Fútbol Somos, días después de cumplirse 100 años del nacimiento del periodista. “Sentí que podía apropiarme de su obra y darle nueva vida, actualizarla y pensar su figura hoy en día”, agrega el escritor y documentalista desde México.

-¿Por qué creés que es un periodista tan citado, como poco leído y olvidado?
-Uno se da cuenta de que nadie lo leyó, porque lo que quiere decir con su frase “Dinámica de lo Impensado” no es que un partido puede terminar de cualquier manera y, entonces, es impensable. En ese libro, Panzeri hace una tesis sobre la industrialización del deporte y, por lo tanto, de la mente de las personas. Es una crítica a la modernidad, donde aparecen figuras que para él eran medio chantas, como los entrenadores que querían calcular los resultados y lo que sucedía dentro de la cancha. Por otro lado, la gente mayor de 60 años sabía quién era Panzeri, aunque no lo hayan leído. Aparecía en la tele, fue relativamente popular, pero su pensamiento fue tan hipercrítico que no era conveniente para nadie, salvo los hipercríticos. Entonces, no es que se borró, pero nadie reprodujo su existencia. Nadie se la apropió, nadie retomó su pluma y su actitud. Por ahí va la cosa.

-¿Cómo fue la tarea de desenterrar su figura? ¿Qué desafíos te provocó ese trabajo?
-Fue una tarea extremadamente difícil. Los periodistas deportivos decían haber visto alguna vez a la familia, pero no sabían su paradero. Nadie sabía nada de nada. Después de un año y medio de no tener ningún tipo de dato valioso, decidí llamar a todos los Panzeri de las páginas amarillas, hasta que el número 57 fue una sobrina, que me dio el teléfono del hijo. Ahí pudimos empezar a tirar un poco del hilito. Todo ese misterio fue lo que me dio la pauta de que había una película de por medio, en especial por el halo de extrañeza de un tipo al que todos consideraban uno de los mejores y, sin embargo, no había nada. Era raro y hablaba sobre el olvido de Panzeri en la actualidad.

-¿Cuándo leíste por primera vez a Panzeri y qué te generó en ese momento?
-La primera vez llevaba varios meses intentando leerlo, porque Dinámica de lo Impensado no estaba por ninguna parte. El libro de Matías Bauso (Dirigentes, Decencia y Wines) no existía, en Internet había una sola nota subida de Gangsterismo y Burguesía en el Deporte. Cuando conseguí Dinámica de lo Impensado, yo venía con esa carga de ansiedad y misterio. Puedo decir, y además la historia lo ha demostrado, que me cambió la vida. Algo había en ese libro que decía todo aquello que yo de alguna manera pensaba, pero no tenía las palabras para enunciar. Entonces, se convirtió en mi vocabulario, en ese argumento crítico que tenía una sola base: el fútbol es un juego y dejó de serlo. Además de toda su contundencia en contra del mal periodismo, tenía esa contundencia ideológica o idealista.

Dante Panzeri, en una entrevista a Menotti, antes del Mundial ’78. El periodista fue un crítico de la organización del torneo.

-Queda claro que fue un libro que te marcó…
-Me llamó la atención porque tenía un lenguaje absolutamente ajeno al periodismo deportivo e, incluso, a la literatura. Es un libro histórico que habla de transformaciones sociales y de causalidades. Y habla, también, de un momento muy particular de los ’60, donde empezaba a industrializarse el fútbol y, sobre todo, las mentes. Panzeri podría haber pertenecido sin ningún tipo de problemas a la Escuela de Frankfurt, con Habermas, Horkheimer, Adorno, Marcuse; toda una serie de autores que cuestionaban la modernidad por las consecuencias que iba a traer. Dinámica de lo Impensado es un libro muy rico para periodistas deportivos y la sociedad en general.

-¿Qué tan vigentes considerás que hoy podrían ser las críticas que planteaba?
-Sus cuestionamientos son cada vez más vigentes. En principio, porque no son coyunturales, más allá de que algunas notas puntuales trabajaban el tema coyuntural, como buen periodista. Pero su teoría fuerte tiene que ver con la denuncia de cuestiones sistémicas. Entonces, la mafia, la violencia, la mentira y el negocio son elementos que siempre existieron y existen cada vez más. Así que Panzeri tiene la cualidad, lamentablemente, de ser cada vez más actual, cada día más urgente. Por eso, de alguna manera resurgió. Cuando contacté a la familia en 2010, también lo hizo Bauso y Capital Intelectual para editar Burguesía y Gangsterismo en el Deporte. Aparentemente fue una casualidad, pero en verdad fue una causalidad, porque la figura de Panzeri y su crítica se tornaban imprescindibles e indispensables para entender lo que estaba pasando en el país.

-¿La carta que escribió en contra de la organización del Mundial ’78 es uno de los mejores retratos de su obra periodística?
-Más allá de que sea una de sus mejores notas, me parece que fue su cruzada más valiente. La mayoría de los periodistas que entrevisté, y con los que tenía contacto para construir la figura de Panzeri, han dicho que él era conservador y gorila. Y que no había hecho una crítica política al Mundial, sino económica. Ahí me parece que hay un sesgo muy grande y peligroso, que por el hecho de no haber sido declaradamente de izquierda, ni peronista, se lo niega como un sujeto ideológico. Cuando decía que el Mundial ’78 no tenía que realizarse, porque el país no tenía dinero para gastar en ese evento y que ese dinero debía ser gastado en hospitales y escuelas, estaba haciendo una crítica política, ideológica. Él pensaba en la igualdad y la justicia, como un buen superhéroe, como un buen Quijote. Y se lo ninguneó por su figura contradictoria, por haber sido gorila, por haber coqueteado en algún momento y en circunstancias particulares con la Revolución Fusiladora.

-¿Su vida corrió riesgo con esa cruzada?
-Hace poco hablé con integrantes de una organización de Derechos Humanos y me dijeron que Panzeri estaba dentro de las listas de la gente a perseguir, y que si no lo habían asesinado era porque tenían mucha información. Sabían que estaba enfermo y se iba a morir, no era necesario matarlo. Eso es importante que se sepa, porque si no se lo deja en un rinconcito, como el gorila buena onda. Y no era así, era un librepensador y revolucionario, y valiente.

-¿Qué queda de Panzeri en esta época? ¿Existe espacio para que surja una crítica tan contundente como la suya?
-Siguen habiendo críticas contundentes en la actualidad. Una es la de Ezequiel Fernández Moores: es contundente, política, y se engancha bien con los tipos y formas de juego. Pero sí creo que para generar una crítica tan contundente hay que ser un hombre de esos del siglo pasado, que eran más integrales en cuanto a su conocimiento. Eso no sobra hoy en día.

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