La otra traición de Bilardo, según Maradona

A un toque

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“Bilardo me traicionó”, disparó Maradona, papel en mano, el día después de su salida del seleccionado. La acusación fue un golpe directo a la nariz del doctor entrenador. Uno más, en su turbulenta relación. Algo similar había ocurrido hace 17 años, durante su paso por Sevilla. Y lo contó el propio Maradona, en su libro Yo soy el Diego:

(…) Otra vez había hecho un esfuerzo enorme para volver y nadie me entendía. Sólo los míos, sólo los que estaban cerca. Como Bilardo. Por lo menos, eso pensaba yo en aquel tiempo. Una vez más, me equivoqué.

(…) Yo no me había entrenado en toda la semana y teníamos que jugar contra el Burgos, el domingo 12 de junio de 1993. Me puse de todo y salí a la cancha, como podía. Pero la rodilla se me iba, se me iba. Por eso, cuando terminó el primer tiempo, le dije a Bilardo: “Carlos, no puedo más, no puedo manejar la rodilla…¿Qué hago? Sáqueme o me infiltro”. Y él me contestó: “Andá, infiltrate que vos tenés que seguir”. Fui, me calzó el tordo y me metió tres inyecciones en la rodilla. ¡Me mató!… Sentí que Bilardo me necesitaba y yo no le podía fallar, siempre había sido así con él.

A los diez minutos, vi que el árbitro paraba el partido para hacer un cambio. Miré para el banco y vi la chapa número diez. ¡No lo podía creer! Bilardo me sacaba a mí, diez minutos después de haberme hecho comer tres brutas inyecciones. Entonces, lo reputié de arriba abajo, como todo el mundo vio por televisión: “Bilardo y la puta que te parió”, le grité. Me fui al vestuario y rompí todo, lo hice mierda.

Me fui del estadio y me encerré en mi casa. Me quedé toda la noche llorando por lo que había pasado y porque me acordaba de la reunión del miércoles, más allá de la lesión, de la reunión que había tenido unos días antes con los dirigentes del Sevilla.

Ellos me habían dicho, ¡a mí, ¿eh?, a mí!: “Vamos a echar a Bilardo antes del partido contra el Burgos, te querés quedar como técnico y jugador?” Y yo les contesté, lo juro por mis hijas: “¡No, ¿están locos?! A mí me trajo Bilardo acá, yo vine por él. Yo puedo ser cualquier cosa, pero no un traidor, señores”. Salí de la reunión y me lo crucé a Bilardo, ahí nomás: “Carlos, me ofrecieron ser técnico, estos hijos de puta lo van a echar”. Juro por mis hijas que fue así. Y él no me creía: “No, Diego, es una boludez. Voy a hablar con ellos y después te llamo”. No me llamó más, no me dijo más nada hasta que llegó el partido y se dio aquella historia.

(…) Después de discutir y pegarle a Bilardo en mi casa, al día siguiente del partido, se recompusieron las cosas, pero ya no fue lo mismo. A mí me quedó una duda, una duda que me dura hasta el día de hoy: ¿qué pasó en esa reunión entre Bilardo y los dirigentes, después que me ofrecieran la dirección técnica? Tengo una respuesta, creo, y es que la solución era limpiarme a mí. Y me limpiaron. Se sacaron de encima a un tipo molesto, rebelde, que no aceptaba las cosas como ellos las planteaban”.

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