«LA FILOSOFÍA DE MENOTTI SIGUE VIGENTE PORQUE TRASCIENDE AL TIEMPO»

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Por Santiago Tuñez

«Siempre me pareció que dirigir a la Selección era la gran posibilidad de concretar todo lo que uno sueña y teoriza en interminables charlas de café. Se siente, o por lo menos yo lo siento, la agitación tan especial que produce esa mezcla de pasión y vocación por todo lo que tenga que ver con el fútbol. Quizás porque me crié en una cancha y allí desarrollé mis convicciones». Era julio de 1978 y César Luis Menotti contemplaba radiante su obra cumbre: el título en el Mundial. Y en una entrevista con El Gráfico, definía qué efectos le generaba ser el técnico de la Argentina.

Pasaron 40 años de aquella frase y el ex DT aparece, otra vez, envuelto en celeste y blanco. Ahora, como director de Selecciones Nacionales. Y en este regreso, hay un libro que recorre su vida futbolera. Se trata de Menotti, el último romántico. Escrito por los periodistas Gustavo García y Carlos Viacava, se enfoca en su línea de tiempo como jugador y entrenador. Sus aciertos y contradicciones. Su filosofía. «El fútbol de Menotti no es antiguo, ni moderno. Siempre que haya un equipo que salga a la cancha pensando en asumir el protagonismo, haciendo especial hincapié en el respeto por la pelota y por las formas, vamos a asociar ese estilo con el del Flaco», destacan los autores de la primera biografía del ex DT, en una entrevista con De Fútbol Somos.

Menotti comenzó su carrera de jugador en Rosario Central. Debutó en 1960 y estuvo cuatro años en el club.

-Mucho se sabe sobre Menotti como entrenador, pero poco de sus tiempos de futbolista. ¿Qué tipo de jugador era?
Gustavo García -Su principal característica como futbolista era la pegada exquisita; un remate preciso que terminó siendo un aspecto clave a la hora de convertir goles. Por otra parte, era de tranco lento, más pensante que veloz, y esa lentitud que le fue endilgada casi peyorativamente se transformó en una carga para él. Era, también, un jugador caprichoso, de expresar su malhumor cuando las cosas no salían y de irse figurativamente del partido si no encontraba un socio que lo comprendiera. Su pose de brazos en jarra y quejas permanentes le valían el reproche de los hinchas y el cuestionamiento de los compañeros. Dotado de cierto talento, el Flaco no estaba bien dispuesto para el sacrificio.

-Un hecho sorprendente es que jugó en la liga norteamericana. ¿Cómo llegó ahí y por qué esa etapa fue clave para que lo contrataran en el Santos de Pelé?
GG- Hacia 1966 era común que por las noches se jugaran algunos amistosos a beneficio. Se dio que el técnico de los New York Generals de EE.UU., el inglés Freddie Goodwin, estaba en Buenos Aires reclutando jugadores para su equipo, que participaba en lo que por entonces era una liga norteamericana en estado embrionario. Goodwin vio jugar a Menotti y apuntó su nombre en la libreta de refuerzos. Luego de arduas negociaciones, el Flaco terminó integrando un paquete de futbolistas de Boca que emigraron a los Generals, entre ellos Luis María Más –marcador de punta, hermano de Pinino-, Julio Alas y José Antonio Pla. Su experiencia en la Liga estadounidense fue positiva, en el contexto de un fútbol de nivel casi amateur. Pero lo más importante ocurrió el 12 de julio de 1968, cuando en un amistoso derrotaron por 5-3 al Santos de Pelé. Cuentan que esa noche Menotti “la rompió”, y que el propio Pelé, deslumbrado, le hizo el contacto para que emigrara a ese equipo. Esto ocurrió, aunque el Flaco casi no tuvo lugar entre los titulares del Santos.

«Tiene pudor por mostrar una punta de torpeza, un mínimo de imperfección. Se siente siempre en la escena, se coloca en primer actor. Es agudo observador del toque, del hombre que le pega bien a la pelota, del chanfle, del manejo», escribió Osvaldo Ardizzone sobre el Flaco en marzo de 1964.

-¿En aquella etapa de futbolista ya entendía el juego de la manera que lo hizo luego como entrenador?
GG -De alguna manera ya era un lírico, un hombre que apostaba al buen trato de pelota y que entendía el fútbol como un juego donde debía primar la belleza, lo sutil para arribar al triunfo. Como futbolista nunca antepuso la victoria por sobre la manera de llegar al resultado, y esa actitud la replicó luego como entrenador, en las buenas y también en las malas. Esa manera romántica de ver el juego, supongo, es lo que termina calando hondo en los futbolistas que lo han tenido como técnico y que suelen resaltar en gran parte su visión singular; esta forma de interpretar el deporte y la vida misma. Como todos, perdió más de lo que ganó, pero siempre sacó a relucir la misma frase: “Yo no fracasé. Fracasar es no haberlo intentado nunca”.

-Más allá del título, ¿qué le aportó Menotti al Huracán del ’73 para que más de 40 años después sea recordado por los hinchas del Globo y de otros equipos?
CV -El Huracán campeón de 1973 fue algo así como un sueño hecho realidad. El equipo que representaba cabalmente el ideal de ganar, gustar y golear. Menotti llegó al club en 1971 y, de a poco, construyó ese equipo. Su principal virtud fue haber convencido a los jugadores de que había un estilo de pelota bien jugada al que valía la pena abrazarse. En tiempos en que imperaba una concepción más defensiva del fútbol, que ese Huracán haya jugado al ataque y con un estilo tan depurado es lo que le valió el reconocimiento que aún tiene.

 

-¿Por qué suele decirse que Menotti refundó la Selección? ¿Cuáles son algunos de los aspectos que cambió para que se hable de un antes y un después de su ciclo de ocho años?
CV -Menotti refundó la Selección porque la convirtió en algo importante para el fútbol argentino, tanto para la dirigencia como para los jugadores. Antes los futbolistas sufrían cuando los convocaban, porque no había organización ni estructuras de trabajo. El Flaco ordenó el caos que había llevado al seleccionado a quedar al margen de México 1970 y a hacer un muy mal Mundial en 1974. Como la Argentina iba a ser la sede del ’78, hacía falta un cambio radical en la Selección y Menotti se lo dio. Recorrió el país buscando jugadores, armó un calendario abultado de partidos para que el equipo fuera engranando y logró que el público se transformara en hincha de la Selección. Él, que es un abanderado del lirismo y la espontaneidad en el juego, llevó adelante un programa ambicioso de planificación para dejar atrás un pasado de desprolijidad y descontrol.

-¿El equipo que ganó el Mundial ’78 reflejó la filosofía del Flaco? ¿Y el Juvenil del ’79?
CV -El equipo campeón del ’78 no fue tan menottista como podría suponerse. Tenía voracidad en ataque, pero no era lujoso como, por ejemplo, el Huracán del ’73. En cambio, mostraba un afán de lucha y un hambre de gloria muy grandes. El Juvenil del ’79 sí tuvo los rasgos que podríamos esperar de un equipo de Menotti. Jugaba bárbaro y trasladaba claramente a la cancha conceptos básicos del DT, como las pequeñas sociedades y las triangulaciones en ataque. El seleccionado que ganó en el Mundial Juvenil en Japón y el Huracán del 73 son los equipos que seguramente más se acercan al ideal pregonado por el Flaco.

-En el libro hablan Kempes, Bertoni, Babington y Macaya Márquez, entre otros personajes del mundo del fútbol. ¿Qué destacan de la influencia de Menotti? ¿Y sobre sus contradicciones?
CV -Todos destacan la capacidad de Menotti para lograr que sus equipos tuvieran su sello, o que al menos intentaran jugar como les pedía. También ponderan su trabajo serio, pero no pasan por alto que a veces Menotti se excedía en aspectos como el mal hábito de jugar demasiado al achique y exponerse mucho en defensa, o el hecho de que al Mundial de España haya citado a jugadores que no estaban en el pico de sus carreras. Macaya Márquez define esta cuestión con mucha precisión: convocó a los mismos jugadores sin darse cuenta de que no eran los mismos que en 1978.

La tapa del libro escrito por Gustavo García y Carlos Viacava. Se consigue en LibroFutbol.com

-Después de la Selección, dirigió a Barcelona, Boca, Atlético de Madrid, River e Independiente. ¿Alguno de estos clubes se identificó con su mensaje? ¿Y qué sucedió para que su propuesta no se reflejara en títulos?
GG -De todos estos clubes, tal vez Independiente haya sido el que más se acercó a plasmar sobre la cancha lo que el entrenador pedía: ese fútbol con ribetes vistosos que llena los ojos y deja a los hinchas satisfechos. Su primera experiencia en el Rojo lo dejó a las puertas de obtener el título, pero cuestiones burocráticas se lo impidieron. La Copa América de 1997 interrumpió el torneo Clausura cuando restaban cuatro fechas para el final, reanudándose el campeonato en el mes de julio. Claro que los contratos de muchos futbolistas caducaban el 30 junio. Las partidas de hombres clave como Calderón, Matute Morales o el Toro Acuña Acuña provocaron que el técnico también decidiera irse antes de tiempo. En los demás clubes siempre generó expectativas y llegó a imprimirles su sello, su estilo de juego y, en el caso de Barcelona y su primera etapa en Boca, estuvo cerca de la consagración. Sin embargo, buena parte de la prensa y los aficionados prefieren recalcar que no ganó el título, en una perezosa reflexión que no ahonda en lo estrictamente futbolístico.

-¿Los sorprendió que la AFA lo haya elegido como director de Selecciones Nacionales?
CV -La designación des llamativa, porque no parece lógico que él sea la cabeza de un proyecto que no diseñó. Su mayor mérito fue refundar la Selección, pero ahora no eligió a Scaloni, ni a los técnicos de los juveniles. Tampoco armó el calendario de partidos o la puesta a punto del equipo. Parece que la AFA lo buscó más como un guía para un entrenador sin un gran currículum como Scaloni, que como un coordinador con funciones ejecutivas. Tiene mucha experiencia pero también lleva un largo tiempo alejado del fútbol. Su presencia es valiosa por lo que representa, aunque para que su trabajo sea exitoso hace falta que no se reduzca sólo a una función protocolar.

-¿La filosofía de Menotti, en definitiva, representa al fútbol moderno?
GG -La idea de jugar bien al fútbol, entendiendo esto como la actitud de priorizar el buen trato de pelota y las pequeñas sociedades por sobre la rigidez de los esquematismos tácticos, es algo que trasciende los tiempos. Por eso Menotti está vigente, porque hay otros como Pep Guardiola que han sabido recoger este estandarte. Los dogmáticos de la estrategia y el pizarrón caen de rodillas ante los equipos que tocan, rotan, son anchos y profundos, y llegan al gol de maneras diversas. Las corrientes de pensamiento futbolístico cambian, maduran, tienen su apogeo, se marchitan, pasan de moda, pero lo único que permanece y hace la diferencia, siempre, es el jugador de buen pie. Y por ahí anda la filosofía del Flaco Menotti.

 

 

 

 

 

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