FÚTBOL EN PANDEMIA: EL DESAFÍO DE MANTENER VIVAS LAS INFERIORES DE LOS CLUBES

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Por Enrique Gariglio (@enriquegariglio)

Andrés Prieto revisa las jugadas en su celular o en su computadora, según la rutina familiar y las limitaciones de la nueva normalidad se lo permitan. En el pico de la cuarentena, aislamiento social obligatorio, distanciamiento social y las múltiples definiciones que recibieron las medidas adoptadas para contener la pandemia de coronavirus, el Coordinador General del Fútbol Amateur de Deportivo Merlo llegó a recibir los videos de 30 chicos para “probarse”.

El mundo se detuvo por el COVID-19 y el fútbol, que es un mundo en sí mismo, no pudo escapar a esa fuerza de gravedad que logró cifras alarmantes en la Argentina y por estos días vuelve a cerrar a toda Europa. Como muchos, Prieto buscó el modo de que la pelota –en lo que a él compete- siguiera en movimiento. “Se me ocurrió la idea de hacer pruebas virtuales, algo que le pareció bien a los técnicos y dirigentes de Deportivo Merlo. Por distintos canales difundimos la propuesta para que el chico interesado mandara su video y la respuesta fue más amplia de los que esperábamos”, cuenta el entrenador a De Fútbol Somos. Y en esta iniciativa entiende que, “más allá de mirar jugadas y buscar talentos, en esto hay mucho de docencia” y contención social.

“Cada material lo analizamos con los técnicos para decidir si responden al perfil de lo que estamos buscando o no. La verdad es que casi todos han sido seleccionados. Apenas a un puñado de tres o cuatro no los sumamos y los demás se derivaron a AFA. Es decir, a los que tienen chances en las categorías más competitivas del club”, continúa Prieto sobre el repaso de estas postales del fútbol en pandemia, que seguramente quedarán en las historias personales y en los clubes como Deportivo Merlo, fundado el 8 de octubre de 1954.

“Recibimos los videos de chicos de provincias tan distantes como Misiones y también de CABA. Ya están todos trabajando con nosotros”, explica con orgullo Prieto, responsable de la formación de juveniles con buen presente y –se augura- mejor futuro, como Matías Massera, que llegó Deportivo Merlo después de un paso por Vélez (fue titular en la Cuarta), y Leonel Ibarra, entre otros nombres.

Ahora bien, ¿cómo se pueden analizar las habilidades de un chico de siete años, de 12… de 13, que también juega consigo mismo a causa de la cuarentena, a través de un video enviado por Whatsapp? “Es difícil –admite Prieto, con más de una década en su cargo- pero uno tiene el ojo más fino que el común de la gente. Uno ve la virtud del chico, por ejemplo, cuando tira la pelota contra la pared, la recibe y cómo la devuelve. O cómo la para. Es mucho más fácil, claro, si mandan fotos o videos de un partido que jugaron antes que empezara toda esta situación, pero sino, no es fácil”.

“En la casa un chico con un patio de dos por dos hace lo que más o menos puede. Y nosotros igual”, remarca la idea Prieto. “Lo natural es verlo en el campo y no a través de la pantalla, pero es el modo más útil que encontramos para mantener hoy el semillero del club”, agrega en la entrevista.

Con todo, Prieto resume que “la metodología es bastante buena”. “Nos sirve para prepararnos para el Fútbol de Liga y, aparte, para los torneos de AFA. Probamos continuamente y miramos chicos toda la semana, en vistas a ficharlos”, destaca el Coordinador General del Fútbol Amateur de Deportivo Merlo. “Tuvimos una gran convocatoria pese a no ser de los clubes grandes”, evalúa Prieto, que tomó la iniciativa cuando vio que un amigo y colega empezaba a ponerla en práctica en River.

“Uno ve la virtud del chico cuando tira la pelota contra la pared, la recibe y cómo la devuelve. O también, la forma en que la para”, comenta Andrés Prieto, al ser consultado sobre qué habilidades analiza en los videos recibidos por Whatsapp.

La convocatoria es amplia. “No le decimos a nadie que no”, a priori. Una vez seleccionados, los chicos pasan a una rutina que incluye varias clases por semana. La rutina de seguimiento de la formación se estructura a distancia, por Zoom, de la siguiente forma: los lunes se juntan los chicos de la liga de 7, 8, y 9 años. Los martes hacen lo mismo con los de AFA. Los miércoles, con la 4°, 5° y 6° de AFA. Los jueves, con Infantiles. Los viernes, otra vez con los de 4°, 5° y 6° de AFA.

Para motivar a los chicos, Prieto cuenta que “invitamos a los Zoom con los chicos nuevos a jugadores de la Primera del club para que no se haga monótono”. “Se pierden los matices del mano a mano y por eso buscamos, aparte de las charlas de formación, compartirles las experiencias de chicos que pasaron por lo que ellos viven ahora y lograron iniciar una carrera de futbolistas”.

“Estamos muy encima de los jugadores”, señala Prieto, tras admitir que esta actividad lo pone en contacto con problemáticas difíciles de asimilar para quienes ejercen un rol que impone o fomenta una empatía indispensable con los niños: “Tenés chicos que no vienen bien alimentados. Lo sabemos porque nuestro trabajo de formación exige saber si desayuna, a qué hora se levanta, cuándo se acuesta… Hay un psicólogo en el club que también hace un acompañamiento de los grupos”.

“Se ven muchas problemáticas muy duras y el jugador no está exento de lo que le pasa a los demás”. Es que, adentro, el fútbol es socialmente como afuera, explica Prieto. “Llegan chicos de todas las extracciones sociales, configuraciones familiares, conductas, es un potpurrí de características personales en la que hay diferencias desde en los hábitos y posibilidades de alimentación a los conflictos familiares como los padres separados. Por eso uno termina haciendo docencia también”, dice este entrenador y ex jugador. “Siendo un profesor de fútbol y haciendo docencia en lo social, mi experiencia me marca que de diez chicos, al menos cuatro llegan con situaciones que le imponen dificultades para su formación no sólo como futuro futbolista sino también como persona”.

Para finalizar, Prieto vuelve al eje que disparó esta nota: una mirada de cómo se mantiene/mantuvo el fútbol en las inferiores de un club durante la pandemia. “Con esta metodología de la convocatoria por Whatsapp y las reuniones de entrenamiento por Zoom no sólo mantuvimos a los chicos que ya teníamos: también sumamos a muchos más. Y al menos 20 de ellos se convirtieron en jugadores en este período. Un párrafo aparte merece el apoyo de los dirigentes que no solamente dieron un soporte fundamental a esta estructura de emergencia, sino que además trabajaron mucho en lo social, aportando bolsones de mercaderías para los jugadores que lo necesitaban por el golpe en los ingresos que la pandemia también les provocó a las familias”.

 

 

 

 

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