El Barça que compite

Al fondo de la red

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Ivan Rakitic festeja el gol del triunfo del Barcelona. Neymar y Luis Suárez lo esperan para el abrazo. Kun Agüero sufre en el Camp Nou. Foto de David Ramos / Getty Images Europe / Vía Zimbio

Ivan Rakitic festeja el gol del triunfo del Barcelona. Neymar y Luis Suárez lo esperan para el abrazo. Kun Agüero sufre en el Camp Nou. Foto de David Ramos / Getty Images Europe / Vía Zimbio

Por Geoff I. Hernández (@geoffhernandez)

1- … y es que de no haber sido por la noche astronómica y casi inverosímil de Joe Hart, la visita del pequeñito equipo del City, hubiese terminado en tragedia en el Camp Nou. La diferencia entre escuadras da miedo. Si se deslastra de los 180 minutos, los últimos 30 del encuentro en el Etihad, estaríamos hablando de un monólogo de los tres tenores, acompañados por la sinfonía que ha ido ensamblando correctamente Luis Enrique, después del golpe de efecto en Anoeta. Superiores. Llenos de fe. Y con suficiente fútbol en sus botas como para volver a mirar al rostro a los máximos exponentes de esta Liga de Campeones.

2- “Messi es una leyenda viva”. Eso dijo Mascherano en el postpartido. Con el tino de un golfista, y la eficacia de cualquier veneno. Porque los adjetivos quedan minúsculos ante la majestuosidad del ’10’. Cambiar de ritmo, destrozar el esquema defensivo rival, atracción, y la exquisitez pornográfica del pase a Rakitic, lo hace el man of the match, de la eliminatoria, de la actualidad. Jugó de 11, de 9, de 10, o mejor dicho, jugó de Messi.

Un momento clave del partido: Ter Stegen le tapa el penal al Kun Agüero. Foto de David Ramos / Getty Images Europe / Vía Zimbio

Un momento clave del partido: Ter Stegen le tapa el penal al Kun Agüero. Foto de David Ramos / Getty Images Europe / Vía Zimbio

3- Yaya Touré era la única chance verdadera con la que llegaba el Manchester City al hábitat de este nuevo Barça. Y su juego resultó tan gris como las noches invernales de Múnich, y no fue casualidad. Todo fue pleno mérito de Piqué y Mascherano, que cada vez que le toca trajearse de ‘5’ en el Barcelona sufre, pero siempre logra ajustarse. Sufrió porque tenía que mirar de reojo las galopadas de un desorientado Kun, y de un Nasri, que lo único proactivo que hizo fue incomodar psicológicamente a un Alba, maravilloso. Masche diagonalizaba hacia la espalda de Alves y de Alba. Limpiaba los errores técnicos de Matthieu en salida, y se aprovechaba de los espacios abiertos en zona dos para ofrecer su fase favorita de juego, la anticipación.

4- No olvidemos que hablamos también del actual campeón de Inglaterra. Y sin temor al resquemor ajeno, su participación fue la de un equipo de Segunda División. Este proyecto millonario está cimentado en las apariencias del falso fútbol, y ante la incapacidad, es imposible ocultar la frustración. Ni con un penal obsequiado, pudieron acercarse al encuentro más completo que presentó este nuevo Barca. La justicia es un bosque amplio de límites incalculables. Eso lo supo Stegen. Y por eso sonrió Guardiola.

5- Ivan Rakitic y Andrés Iniesta acertaron en todo el momento. Para el croata, el adelantamiento angustiante de las líneas del City eran oxígeno a su juego, el que aprendió el Sevilla, y que tanto le ha costado tatuar en Cataluña. Para el Manchego, el fútbol es amor, y poesía. Exquisito, estricto en la presión, y quirúrgico en sus habilitaciones. Hoy, se recordaron, y en presencia de su creador, esas noches gloriosas de Europa de hace cuatro años, y mucha culpa tuvo la superioridad técnica culé en la mediacancha.

…y 6- En marzo empieza la temporada para los grandes, y la posibilidad del error queda escondida en las filiales. Es el tramo de la fe. El siguiente paso para Barcelona será encarar el sorteo del viernes y el superclásico del domingo. Y bajo la honestidad que fundamenta la tutela de Messi, es imposible llegar en mejor forma al encuentro que puede trastocar la perspectiva de lo que resta de temporada.

 

 

 

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