DIBU MARTÍNEZ: DE AQUEL CHICO “MEDIO TORPE” A BRILLAR EN LA SELECCIÓN

A un toque

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A los 29 años, Emiliano Martínez decidió ponerle reflectores a su nombre. Y vaya si lo hizo a toda potencia. Después de haber logrado la Copa América con la Selección en Brasil, fue nominado para el premio Lev Yashin al mejor arquero del año. Una noticia grata para el uno del Aston Villa, que se convirtió en el primer argentino en luchar por este trofeo. El Balón de Oro que la revista France Football entrega a los guardametas desde 2019.

Ahí está, Dibu Martínez, en una lista en la que peleará por esta distinción junto a Gianluigi Donnarumma y Keylor Navas (ambos compañeros de Lionel Messi en el PSG), Ederson (Manchester City), Kasper Schmeichel (Leicester City), Edouard Mendy (Chelsea), Thibaut Courtouis (Real Madrid), Manuel Neuer (Bayern Múnich), Jan Oblak (Atlético de Madrid) y Samir Handanovic (Inter). Y en la que, también, volverá a mostrar su carácter competitivo, tal como hizo años atrás cuando llegó a las inferiores de Independiente desde Mar del Plata.

Entonces, Martínez fue visto con ojos de desconfianza por los otros arqueros integraban el grupo de juveniles. “Uno de ellos recuerda que no podía saltar las vallas, ni hacer flexiones de brazos. Lo apodaron Dibu porque parecía un dibujito. A Pepé Santoro (entrenador de guardametas en el club) lo cargaban y le preguntaban en chiste: ‘¿Cuánta plata te dio el padre?’ Era muy chico de contextura, pero Pepé había reparado en un detalle: tenía pies muy grandes. Hoy mide 1,93”, señalaron los periodistas Panqui y Pedro Molina en el libro Alerta Rojo, de lectura imprescindible.

El propio Santoro aportó más detalles sobre aquellos tiempos de Martínez en Independiente. Dijo en julio pasado en el diario Olé: “Tenía un biotipo hermoso y muy buenas reacciones, pero nunca había trabajado con un entrenador de arqueros. Él sufría mucho porque había por delante una camada muy buena y tuvo mucha competencia. Eso le sirvió para aprender, los hechos lo demuestran. En ese tiempo estaban Lucas y Emiliano Molina, Ustari, Gabbarini, Fabián Assmann y el Rusito Rodríguez”.

“Emi era grandote, medio torpe y sin mucha técnica. Pero, a través de mucho sacrifacio y muchas lágrimas, él se fue depurando. Trabajamos mucho con los pies, algo a lo que antes no se le daba bolilla”, destacó Santoro en su recuerdo. Al poco tiempo, Martínez dio el salto a las selecciones juveniles y en el Sudamericano Sub 17 de 2009, donde atajó dos penales contra Brasil, encendió el interés del Arsenal. El club inglés pagó 650.000 dólares por su pase y, de ahí en más, nada frenó su marcha por la ruta futbolera. Y en 2020 se convirtió en el arquero argentino más caro de la historia.

La noche del último domingo encontró reluciente a Dibu Martínez. Fue figura en el triunfo contra Uruguay 3 a 0 y encadenó su séptimo partido con la valla invicta en la Selección. Hasta fue elogiado por Messi. “Cuando le llegan, siempre responde. Se afianzó desde la Copa América y, sin dudas, tenemos a uno de los mejores arqueros del mundo”, afirmó el 10 argentino. Nada más. Nada menos.

 

 

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