Mano a Mano

La vida color de Rojo

Mano a Mano

Por Cristian H. Savio (*)

«Cuando Independiente gana un campeonato -al fin y al cabo, Dios y sus milagros evidentemente existen- lo primero que hago, en la cancha o en mi casa, es levantar los brazos y los ojos hacia el cielo, abrazándolo a mi viejo a través de todos los rigores del destino, y por encima de todas las traiciones de la muerte». Eduardo Sacheri tiene el alma pintada de Rojo. Lo deja en claro en ese extracto de su cuento Independiente, mi viejo y yo. Y también, en la primera parte de esta entrevista, dominada por su equipo del corazón. El escritor enfoca su análisis en la realidad del club, el temor al descenso, los daños colaterales del derrumbe en la B Nacional y el legado futbolero a su hijo. Gira la pelota en De Fútbol Somos. Es tiempo de escuchar a Sacheri.

-A dos años de la conquista de la Copa Sudamericana, que evocás en tu libro Aviones en el cielo, cómo vivís esta actualidad de Independiente y el ¿temor? al descenso…

Aquella conquista de la Sudamericana tuvo mucho de excepcional. Independiente ya venía muy mal, de muchos años. Para los que tengan una mínima lucidez, la decadencia de Independiente viene de muy atrás, década y media te diría, así que fue una excepción, no fue un torcer el rumbo, un recuperar un camino. Pasada esa excepción, las cosas volvieron a ser como venían siendo, un equipo financieramente quebrado; por lo tanto un plantel mediocre, cambios de DT permanentes, sospechas de corrupción institucional. Todo siguió como era, y ahora estamos en un lugar muy lógico, no es mala suerte, Independiente cosecha lo que sembró en los últimos Continue Reading

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