“BOLSONARO ES HIJO DEL WHATSAPP Y DE LAS NOTICIAS FALSAS”

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Por Thiago Rabelo / Para The Guardian

Al igual que muchos otros jugadores y ex futbolistas, Juninho Pernambucano podría fácilmente guardar silencio y no discutir los temas más importantes de la vida. Pero eso, según el ex símbolo de Lyon e Internacional de Brasil, sería una traición a sus principios.

Hemos estado hablando durante 30 minutos, cuando Juninho comienza a llorar por primera vez en una entrevista que se extenderá por dos horas y media. La situación en su Brasil natal está fuera de control, ya que el presidente, Jair Bolsonaro, fracasó en abordar la pandemia de coronavirus. Esta semana, el país superó las 65.000 muertes y tuvo casi 50.000 casos nuevos en un día. El número total de casos superó los 1.6 millones. Es el segundo país más afectado del mundo.

La dignidad ha sido escasa para la mayoría de los brasileños en los últimos tiempos y el manejo del gobierno de la crisis del coronavirus sólo empeoró las cosas. “Siento una profunda tristeza”, dice Juninho, mientras su voz se quiebra de nuevo. “Estamos haciendo todo mal; ir en contra de todo lo que el resto del mundo hace. Soy brasileño, sé que somos un país pobre y nuestra gente necesita trabajar, pero esta es una cuestión de vida. Si hubiéramos tenido una cuarentena, podríamos estar cerca del final de esto, pero no… Es desesperante ver a nuestro país ahora”.

Juninho Pernambucano, en sus tiempos de centrocampista de Lyon, frente a Cristiano Ronaldo. Foto de Phil Cole / Getty Images Sport / Vía Zimbio

Juninho, un ex centrocampista de Sport Club do Recife y Vasco da Gama que ahora vive en Francia y trabaja para Lyon como director deportivo, sintió en 2018 que ya no podía quedarse en Brasil. Se mudó a Los Ángeles para estar con su hija, que estaba embarazada, y un año después regresó a Francia. Él dice que ya no está en contacto con el “80 o 90%” de su familia y amigos, debido a los desacuerdos sobre Bolsonaro y su política.

“Al principio, alrededor de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2018, traté de hablar con la gente y mostrarles videos de lo que sucedía en ese momento”, recuerda. “Bolsonaro es hijo del WhatsApp y de las noticias falsas. La mayoría lo apoyaba y fue mi decisión alejarme de ellos. Sé que algunos ahora lamentan su decisión. Pensaban que Bolsonaro era la única opción”.

“La élite no comprende qué tan grandes son las desigualdades financieras en el país y, si se hacen más grandes, habrá violencia. Tenemos excelentes periodistas, pero no un editor que siga adelante y publique las noticias verdaderas. Más de 42 millones de personas no votaron en las elecciones de 2018. Si la prensa brasileña hubiera hecho su trabajo real, Bolsonaro nunca habría sido elegido. Simplemente, periodismo real: escribí y deciles la verdad a todos” (…)

Nuestra conversación gira en torno al asesinato de George Floyd en Minneapolis, el 25 de mayo pasado, y al movimiento Black Lives Matter. Más de la mitad de la población brasileña pertenece a la comunidad negra y el país ha tenido varios casos similares a los de Floyd, incluido João Pedro, un niño de 14 años asesinado por la policía brasileña en junio.

“Este es un caso de racismo claro, una confirmación del tipo de política violenta que tenemos en el país en este momento”, dice Juninho. “¿Cómo fue posible que la policía disparara a un niño de ocho años como ocurrió el año pasado en el Complexo do Alemão? ¿Cómo es posible vivir después de eso? Increíble. Mirá a George Floyd. No podía respirar. Él es un ser humano. No puedo imaginar cómo la policía puede hacer eso. Es racismo y muy, muy triste”.

Juninho se irrita ante los comentarios recientes de Eduardo Bolsonaro, el hijo de Jair, que es congresista y también representante del Movimiento de Steve Bannon en América del Sur. Eduardo Bolsonaro dijo recientemente que no había George Floyds en Brasil. “Hay miles de George Floyds en Brasil y miles de otros que han sufrido en silencio de lo que no sabemos”, dice Juninho. “Es inhumano decir que no tenemos a George Floyds en Brasil. Los tiroteos ocurren todos los días. Los homosexuales también son perseguidos y esa es una de las cosas por las que estoy más enojado con las personas que apoyan a Bolsonaro. Sin embargo, nadie puede vencer al tiempo. Algún día todos descubrirán quién eres realmente”.

El ex centrocampista, mejor conocido por sus increíbles tiros libres durante una carrera de 20 años que lo vio ganar 40 partidos, dice que aprendió mucho al mudarse a Europa. “En Brasil se nos enseña a preocuparnos solo por el dinero, pero en Europa tienen una mentalidad diferente. Inconscientemente hice un plan de carrera porque quería ir a otro gran club en Brasil, y no sólo jugar por deporte. Me enseñaron a ir a quién me pagaría más. Esa es la manera brasileña”.

“Mirá a Neymar. Se mudó a PSG sólo por dinero. PSG le dio todo, todo lo que quería, y ahora quiere irse antes del final de su contrato. Pero ahora es el momento de retribuir, de mostrar gratitud. Es un intercambio, ya ves. Neymar necesita dar todo lo que pueda en el campo, para mostrar total dedicación, responsabilidad y liderazgo. El problema es que la vida en Brasil tiene una cultura de codicia y siempre quiere más dinero. Esto es lo que nos enseñaron y lo que aprendimos”, agrega.

Está claro que Juninho está molesto por la situación actual en casa, pero igualmente claro que ama a su país y desea desesperadamente que le vaya bien. Al final de una larga y fascinante entrevista, tengo que preguntarle a Juninho si tiene alguna esperanza para el futuro. “Ah, sí, por supuesto que tengo que creer”, responde. “Crecí en Recife, viví en Río, Lyon, Qatar y Estados Unidos. El lugar que más amo es Brasil”.

“Sé que es difícil en este momento, pero soy padre, abuelo y quiero un mundo mejor. Tenemos malas personas, como la familia de Bolsonaro, pero también tenemos buenas personas. Tenemos maravillosos doctores, maestros y artistas. Pero tenemos que cambiar lo antes posible. Tenemos los recursos para superar esto”.

*La entrevista fue publicado el 7 de julio de 2020 en el diario británico The Guardian

 

 

 

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